Los expertos alertan de que Europa no está preparada para el aumento de las noches tropicales, agravado por la escasa implantación del aire acondicionado.
Los climatólogos han advertido a los europeos de los peligros de las llamadas 'noches tropicales', en un momento en que otra ola de calor abrasadora azota el continente.
El servicio meteorológico nacional, Meteo France, señala que el país entra en una fase de estabilización con un calor extremo sin tregua que, como pronto, no remitirá hasta el viernes 26 de junio.
Más de la mitad de los 96 departamentos franceses han sido puestos en alerta roja por fenómenos meteorológicos adversos, mientras las temperaturas suben hasta los 40ºC. Ocurre apenas unas semanas después de que Francia sufriera en mayo una ola de calor mortal que, según los expertos, llevaba claramente la huella del cambio climático.
Ayer, 21 de junio, las autoridades prohibieron el consumo de alcohol en el festival anual Fête de la Musique (Día de la Música) en París debido a las temperaturas disparadas. El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, anunció que a partir del miércoles se permitirá el baño en el canal Saint-Martin y autorizó que los parques y jardines de la ciudad permanezcan abiertos las 24 horas para ayudar a la población a refrescarse.
Las previsiones apuntan a que esta semana los termómetros alcanzarán los 40ºC en muchas zonas de España, entre ellas Bilbao, Zaragoza, Almería y Madrid. Incluso el Reino Unido se prepara para temperaturas abrasadoras, y la Met Office pronostica máximas de hasta 38ºC en el sur de Inglaterra en los próximos días.
Ioanna Vergini, fundadora de wfy24.com, explica a Euronews Earth que Italia y Grecia se mantendrán "relativamente más suaves" durante la ola de calor, con Roma llegando a 35ºC y Atenas quedándose en la franja baja de los 30ºC.
Qué son las noches tropicales
La nueva ola de calor en Europa traerá también más noches tropicales. Se considera noche tropical cuando la temperatura no baja de 20ºC en un periodo de 24 horas.
Aunque es un fenómeno más habitual en climas cálidos, los países más frescos están registrando episodios cada vez más frecuentes, sobre todo durante las olas de calor.
Un estudio de atribución de la Met Office británica concluye que la probabilidad de encadenar tres noches tropicales consecutivas en julio ha aumentado de forma significativa debido al cambio climático.
En un clima preindustrial, un episodio así tenía en el Reino Unido, país conocido por su tiempo habitualmente fresco, una probabilidad anual de menos de un por ciento. En el clima actual, esa probabilidad ha subido hasta aproximadamente el 20 % al año.
Los peligros del calor nocturno
Las noches tropicales pueden tener un impacto importante en la salud humana, ya que el organismo necesita temperaturas más frescas durante la noche para regular su temperatura interna y recuperarse del calor diurno. Esto puede provocar un mayor estrés cardiovascular y alteraciones del sueño.
"El calor nocturno suele subestimarse, pero puede ser especialmente peligroso porque la gente suele estar en casa y puede no tener acceso a espacios frescos con aire acondicionado", explica a Euronews Earth Ruth Engel, científica de datos especializada en salud ambiental y calor extremo en el World Resources Institute (WRI).
"En Europa, donde el aire acondicionado (AC) sigue siendo relativamente poco frecuente y las temperaturas aumentan más rápido que en cualquier otra región, las noches tropicales se están convirtiendo en un importante problema de salud pública."
El uso de aire acondicionado en Europa se ha más que duplicado desde 1990, con entre 110 y 130 millones de unidades instaladas actualmente. Sin embargo, esto sigue representando solo en torno al 20 % de los edificios del continente.
Aunque el aire acondicionado puede salvar vidas durante los episodios de calor intenso, también está empujando a Europa a un círculo vicioso de refrigeración sin fin. A medida que el aumento de las temperaturas globales y las olas de calor, alimentados por el cambio climático, disparan la demanda de refrigeración, los europeos dependen cada vez más del AC para mantener una temperatura interior confortable.
Pero los aparatos de AC, que con frecuencia funcionan con combustibles fósiles, liberan a la atmósfera refrigerantes como los hidrofluorocarburos (HFC) y los hidroclorofluorocarburos (HCFC). Estos compuestos atrapan en la atmósfera miles de veces más calor que el CO2 y alimentan el calentamiento global.
En las ciudades, ese calor queda atrapado entre los edificios altos y es absorbido por las grandes superficies de asfalto y hormigón antes de volver a liberarse al aire. Esto eleva aún más la temperatura exterior y alimenta la demanda de más AC.
La 'carga térmica acumulada' aumenta los riesgos para la salud
Los estudios han demostrado que las temperaturas nocturnas elevadas se asocian a un aumento de la mortalidad, especialmente entre las personas mayores y quienes padecen problemas de salud previos.
Las noches tropicales también están afectando a los servicios públicos, como los colegios, que se plantean ahora cambiar los horarios de los exámenes para proteger a los alumnos que duermen mal por las altas temperaturas nocturnas.
"A menudo hablamos de la 'carga térmica acumulada', la idea de que cuanto más tiempo están las personas expuestas al calor, mayor es el impacto en su salud", señala Engel.
"Cuando las viviendas se mantienen calientes durante la noche, la gente pierde la oportunidad de recuperarse de las temperaturas diurnas, lo que incrementa los riesgos, especialmente para las personas mayores y quienes tienen problemas de salud subyacentes".