610 habitaciones, 40 millones de euros y un complejo de oficinas vacío. La cadena de hostales A&O crea junto al 'Checkpoint Charlie', en Berlín, un alojamiento barato en apenas un año.
En pleno corazón de Berlín, a pocos pasos del 'Checkpoint Charlie', se alza un enorme edificio de oficinas que lleva años vacío. Eso está cambiando ahora, y a una escala inédita en Europa. La cadena de albergues A&O está transformando el inmueble de la calle Rudi Dutschke en el mayor hostel del continente: 610 habitaciones, 2.500 camas, 27.000 metros cuadrados de superficie útil. A modo de comparación, la Cancillería federal tiene unas dimensiones similares.
La empresa invierte 40 millones de euros en la remodelación. La finalización está prevista para febrero de 2027. Las obras están en marcha desde enero.
Un hostel es mucho más que un dormitorio y un baño compartido
Quien al oír la palabra "hostal" piensa todavía en literas, duchas comunes y pasillos helados se equivoca, al menos en lo que respecta al nuevo establecimiento junto al 'Checkpoint Charlie'. El director gerente, Oliver Winter, quiere desterrar los tópicos: "Un hostal ya no significa ducha y aseo compartidos al final del pasillo. Pero, por supuesto, sigue habiendo habitaciones múltiples, de cuatro y de seis camas. Se puede reservar la cama individual, eso es lo que define a un hostel. Zonas comunes donde siempre pasa algo, una gran mesa de trabajo compartida en el vestíbulo, una lavandería donde poder lavar la ropa, una cocina para los 'backpackers'. Eso es lo que hace un hostel".
Cada una de las 610 habitaciones tendrá su propio baño, no habrá baños compartidos. Se instalará además aire acondicionado, algo que hasta ahora no era estándar en los hostels de A&O en Alemania. Otra particularidad, 70 de las habitaciones serán accesibles para personas con movilidad reducida. La habitación más versátil del edificio es, según Winter, la de cuatro camas, con una cama doble y una litera, ideal para familias o pequeños grupos.
La mitad de las habitaciones serán dobles, la otra mitad habitaciones múltiples, con entre cuatro y seis camas. Una cama en una habitación compartida partirá de 15€ por noche, una doble desde 49€. "El precio se sitúa en algún punto intermedio, según la ocupación de la ciudad y la nuestra", explica Winter. El objetivo es lograr una ocupación media de las habitaciones del 80% y del 70% en el número de camas. La temporada alta en Berlín va de marzo a octubre.
El edificio se compone de varias partes conectadas entre sí por largos pasillos, y cuenta con varios accesos. Winter quiere evitar a propósito que el hostel dé la impresión de ser un enorme e inabarcable "barco de crucero". "El tamaño nos permite ofrecer precios muy ajustados y la ubicación es una ventaja absoluta", afirma.
Reforma en lugar de demolición
El jefe de obra, Mario Brauer, recorre la construcción y muestra cómo las habitaciones van tomando forma: "Aquí es donde vamos más avanzados. Ahora vamos poco a poco, planta por planta, tabiquería seca, cableado, tuberías, y luego seguimos con el siguiente bloque". Según A&O, por ahora se está cumpliendo prácticamente el calendario.
También en la azotea está previsto crear algo, se proyecta una cubierta ajardinada. El edificio no se derribará, sino que se reconvertirá, lo que para Winter supone además una ventaja ecológica frente a una nueva construcción.
Un barrio con historia
En la década de 1920, el barrio de los periódicos de Berlín, en torno a la Kochstraße y la Leipziger Straße, fue uno de los centros de prensa más importantes del mundo. Aquí se imprimían los diarios de mayor tirada del país, aquí latía el corazón del panorama mediático alemán. Hoy se miran frente a frente en este lugar el grupo Axel Springer y el diario 'taz', dos símbolos del periodismo alemán que siguen encarnando esa historia.
El nuevo hostal quiere recoger ese legado, el edificio albergará una oficina cultural y de redacción para periodistas de periódicos escolares y de medios locales que recordará la historia singular del barrio.
Además, en el cruce de la Zimmerstraße y la Friedrichstraße, donde se encuentra el 'Checkpoint Charlie', se sitúa uno de los lugares de memoria más conocidos de Berlín. El antiguo paso fronterizo entre Este y Oeste sigue siendo hasta hoy símbolo de la división alemana y de la Guerra Fría. Aunque el muro de Berlín y los controles originales desaparecieron hace tiempo, las casetas de vigilancia y barreras recreadas mantienen visible este lugar histórico y atraen a numerosos visitantes.
Berlín tiene que pelear por sus visitantes
El proyecto llega en un momento complicado para el turismo en Berlín. En 2025 se contabilizaron en la capital casi 29,4 millones de pernoctaciones, algo más de un millón menos que el año anterior. Berlín recibió a 12,4 millones de visitantes, unos 300.000 menos que en 2024. En la comparación europea la capital sigue en tercer lugar, por detrás de Londres y París pero por delante de Roma, pero el descenso deja claro que Berlín, como destino, tiene que luchar por atraer viajeros.
Para Winter, el hostel es también una respuesta a esta tendencia. Apuesta por los viajeros con presupuesto ajustado que siguen moviéndose pese a la inflación y la incertidumbre económica: "Berlín siempre ha sido sinónimo de pobre pero sexy, es decir, muy barata. Eso se ha equilibrado un poco porque todo se ha encarecido muchísimo. (...) Pero estamos convencidos de que volveremos a alcanzar esas cifras y queremos poner de nuestra parte ofreciendo una opción asequible para que venir siga siendo atractivo para muchos".
¿Oportunidad o carga para el barrio?
Sin embargo, el proyecto también ha despertado críticas. Un hostal de este tamaño en un barrio ya de por sí muy concurrido plantea interrogantes, más turistas, más ruido, más aglomeraciones. Y surge otra cuestión, ¿no podría haberse reconvertido el edificio en viviendas, tan necesarias en la ciudad? Winter lo niega: "Aquí no habría sido posible destinarlo a vivienda. Este edificio de oficinas no podía transformarse en pisos porque la Rudi-Dutschke-Straße no es una calle residencial. Aquí solo cabe oficina u hotel".
Tampoco acepta sin más la acusación de fomentar el turismo de masas. Berlín, sostiene, es simplemente lo bastante grande como para que turistas y residentes convivan sin problemas, y el barrio incluso podría beneficiarse del nuevo hostel: "Creo que una ciudad como Berlín puede afrontar esto con algo más de calma, porque en extensión es muchísimo más amplia y grande. La infraestructura se diseñó en su día para cinco o seis millones de personas y aquí vivimos algo menos de cuatro".
El distrito de oficinas entre el 'Checkpoint Charlie' y el barrio de los periódicos no es, en cualquier caso, un barrio consolidado con muchos residentes. Winter lo ve más bien como una oportunidad: allí donde de día las calles se llenan de personas que van y vienen al trabajo y de turistas, y por la noche apenas hay actividad, el hostal pretende aportar vida nueva con huéspedes que recorren la zona, consumen en los cafés y restaurantes de los alrededores y dan movimiento al barrio.
Actualmente la cadena gestiona ya cuatro establecimientos en Berlín y 45 en toda Europa. Si todo transcurre según lo previsto, el mayor hostel de Europa abrirá sus puertas en la primavera de 2027, en pleno histórico barrio de los periódicos de Berlín, para todos aquellos que quieran vivir la ciudad en el centro sin disparar su presupuesto.