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Letonia acusa a Lukashenko de intensificar la presión migratoria antes de las elecciones

La crisis estalló por primera vez en 2021, cuando Lukashenka amenazó con inundar a los países vecinos de migrantes y drogas, y Lituania fue el primer objetivo.
La crisis estalló en 2021, cuando Lukashenka amenazó con inundar a los países vecinos con migrantes y drogas, siendo Lituania el primer objetivo. Derechos de autor  Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
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Por Giedre Peseckyte
Publicado última actualización
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Bielorrusia ha desviado los flujos migratorios hacia la frontera con Letonia, que ha pedido apoyo a sus vecinos ante el aumento de los cruces irregulares en plena campaña electoral.

Letonia se ha convertido en el nuevo foco de lo que los gobiernos de la UE describen como la campaña del presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, para utilizar la migración como herramienta de presión política contra la frontera oriental del bloque.

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Tras años en los que Polonia, Lituania y Letonia concentraban la mayor parte de los cruces irregulares desde Bielorrusia, las autoridades letonas aseguran que el flujo se ha desplazado ahora hacia su territorio, justo a pocos meses de las elecciones parlamentarias previstas para el 3 de octubre. En Riga temen que Minsk vuelva a utilizar la migración para tratar de desestabilizar la región.

Los últimos datos reflejan con claridad ese cambio. El jueves, Letonia, que comparte 173 kilómetros de frontera con Bielorrusia, registró 111 intentos de cruce ilegal en un solo día. Lituania, cuya frontera con Bielorrusia es casi cuatro veces más larga (679 kilómetros), contabilizó únicamente dos ese mismo día, mientras que Polonia no informó de ninguno la jornada anterior. Al mismo tiempo, la migración secundaria desde Letonia hacia Lituania se ha cuadruplicado.

"Hoy la frontera de Letonia se ha convertido en el principal objetivo", declaró a 'Euronews' el ministro letón del Interior, Jānis Dombrava. Las autoridades letonas consideran que el repunte no es casual. "La guerra de Rusia contra Ucrania, respaldada abiertamente por el régimen bielorruso, ha incrementado de forma significativa los riesgos para la seguridad regional y ofrece un incentivo adicional para que Bielorrusia continúe con actividades híbridas, incluida la instrumentalización de la migración", señaló un portavoz del Ministerio del Interior.

Según el ministerio, Minsk facilita deliberadamente los flujos migratorios hacia las fronteras exteriores de la UE con el objetivo de tensionar los recursos nacionales y aumentar la presión sobre los países vecinos. La crisis comenzó en 2021, cuando Lukashenka amenazó con inundar de migrantes y drogas a los países vecinos. Desde entonces, Letonia, Lituania y Polonia han levantado barreras fronterizas, reforzado la vigilancia y aumentado las patrullas. Sin embargo, las autoridades letonas reconocen ahora que esas medidas ya no bastan.

"La Guardia Estatal de Fronteras está haciendo todo lo posible", afirmó Dombrava. "Sin embargo, dada la intensidad de la presión migratoria, los recursos disponibles no siempre bastan para interceptar a tiempo a todos los grupos de migrantes ilegales". Ante el aumento de los cruces, Letonia ha recurrido al apoyo de sus vecinos.

Lituania estudia controles fronterizos

Lituania ha desplegado nueve guardias fronterizos y dos perros de servicio en Letonia para reforzar la vigilancia junto a la frontera con Bielorrusia. El equipo sustituyó a otro contingente lituano que permanecía destacado allí desde el 1 de julio. Estonia, por su parte, envió en junio dos equipos de la Guardia de Fronteras, de 12 miembros cada uno.

"La frontera entre Letonia y Bielorrusia constituye también la frontera exterior de la OTAN y de la Unión Europea y, por tanto, también es nuestra frontera", declaró a 'Euronews' Veiko Kommusaar, jefe de la Guardia de Fronteras de la Junta de Policía y Guardia de Fronteras de Estonia.

El objetivo común, explicó Dombrava, es que "ninguna persona que cruce ilegalmente consiga entrar por la frontera exterior de la Unión Europea". No obstante, las autoridades admiten que ese objetivo todavía está lejos de cumplirse. La presión también se deja sentir en Lituania. Sus autoridades fronterizas aseguran que la migración secundaria procedente de Letonia se ha multiplicado por más de cuatro respecto a la primera mitad del año pasado, a medida que más migrantes intentan avanzar hacia Europa occidental tras entrar en la UE por territorio letón.

Este aumento ha abierto en Lituania el debate sobre la posibilidad de introducir controles temporales en la frontera con Letonia, siguiendo el modelo de Polonia, que desde hace un año realiza comprobaciones a los viajeros procedentes de Lituania y Alemania. El ministro del Interior lituano, Martynas Katelynas, no descartó esa posibilidad "si no hubiera otra forma de gestionar el flujo y detener a los migrantes en la frontera", declaró esta semana a la radiotelevisión pública 'LRT'.

Por ahora, sin embargo, el esfuerzo sigue centrado en reforzar la frontera exterior de la UE, más que en limitar la libre circulación dentro del bloque. Así lo reiteró Dombrava tras la firma, el jueves, de un acuerdo bilateral para ampliar la cooperación entre los cuerpos de seguridad de Letonia y Lituania.

"En estos momentos no se plantea restablecer los controles en la frontera entre Letonia y Lituania", afirmó. "Lo que estudiamos es enviarnos mutuamente un número significativo de guardias fronterizos para apoyar al país que esté soportando la mayor presión".

La migración como herramienta geopolítica

Los tres países bálticos coinciden en que los migrantes están siendo utilizados como parte de una operación organizada por un Estado y no actúan únicamente por iniciativa propia. "Lo que está ocurriendo en la frontera entre Letonia y Bielorrusia es una operación deliberada organizada con el apoyo de Bielorrusia para socavar la seguridad fronteriza y la sensación general de seguridad", afirmó Kommusaar. "Se está utilizando a personas corrientes como instrumento de presión para alcanzar ese objetivo".

Según el Ministerio del Interior letón, muchos migrantes llegan legalmente a Bielorrusia antes de ser trasladados hacia las fronteras con Letonia, Lituania o Polonia y dirigidos hacia puntos de cruce. Las autoridades sostienen además que las fuerzas de seguridad bielorrusas han escoltado a migrantes hasta la frontera, les han facilitado material para superar las barreras y, en algunos casos, les han impedido regresar al interior del país.

Las nacionalidades de los migrantes han ido cambiando con el tiempo, explicó a 'Euronews' la portavoz del Servicio Estatal de Guardia de Fronteras de Lituania, Lina Laurinaitytė. Las primeras oleadas estaban formadas por ciudadanos de Irak, Siria, Afganistán, Irán, Yemen, Somalia, Camerún y la República Democrática del Congo.

"No se trata de una migración espontánea", afirmó Laurinaitytė. "Es una operación organizada por un Estado, diseñada para ejercer presión política sobre la Unión Europea". En el momento de la publicación, el Ministerio del Interior de Polonia no había respondido a la solicitud de comentarios.

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