Los visitantes de Upsala están invitados a descubrir la historia de la zona, desde los vikingos hasta inventos modernos como la escala Celsius. Upsala es una de las ciudades más jóvenes de Suecia, casi la mitad de la población tiene menos de 30 años.
El turismo de selfis se ha adueñado de algunos de los destinos más populares del mundo, con viajeros que hacen cola durante horas para conseguir la foto perfecta sin llegar a interesarse de verdad por aquello a lo que apuntan con la cámara. Un destino sueco ha ideado una forma original de combatir esta tendencia, un programa denominado "IQ Tourism".
En lugar de dirigir a los visitantes a los lugares más fotografiados, Upsala, ciudad universitaria situada a solo 40 minutos en tren al norte de Estocolmo, utiliza un símbolo con las siglas IQ para orientarlos hacia experiencias que ofrecen "profundidad, historias ingeniosas y capas inesperadas de historia".
"Queremos que la curiosidad sea el principal motivo para viajar aquí", explica Helena Bovin, responsable de marketing de Destination Uppsala. "Es un cambio hacia un tipo de viaje centrado en el significado y el contexto, no solo en otra experiencia que se marca en una lista".
Dónde vivir el turismo intelectual en Upsala
Upsala es una de las ciudades más jóvenes de Suecia, casi la mitad de la población tiene menos de 30 años, así que no sorprende que muchos de los lugares incluidos en el programa de turismo IQ estén relacionados con su condición de ciudad universitaria.
La Universidad de Upsala es la más antigua de Suecia y su antiguo alumno más famoso es Anders Celsius. Sí, ese Celsius, Anders creó el termómetro de 100 grados en el siglo XVIII y en el Gustavianum puede verse el original, que utiliza 0º para el punto de ebullición y 100º para el de congelación. El museo universitario también alberga un teatro anatómico del siglo XVII con numerosos instrumentos científicos, muestras anatómicas y objetos históricos.
También se puede hacer lo que hacen los locales visitando Ofvandahls Hovkonditori, una cafetería de estudiantes inaugurada en 1878, o Arrenius, un tostadero de café donde es fácil entablar animadas conversaciones con los compañeros de mesa, al estilo de las cafeterías inglesas del siglo XVII.
Casitas de ratones y "aquí no pasó nada"
A las afueras de la ciudad se encuentra el museo Gamla Uppsala, construido junto a los túmulos funerarios reales que se remontan al periodo de Vendel (550-800 d. C.). Allí se puede conocer esa historia y la importancia del lugar durante la época vikinga (800-1050 d. C.), cuando se utilizaba para realizar sacrificios a dioses como Thor, Odin y Freyr.
Como parte del programa, Upsala ha creado también un visor rojo móvil en forma de torre que señalará pequeños detalles ante los que la mayoría de la gente pasa de largo. Entre ellos figuran el cristal sin limpiar de la catedral de Upsala que permite intuir cómo era el edificio antes de su reforma del siglo XIX, la losa frente a Östgöta Nation en la que se lee "aquí no pasó nada" en 1965 y las casitas de ratones creadas por las artistas Jekaterina Pertoft y Zilmara Suarez que salpican la ciudad.