El petróleo vertido por un granelero dañado ha alcanzado la isla iraní de Qeshm y sus manglares protegidos, mientras un petrolero de la flota fantasma rusa encallado frente a Omán ha provocado una mancha de más de 2.000 km² que ya afecta a 40 kilómetros de costa.
Una marea negra ha alcanzado la isla iraní de Qeshm, mientras otro vertido, mucho mayor y procedente de un petrolero averiado de la flota en la sombra rusa, contamina la costa sur de Omán. Son las primeras consecuencias ambientales de gran magnitud de la guerra en el Golfo.
Los restos de petróleo aparecieron a principios de esta semana en la costa de la isla de Qeshm, desde la playa de Soza hasta Shib Deraz y los manglares protegidos de Hara, cerca de Naqasheh. Las autoridades medioambientales iraníes aseguraron que la mayor parte de la mancha había sido retirada para el miércoles por la tarde, aunque mantienen la zona bajo vigilancia.
El Ministerio de Exteriores iraní señaló que las primeras investigaciones apuntan a un granelero extranjero como responsable del vertido y reclamó una indemnización a los responsables.
Su portavoz, Esmail Baghaei, defendió que la recuperación de los ecosistemas del estrecho de Ormuz, el golfo Pérsico y el mar de Omán y la prevención de nuevos vertidos formen parte de cualquier futuro acuerdo sobre la gestión del estrecho. "Todas las partes que se benefician del transporte marítimo en esta ruta tienen una responsabilidad legal y moral a la hora de afrontar los daños ambientales", añadió Baghaei.
El portavoz iraní afirmó que el incidente es "solo un ejemplo" de décadas de contaminación y cifró en billones de dólares los daños acumulados en las zonas costeras de Irán. "¿Quién es responsable de compensar estas pérdidas y daños, los países que consumen la energía barata exportada desde la región, las compañías aseguradoras marítimas o las partes agresoras y sus socios?", planteó.
El servicio de seguimiento marítimo TankerTrackers señaló que las imágenes por satélite apuntan al Minoan Pioneer, un granelero con bandera de Liberia y gestionado por una empresa griega, como probable origen de la mancha. El buque fue alcanzado por un proyectil el 3 de agosto, a unas 20 millas náuticas al noreste de Khasab, en la gobernación omaní de Musandam.
El ataque provocó un incendio, dejó fuera de servicio la sala de máquinas y causó la desaparición de un tripulante. Varias compañías de seguridad marítima atribuyeron la agresión a fuerzas iraníes, basándose en antecedentes de incidentes similares en la zona, aunque Teherán no ha confirmado ni desmentido su implicación. Según TankerTrackers, "el vertido derivó después a través del estrecho hasta Irán", en lo que calificó como "una herida autoinfligida por Irán".
Las normas internacionales sobre indemnizaciones complican la posición de Irán, ya que los fondos internacionales para daños por contaminación de hidrocarburos excluyen expresamente los perjuicios causados por actos de guerra u hostilidades.
Qeshm, la mayor isla del golfo Pérsico, ocupa unos 1.500 kilómetros cuadrados. Sus manglares de Hara, que se extienden por unas 20.000 hectáreas, son un importante refugio para peces, aves migratorias y mamíferos marinos.
Además, las costas del sur de la isla albergan zonas de nidificación de la tortuga carey, catalogada como especie en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Un petrolero de la flota en la sombra rusa provoca un vertido en Omán
Otra crisis ambiental se desarrolla unos 500 kilómetros más al sureste, donde el Caroline Bezengi, un petrolero tipo Suezmax con capacidad para unos 1.000.000 de barriles de crudo ruso, lleva meses vertiendo petróleo tras encallar en las islas Hallaniyat, frente a la costa de Dhofar, en Omán.
El buque partió en abril del puerto ruso de Novorossiysk, en el mar Negro, y sufrió una explosión el 8 de junio frente a las costas de Yemen. La tripulación fue evacuada ilesa y, posteriormente, el petrolero quedó encallado en unas rocas frente a Jazirat Al Qibliyyah.
Ninguna parte ha reivindicado la explosión. La UE y Reino Unido han sancionado al Caroline Bezengi por transportar crudo ruso, mientras que tanto su propietario como su operador registrados tienen su sede en China.
El vertido ha crecido rápidamente: de 45 kilómetros cuadrados el 26 de julio pasó a unos 150 el 2 de agosto y a 390 según las autoridades omaníes el lunes. Un análisis de imágenes por satélite elevó el miércoles la extensión a más de 2.000 kilómetros cuadrados. El crudo también ha alcanzado las playas de Ras Madrakah y contaminado hasta 40 kilómetros de costa, según confirmó la Organización Marítima Internacional (OMI).
Las islas Hallaniyat, declaradas reserva natural el año pasado por el sultán de Omán, Haitham bin Tarik, albergan ballenas jorobadas del mar Arábigo, cormoranes de Socotra, tortugas marinas amenazadas y arrecifes de coral. La zona afronta además condiciones marítimas y meteorológicas especialmente imprevisibles durante la temporada de monzones, entre junio y septiembre.
La flota en la sombra rusa, compuesta por cientos de petroleros envejecidos, permite a Moscú mantener sus exportaciones de crudo pese a las sanciones occidentales impuestas tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.