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Madres trabajadoras, jornaleros y hogares, ¿quién paga más por la ola de calor?

Una mujer y varios niños se acercan a una fuente de agua en un parque, el sábado 18 de junio de 2022, en París.
Una mujer y varios niños se acercan a una fuente de agua en un parque el sábado 18 de junio de 2022 en París. Derechos de autor  AP Photo/Thomas Padilla
Derechos de autor AP Photo/Thomas Padilla
Por Angela Symons
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La ola de calor en Europa pone en riesgo la vida de las personas y también sus ingresos

La intensa ola de calor de esta semana está golpeando a los europeos donde más duele, y no solo en forma de incomodidad física. Los gastos de los hogares se disparan a medida que los precios de la electricidad marcan récords, los padres se apresuran a encontrar cuidados infantiles de emergencia y los trabajadores al aire libre pierden horas de trabajo que no pueden permitirse perder.

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Una nueva investigación publicada esta semana por Climate Analytics revela que los episodios combinados de calor y sequía están reduciendo los ingresos medios de los hogares en casi tres por ciento en toda Europa.

Si el calentamiento global alcanza dos coma siete grados centígrados de aquí a 2100, la trayectoria asociada a las políticas mundiales actuales, el hogar europeo medio podría ver cómo sus ingresos caen 27 %. Limitar el calentamiento al objetivo de uno coma cinco grados del Acuerdo de París reduciría esa caída a siete por ciento.

"La gran ola de calor que recorre ahora Europa ya amenaza la salud, los medios de vida y la capacidad de trabajar de la población", afirma Jessie Schleypen, autora principal del estudio y economista sénior de clima en Climate Analytics. "Cuando el calor extremo coincide con la sequía, los daños pueden ser mucho mayores".

Precios récord de la electricidad y por qué importan en la factura

El impacto económico más inmediato se nota en las facturas energéticas en Europa. Los precios de la electricidad subieron a niveles récord en la tarde-noche del martes 23 de junio, cuando el fuerte aumento de la demanda de aire acondicionado chocó con la debilidad de la oferta, según la agencia en tiempo real de los mercados energéticos 'Montel News'.

Bélgica registró un nuevo máximo histórico en el precio de la electricidad en intervalos de un cuarto de hora, de 1.038,25€/MWh. Este precio, que se calcula en tramos de quince minutos y repercute directamente en los clientes con tarifas variables, es más de diez veces superior al precio mayorista medio de la electricidad en la UE, que fuera de los periodos de crisis suele situarse entre 50 y 100€/MWh.

Los Países Bajos alcanzaron 902,47€/MWh, la zona DK1 de Dinamarca llegó a 786,83€/MWh y Alemania, el mayor mercado eléctrico de Europa, marcó un máximo de 747,10€/MWh.

Los picos se concentran a última hora del día, cuando la generación solar cae pero las temperaturas y la demanda de refrigeración siguen siendo elevadas. En esa franja, los operadores de red recurren cada vez más a centrales de gas para cubrir la demanda. En el sistema europeo de 'merit order', la fuente de energía más cara necesaria para satisfacer la demanda fija el precio de toda la red, de modo que cuando se necesita gas caro borra las ventajas de las renovables baratas.

Ese problema se agrava durante las olas de calor, porque los generadores de electricidad pierden eficiencia con temperaturas elevadas. Las placas solares pierden entre 0,3 y 0,5 por ciento de su producción por cada grado que la temperatura de su superficie supera los 25ºC, lo que limita su aportación precisamente cuando la demanda está en su punto máximo.

Las centrales de gas de ciclo combinado sufren un efecto parecido y pueden perder hasta 0,9 por ciento de su potencia por cada grado por encima de la temperatura de referencia.

En Alemania, la cantidad de demanda eléctrica no cubierta por renovables, la denominada carga residual, alcanzó 51,5 GW el martes por la noche, unos 10,4 GW por encima de los niveles normales para esa hora del día. Cuanto mayor es la carga residual, más gas se necesita y más sube el precio.

Salarios perdidos: padres, trabajadores al aire libre y el coste económico oculto

Los costes no se quedan en la factura de la luz. En Francia y el Reino Unido, miles de escuelas han cerrado o reducido su horario esta semana, dejando a los padres, desproporcionadamente a las madres, la responsabilidad de cubrir ese vacío.

"Las escuelas cerrarán antes y se esperará que los padres, seamos sinceros, sobre todo las madres, aparezcan por arte de magia para cubrir el hueco, gastando días de vacaciones o cogiendo permisos sin sueldo y asumiendo el golpe en su salario y en la idea que tiene su empresa de lo 'fiables' que son", escribió en LinkedIn la autora y activista por los derechos de las mujeres Joeli Brearley.

Su publicación recibió más de 150 respuestas de madres y padres que describían cierres de última hora, y uno de los comentaristas pidió a los gobiernos que introduzcan pagos por meteorología extrema para cubrir los costes de los cuidados infantiles de emergencia.

Para los trabajadores al aire libre, las pérdidas son aún más devastadoras. Obreros de la construcción, repartidores, jornaleros agrícolas y empleados de fábrica pierden horas productivas porque el calor obliga a modificar los horarios de trabajo.

Numerosas zonas de Francia han prohibido los trabajos en el campo por la tarde para reducir el riesgo de incendios en los cultivos secos, una medida que recorta el salario diario de los trabajadores, muchos de ellos migrantes temporales.

Las cancelaciones de trenes en Francia y Bélgica, introducidas para evitar que la infraestructura ferroviaria se deforme por el sobrecalentamiento, están empujando a más viajeros hacia el coche, lo que añade el coste del combustible a las presiones financieras de los hogares.

Un obrero de la construcción bebe agua para mantenerse hidratado en una enorme obra mientras se esperan temperaturas récord en París, miércoles 24 de junio de 2026.
Un obrero de la construcción bebe agua para mantenerse hidratado en una enorme obra mientras se esperan temperaturas récord en París, miércoles 24 de junio de 2026. AP Photo/Michel Euler

Francia, Alemania y Reino Unido: quién soporta más el coste de la ola de calor

La investigación de Climate Analytics muestra que los costes golpean primero a los hogares con menos ingresos. El 20 % más pobre de los hogares europeos pierde cuatro por ciento de sus ingresos durante episodios combinados de calor y sequía, frente a entre uno coma uno y uno coma ocho por ciento para el resto de la población.

A escala regional, Madrid ha registrado caídas de ingresos de casi diez por ciento en este tipo de episodios, Hungría central de 9,4 %, y la España central de 8,8 %.

Pese a décadas de advertencias científicas, los gobiernos europeos siguen peligrosamente poco preparados para asumir los costes del calor extremo. El Comité de Cambio Climático del Reino Unido afirmó el mes pasado que los planes de adaptación del Gobierno "no han estado a la altura de lo necesario".

En Francia, el órgano consultivo Haut Conseil pour le Climat ha advertido de que la brecha entre las necesidades de adaptación y las acciones emprendidas se está ampliando. Un estudio de Climate Analytics para el Banco Mundial, publicado en enero de 2026, concluía que Alemania "carece de soluciones integrales" para proteger a la población del creciente estrés por calor, y que la aplicación incluso de los planes regionales de salud frente al calor "sigue yendo en gran medida a la zaga".

El estudio de Climate Analytics muestra que las consecuencias de la inacción se acumulan con el tiempo. Con un calentamiento de dos coma siete grados, los ingresos de los hogares españoles se reducirían en más de un tercio y los de los hogares griegos en más de la mitad. En todo el continente, el número de personas en riesgo de pobreza podría pasar de 60 millones en un escenario de uno coma cinco grados a 127 millones con dos coma siete grados, con Grecia, España, Rumanía, Bulgaria y Chipre entre los países más castigados.

Se prevé que la actual ola de calor continúe en gran parte de Europa central y occidental hasta principios de julio.

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