Cada especie de mosquito parece sentirse atraída por personas diferentes. Entender por qué algunas son auténticos "imanes para los mosquitos" podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias contra las enfermedades que transmiten estos insectos.
Cada especie de mosquito parece tener su propio tipo de persona preferida, según una investigación publicada en 'iScience' que analizó la atracción del mosquito de la fiebre amarilla (Aedes aegypti), el mosquito tigre asiático (Aedes albopictus) y el mosquito doméstico del sur (Culex quinquefasciatus) hacia 119 personas en Miami (Florida).
Los mosquitos encuentran a sus huéspedes mediante una combinación de señales que incluyen dióxido de carbono, olor corporal, calor, humedad y estímulos visuales. El olor humano es en sí una mezcla química extraordinariamente compleja que contiene cientos de compuestos volátiles. Las diferencias en esos compuestos, algunos producidos o modificados por las bacterias que viven en la piel, pueden ayudar a los mosquitos a distinguir entre distintas personas.
Los investigadores constataron que algunas personas resultaban muy atractivas para más de una especie de mosquito, pero ninguna de las participantes se situaba entre las más atractivas para las tres. En otras palabras, ser especialmente atractivo para una especie no implicaba serlo necesariamente para otra.
"No esperábamos que las especies prefirieran a personas distintas cuando comenzamos el estudio", explicó Kaylee Marrero, autora principal del trabajo, en una nota de prensa. "Que cada especie tenga una firma microbiana distinta que utiliza como señal fue algo que me sorprendió muchísimo".
El mosquito de la fiebre amarilla mostró una ligera preferencia por los participantes varones y se asoció con determinados patrones de compuestos volátiles y bacterias cutáneas, mientras que el mosquito tigre asiático se sentía atraído por niveles elevados de cetonas y compuestos volátiles de tipo vegetal que la piel secreta de forma natural. El mosquito doméstico del sur es activo por la noche y se veía atraído por el ecosistema microscópico de bacterias, hongos y otros microbios que viven de manera natural en la piel humana.
Enfoque específico frente a las enfermedades transmitidas por mosquitos
Comprender las señales que atraen a distintas especies de mosquito puede ayudar a la comunidad científica a desarrollar estrategias más específicas frente a las enfermedades que transmiten estos insectos, entre ellas el dengue, el zika, la fiebre amarilla y el virus del Nilo Occidental.
"Aislar los componentes del olor humano que atraen o repelen a los mosquitos podría dar lugar a nuevas estrategias para combatir las enfermedades transmitidas por vectores", dijo Matthew DeGennaro, neurogenetista que dirige el equipo de investigación y está al frente del Instituto de Ciencias Biomoleculares de la Universidad Internacional de Florida, la universidad estatal de Miami.
Las tres especies analizadas en el estudio no tienen la misma relevancia en Europa.
El mosquito tigre asiático está ya establecido en amplias zonas del continente europeo y se ha detectado en Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Malta, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y España, y sigue ampliando su área de distribución. Este mosquito "ha experimentado una rápida expansión global facilitada por las actividades humanas" y, debido al cambio climático, se considera que "seguirá siendo una especie invasora muy eficaz que se propagará más allá de sus límites geográficos actuales", según el ECDC.
El mosquito de la fiebre amarilla presenta una distribución mucho más limitada en Europa, según el ECDC.
El mosquito doméstico del sur, por su parte, está en general ausente de la Europa continental y prefiere las regiones tropicales y subtropicales.
Los investigadores subrayan que el estudio se realizó en condiciones de laboratorio y no demuestra que una persona concreta vaya a recibir necesariamente más picaduras de mosquito en la vida real. Señalan que harán falta estudios de campo para determinar hasta qué punto las clasificaciones de laboratorio se corresponden con el comportamiento real de picadura.