El Gobierno de Letonia afirma que el aumento de la inmigración irregular constituye una amenaza híbrida orquestada por Rusia y Bielorrusia.
El presidente del Gobierno de Letonia, Andris Kulbergs, anunció el martes el lanzamiento de una nueva operación de seguridad, denominada 'Vilkatis' ('hombre lobo'), destinada a reforzar los controles fronterizos y mejorar la coordinación entre los servicios de seguridad del país, en un momento en que Letonia afronta un aumento de las llegadas de migrantes irregulares desde Bielorrusia.
Ese mismo día, los guardias fronterizos letones detectaron a 15 personas que habían cruzado ilegalmente la frontera a través de un túnel subterráneo excavado desde territorio bielorruso.
La operación reforzará la participación de las Fuerzas Armadas letonas en las tareas de apoyo a los guardias fronterizos, mediante el despliegue de personal adicional y un mayor respaldo logístico.
Las autoridades también incrementarán el uso de drones, helicópteros y aviones para vigilar la frontera y detectar posibles cruces ilegales. Además, las fuerzas de seguridad intensificarán los controles de vehículos en las carreteras de la región fronteriza oriental para frenar nuevos movimientos migratorios.
Letonia busca asimismo reforzar la cooperación con sus vecinos bálticos y con Polonia para contener los cruces ilegales y los movimientos migratorios secundarios, que han aumentado en los últimos meses.
Amenazas híbridas de Bielorrusia y Rusia
El Gobierno letón sostiene que el aumento de la migración irregular constituye una amenaza híbrida impulsada por Rusia y Bielorrusia, lo que sitúa la frontera oriental del país en el centro de un desafío de seguridad más amplio para la OTAN y la UE.
"Ya es el quinto año desde que comenzaron las hostilidades y Rusia ha estado utilizando la frontera de Letonia como un elemento de guerra híbrida", declaró Kulbergs durante la rueda de prensa del martes.
Las rutas migratorias se desplazaron hacia Letonia en julio, a menos de dos meses de las elecciones parlamentarias del 3 de octubre, lo que ha despertado el temor de que Minsk vuelva a intentar utilizar la migración como instrumento para desestabilizar la región.
La magnitud de este cambio queda reflejada en los datos fronterizos. A mediados de julio, Letonia, que comparte 173 kilómetros de frontera con Bielorrusia, registró 111 intentos de cruce ilegal desde ese país en un solo día.
Lituania, cuya frontera con Bielorrusia es casi cuatro veces más larga, con 679 kilómetros, registró solo dos intentos de cruce ese mismo día, mientras que Polonia no informó de ninguno el día anterior.
La presión migratoria desde Bielorrusia comenzó en 2021, después de que el presidente bielorruso, Aliaksandr Lukashenka, amenazara con facilitar la llegada de migrantes y drogas a los países vecinos.
Desde entonces, Letonia, Lituania y Polonia han levantado barreras fronterizas, ampliado los sistemas de vigilancia y reforzado las patrullas.