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Edificios calurosos y sin aire acondicionado, Europa central no está preparada para la ola de calor

Un niño se refresca en una fuente del centro de Budapest, Hungría, durante una ola de calor con 35 grados el sábado 26 de agosto de 2023.
Un niño se refresca en una fuente del centro de Budapest, Hungría, durante una ola de calor con 35 grados centígrados el sábado, 26 de agosto de 2023. Derechos de autor  Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved
Por Liam Gilliver
Publicado última actualización
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Se prevén temperaturas de 40°C en países de la UE habitualmente más fríos en los próximos días, y expertos advierten de que hospitales y colegios podrían verse sometidos a una fuerte presión.

Las temperaturas récord han abrasado gran parte de Europa occidental esta semana, mientras la última ola de calor del año se acerca a su punto álgido.

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Las muertes por ahogamiento se han disparado en Francia, mientras la población se lanza a ríos y canales para refrescarse, y miles de viviendas se han quedado sin electricidad después de que el calor extremo provocara un incidente en el departamento noroccidental de Finistère.

El país vivió el martes (23 de junio) su jornada más calurosa desde que hay registros, con la agencia meteorológica nacional, Météo-France, registrando 44,3ºC en Possos, mientras otras regiones en alerta roja se asaban bajo máximas sin precedentes.

En el Reino Unido, los británicos se preparan para máximas de hasta 38ºC, después de que el país ya haya vivido su día de junio más caluroso registrado, con temperaturas de 36,1ºC. Cientos de colegios han cerrado ante el temor de que el alumnado no esté seguro en edificios sofocantes.

En España, las previsiones apuntan a un ligero descenso de las temperaturas. Es un alivio muy necesario después de que el martes se alcanzaran 44ºC en el sur de Andalucía, aunque el ambiente seguirá siendo bochornoso.

Sin embargo, los meteorólogos advierten de que la cúpula atmosférica que está asfixiando a Europa occidental se desplazará pronto hacia el este, hacia países aún menos preparados para el calor extremo.

La ola de calor en Europa empieza a desplazarse

Según las últimas previsiones de WFY24, el fin de semana se esperan temperaturas de hasta 40ºC en Budapest y 39ºC en Praga, 15ºC por encima de la media de un día de junio.

Bratislava, en Eslovaquia, también se prepara para máximas de hasta 39ºC, es decir, 17ºC por encima de la media diaria, mientras que en la llanura del Danubio, en Bulgaria, se podrían alcanzar 41ºC el domingo (28 de junio).

Todas estas regiones vivirán noches tropicales durante el fin de semana, en las que la temperatura no baja de 20ºC en un periodo de 24 horas.

¿Puede Europa Central hacer frente a la ola de calor?

La ola de calor en Europa occidental ha provocado un caos generalizado y decenas de fallecidos, pese a los años de esfuerzos de los países mediterráneos para prepararse ante estos extremos.

España, por ejemplo, cuenta ya con una de las mayores redes de refugios climáticos del mundo, que ofrecen a las comunidades vulnerables un lugar donde refrescarse e hidratarse.

También ha introducido cambios en las condiciones de trabajo al aire libre para reforzar la protección de las personas trabajadoras, mientras que la cultura de la siesta ayuda a esquivar las horas centrales del día.

En Francia, París lleva tiempo combatiendo el efecto de isla de calor urbana, por el que las ciudades se mantienen más calientes que las zonas rurales, eliminando de sus calles el hormigón y el asfalto que atrapan el calor.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en París se han plantado desde 2020 más de 100.000 árboles, entre ellos 40.000 solo en el invierno de 2023, lo que proporciona a la población más zonas de sombra que pueden salvar vidas.

Sin embargo, amplias zonas de Europa central y oriental siguen tristemente desprotegidas frente a las temperaturas abrasadoras debido a su clima habitualmente más fresco.

"Los cascos urbanos de mampostería anteriores a la guerra y los bloques de paneles de hormigón de la época comunista en Europa Central tienen una masa térmica muy elevada, pero nunca se diseñaron para disipar el calor estival", explica a Euronews Earth Ioanna Vergini, fundadora de WFY24.

"Con poca sombra, una ventilación limitada y sin sistemas de refrigeración, estos edificios absorben el calor durante el día y lo liberan al interior bien entrada la noche. Los pisos de las últimas plantas son los que peor lo pasan, y estos bloques prefabricados aparecen una y otra vez entre las viviendas más vulnerables al calor de la región."

El aire acondicionado, que puede resultar vital durante las olas de calor, también es mucho menos habitual en Europa Central que en los destinos más soleados del Mediterráneo, incluso si se compara con las aún escasas instalaciones en países como Francia.

"Para la mayoría de los hogares de Europa Central, el único alivio es abrir la ventana por la noche, precisamente el respiro que esta situación elimina", señala Vergini.

Las noches tropicales impiden a los europeos escapar del calor cuando se pone el sol, de modo que el cuerpo tiene menos oportunidades de recuperarse durante la noche.

"Las noches cálidas son un factor independiente de mortalidad relacionada con el calor en las olas de calor europeas, actúan junto al pico diurno y no como algo secundario, y las investigaciones recientes señalan precisamente a estos episodios combinados de día y noche como los más peligrosos", añade Vergini.

Los efectos del calor extremo

Bulgaria, Hungría y Chequia corren ahora el riesgo de someter a una fuerte presión a hospitales y servicios de emergencia, que suelen ver aumentar la demanda durante los episodios de calor intenso.

Al igual que en el Reino Unido, los colegios y las instituciones públicas que carecen de infraestructuras de refrigeración también podrían verse obligados a cerrar o a modificar sus horarios de funcionamiento.

"Los trabajos de la construcción y las labores agrícolas en las llanuras del Danubio, además de la red ferroviaria, suelen ser los puntos de mayor presión operativa", advierte Vergini.

"El calor obliga a imponer limitaciones de velocidad y aumenta el riesgo de deformaciones a medida que sube la temperatura en las vías, y varios operadores de Europa Central ya han anunciado medidas especiales por el calor durante este episodio."

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