Usar hervidores para lavar ropa interior, sacar comida del bufé y meter más huéspedes en las habitaciones figuran entre hábitos que británicos admiten en un estudio con guía de etiqueta de Hotels.com y del experto William Hanson.
¿Crees que ya has visto todas las meteduras de pata posibles de los huéspedes de hotel? Vuelve a pensarlo.
Una nueva investigación ha sacado a la luz algunos de los hábitos más extraños que los viajeros reconocen tener cuando están fuera de casa, desde escabullir comida del bufé de desayuno hasta lavar la ropa interior en los hervidores de agua o colar huéspedes extra en las habitaciones.
Con motivo del lanzamiento en el Reino Unido de su nuevo programa Hotels.com Rewards (fuente en inglés), Hotels.com (fuente en inglés) se ha aliado con el experto británico en etiqueta William Hanson para presentar su 'Gran guía de etiqueta en hoteles', una lista de diez consejos prácticos sobre lo que se debe y no se debe hacer para manejarse con la etiqueta moderna en los hoteles, desde el protocolo en el bufé de desayuno hasta los límites difusos de lo que se puede o no "tomar prestado" de la habitación.
El estudio de la plataforma de reservas de hoteles se realizó en línea y recopiló respuestas de 2.000 adultos británicos.
Los resultados muestran que uno de cada tres huéspedes de hotel admite sacar comida a escondidas del bufé de desayuno para picar más tarde durante el día, y que más de un tercio de los encuestados afirma que introduce habitualmente un número de huéspedes inferior al real al hacer la reserva para abaratar la estancia.
En el otro extremo, los viajeros sí marcan líneas rojas ante ciertos comportamientos especialmente desagradables, y solo un 2% asegura protagonizar muestras de afecto subidas de tono en la zona de la piscina o ser grosero con el personal.
Según el estudio, un 23% considera que lavar la ropa interior en el hervidor de la habitación es absolutamente inadmisible y quienes reservan tumbonas dejando la toalla figuran en la lista negra de muchos.
Los británicos encuestados también opinaron sobre los viajeros de otros países. Señalaron que los japoneses y los suecos son los huéspedes más educados y que estadounidenses y alemanes lo son menos, aunque se trata, claro está, de percepciones subjetivas.
Sea cual sea el país de origen del viajero, la lista de normas de cortesía de Hanson y Hotels.com propone ideas para viajar con más consideración. Estas son sus recomendaciones.
Cómo ser un mejor huésped de hotel según la etiqueta
Tratar al personal con amabilidad, ser grosero con el personal encabeza la lista de comportamientos más reprobables de los huéspedes. La etiqueta correcta, explica Hanson, pasa por tratar con respeto sincero a cada miembro del equipo, desde la persona de la limpieza hasta la dirección. Además de hacer la experiencia más agradable para todos, sostiene que cuando el personal se siente valorado es más probable que ofrezca un mejor servicio a quienes se comportan con educación.
Mantener el silencio en los pasillos, aunque el ruido en los vestíbulos y en los bares de hotel entra dentro de lo normal, los pasillos son otra cosa. Pocas cosas molestan más que despertarse con portazos y gritos en las zonas de paso. Los viajeros deberían tener en cuenta al resto de huéspedes y desplazarse por los pasillos en silencio, hablar en voz baja y evitar dar zapatazos.
No pasarse con la bebida muchos disfrutamos de una copa, o dos, en vacaciones, pero Hanson recuerda que una bebida bien disfrutada no debería convertirse en un "espectáculo público". Recomienda moderación en los espacios comunes y mantener la dignidad y el control, procurando al mismo tiempo que quienes nos rodean también lo estén pasando bien.
No sucumbir a la tentación de fumar en interiores fumar dentro de los edificios lleva años prohibido en muchos países, pero eso no impide que haya quien encienda un cigarrillo. Hacerlo puede arruinar la habitación para los siguientes huéspedes o causar daños potencialmente graves, incluidas evacuaciones del resto de viajeros. Además, quienes fuman en las habitaciones se arriesgan a sanciones importantes, así que lo mejor es ni siquiera intentarlo.
No destrozar la habitación a todos nos gusta hacer de la habitación de hotel un segundo hogar, pero conviene no dejarla hecha un desastre, por el bien de todos y especialmente del equipo de limpieza. Si se mantiene un cierto orden, el personal puede hacer su trabajo con eficacia y el huésped recupera un espacio más agradable al regresar tras un largo día de visitas o de piscina.
Respetar el hervidor de la habitación hace poco, una influencer se hizo viral por sugerir que los huéspedes podían usar el hervidor de la habitación para lavar la ropa interior y se ganó una lluvia de críticas. Hanson afirma que quienes lo utilizan para la colada "merecen ser apartados de la sociedad", quizá un juicio algo dramático. En cualquier caso, los hervidores están para preparar bebidas calientes y poco más.
No llevarse todo lo que no está atornillado aunque los artículos de aseo o las zapatillas de cortesía son pequeños lujos que muchos se llevan a casa, hay límites a lo que conviene sacar de la habitación al final de la estancia. Los objetos de mayor tamaño, como almohadas o albornoces, deben quedarse donde están. Si desaparecen, el huésped puede encontrarse con una factura abultada o, como mínimo, con la vergüenza de que le pillen en un hurto menor.
No arrasar en el desayuno el bufé de desayuno no es barra libre, recuerda Hanson. Es el momento ideal para poner en práctica las buenas maneras a la hora de hacer cola y garantizar que todos tengan acceso equitativo a la comida disponible.
Evitar acaparar tumbonas las llamadas 'guerras de tumbonas' están hoy ampliamente documentadas, con viajeros que madrugan para asegurarse una hamaca al alba. Hanson sostiene que marcar territorio con una toalla es de muy mala educación, sobre todo si quien la deja desaparece hasta bien entrada la tarde, bloqueando de facto la tumbona para los demás. "Una tumbona no se reserva solo con un trozo de tela, sino con la presencia", resume.