Europa consume enormes cantidades de electricidad y emite toneladas de CO2 por la refrigeración, ¿pueden las bombas de calor ayudarnos en la próxima ola de calor?
Los expertos en clima alertan de que el calor intenso en mayo se está convirtiendo en la "nueva normalidad", mientras amplias zonas de Europa siguen sofocadas por temperaturas inusualmente altas.
Tras un templado fin de semana de Pentecostés, las ciudades de todo el Mediterráneo y más allá se preparan para otro episodio de calor abrasador. En España, las previsiones apuntan a que Sevilla alcanzará máximas de 39ºC esta semana, mientras Bilbao se prepara para 37ºC el miércoles 27 de mayo y el jueves 28 de mayo.
En Alemania, las máximas llegarán hoy martes 26 de mayo a 32ºC en Stuttgart, mientras Düsseldorf y Bonn afrontarán unos templados 31ºC. Incluso el Reino Unido podría registrar su día de mayo más caluroso desde que hay datos, con previsiones de hasta 35ºC en el sur de Inglaterra.
Este repunte de temperaturas llega después de un importante informe publicado el 20 de mayo por el Comité de Cambio Climático del Reino Unido (CCC), que advertía de que el aire acondicionado será pronto "inevitable" para proteger a la población del calor veraniego insoportable, sobre todo en residencias, hospitales y centros educativos.
Pero mientras las ventas de bombas de calor se disparan en Europa, surge la pregunta de cuál es la forma mejor y más respetuosa con el medio ambiente de refrescar la vivienda.
Las bombas de calor ganan terreno en Europa
Las bombas de calor se consideran a menudo una tecnología de calefacción, ya que funcionan transfiriendo calor del aire exterior, el suelo o el agua al interior de la vivienda en lugar de generarlo.
Las ventas de esta tecnología limpia vuelven a crecer tras el bache de 2023 y 2024, con Escandinavia todavía como principal mercado. El aumento de su popularidad se debe en parte a la guerra con Irán, que ha disparado el precio del petróleo y el gas.
Según la Asociación Europea de Bombas de Calor, las ventas de bombas de calor domésticas aumentaron de media un 25 % en el primer trimestre de 2026 en Francia, Alemania y Polonia.
En el Reino Unido, las ventas de bombas de calor también se incrementaron más de un 50 % en las tres primeras semanas de marzo respecto al mismo periodo del mes anterior, según la energética Octopus Energy, tras el cierre de facto del estrecho de Ormuz.
¿Qué tipo de bomba de calor puede refrigerar su hogar?
En lugar de calentar agua en radiadores o tuberías de suelo radiante, las bombas de calor aire-aire calientan directamente el aire del interior del edificio. Estos modelos específicos de bombas de calor aire-aire constan de una unidad exterior conectada a uno o varios ventiladores interiores.
A diferencia de las bombas de calor aire-agua o geotérmicas, los modelos aire-aire también pueden extraer el calor del interior de la vivienda y expulsarlo al exterior, mediante un proceso muy similar al de los aparatos de aire acondicionado convencionales.
Las bombas de calor aire-aire suelen ser más baratas que otros modelos, con precios que van desde 1.900 libras (2.200€) para una habitación hasta unas 3.700 libras (4.287€) para una vivienda adosada de tres dormitorios en el Reino Unido. Sin embargo, las subvenciones públicas para bombas de calor aire-aire suelen ser considerablemente menores que para otros modelos.
El principal inconveniente es que la mayoría de sistemas aire-aire no producen agua caliente, por lo que será necesario otro método para calentar el agua de duchas, baños y limpieza. Esto puede hacerse también con tecnologías de bajas emisiones, por ejemplo con calentadores solares de agua, pero supone costes adicionales.
Aun así, las bombas de calor aire-aire son una opción a tener en cuenta para viviendas pequeñas y pisos por su menor tamaño o para quienes están condicionados por las normas urbanísticas.
¿Es mejor para el planeta una bomba de calor que el aire acondicionado?
Aunque el aire acondicionado reduce eficazmente la mortalidad por calor durante las olas de calor, la Agencia Internacional de la Energía (IEA (fuente en inglés)) calcula que la "refrigeración de espacios", sobre todo aparatos de aire acondicionado y ventiladores, consumió en 2022 en torno a un siete por ciento de la electricidad mundial.
Durante las primeras olas de calor del verano de 2025, Francia, donde hay pocos aparatos de aire acondicionado en los hogares, registró un pico de demanda eléctrica nocturna un 25 % superior a la media fuera de temporada debido a estos equipos.
Los aires acondicionados, que a menudo funcionan con electricidad procedente de combustibles fósiles, generaron en 2022 alrededor de mil millones de toneladas de CO2. Además, los refrigerantes hidrofluorocarbonados (HFC) e hidroclorofluorocarbonados (HCFC) utilizados en estos sistemas atrapan en la atmósfera miles de veces más calor que el CO2 y alimentan el calentamiento global.
Sin embargo, a medida que el cambio climático sigue recalentando el planeta, los expertos advierten de que el número de aparatos de aire acondicionado va a dispararse. Actualmente hay en el mundo unos 2.000 millones de equipos, pero la IEA prevé que la cifra casi se triplique hasta superar los 5.500 millones en 2050.
Las bombas de calor aire-aire tampoco están exentas de impacto ambiental en su función de refrigeración. Tanto ellas como los aires acondicionados liberan calor al exterior, elevan la temperatura ambiente y aumentan así la demanda de más refrigeración en interiores.
Por ello, sustituir un aire acondicionado ya eficiente por una bomba de calor aire-aire tendrá poco efecto sobre las emisiones, los mayores avances se logran al abandonar los sistemas de calefacción basados en la combustión.
Cómo evitar que el calor entre en casa
Por supuesto, la forma más ecológica de refrescar la casa es impedir que el calor entre desde el principio.
"Antes de nada hay que recurrir a métodos pasivos de refrigeración, como toldos y una mejor ventilación, para minimizar el consumo de energía", aconseja la organización británica Energy Saving Trust.
Cubrir las ventanas con estores opacos y abrirlas solo cuando el aire exterior sea más fresco, por ejemplo por la noche, ayuda a reducir la necesidad de sistemas activos de refrigeración.
Conviene asegurarse de que la calefacción está apagada, desconectar las luces y los aparatos eléctricos que no se utilicen y, si es posible, cocinar en las horas más frescas del día.
En el Reino Unido, donde el aire acondicionado no está muy extendido y las infraestructuras no están diseñadas para soportar un calor intenso, el Gobierno recomienda acudir a edificios públicos como bibliotecas o supermercados para refrescarse, siempre que el desplazamiento pueda hacerse con seguridad.
Cuando las temperaturas se disparan, cientos de edificios públicos en España abren sus puertas a la ciudadanía gracias a su amplia red de refugios climáticos. Estos espacios ofrecen frescor y agua a grandes grupos de personas para proteger a quienes son más vulnerables al calor extremo. Cada vez surgen más iniciativas similares en toda Europa, sobre todo en las grandes ciudades.
El calor suele quedar atrapado en las ciudades al ser absorbido por el asfalto y el hormigón, un fenómeno conocido como efecto isla de calor urbana. Para 2050, las olas de calor afectarán a más de 3.500 millones de personas en todo el mundo, la mitad de ellas residentes en núcleos urbanos.