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Los refugios climáticos de España pueden salvar miles de vidas, Europa se queda atrás

Una mujer se protege el rostro del sol con un abanico mientras camina por una calle en un día caluroso de verano, en Pamplona, norte de España, el jueves 25 de julio de 2019.
Una mujer se protege la cara del sol con un abanico mientras camina por una calle en un día caluroso de verano, en Pamplona, norte de España, el jueves 25 de julio de 2019. Derechos de autor  Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved
Por Liam Gilliver
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Los refugios climáticos se convierten en componentes clave de las estrategias urbanas mientras las muertes por calor siguen aumentando en Europa.

España ha desarrollado una de las redes de refugios climáticos más avanzadas del mundo, en un contexto en el que el calor extremo se ha convertido en el riesgo ambiental más mortífero de nuestra época.

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El año pasado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que una serie de edificios públicos se destinarían a ofrecer a la ciudadanía refugio frente a las olas de calor cada vez más intensas que venía sufriendo el país.

Esta red de ámbito estatal se apoya en iniciativas ya puestas en marcha por los gobiernos autonómicos, entre ellos los de Cataluña, el País Vasco y Murcia. En Barcelona hay ya 400 refugios climáticos habilitados en edificios públicos como bibliotecas, museos, polideportivos y centros comerciales.

Estos espacios, generalmente climatizados y equipados con asientos y agua gratuita, están pensados para proteger a quienes no disponen en casa de recursos para afrontar las altas temperaturas, como personas mayores, bebés o pacientes con problemas de salud previos.

Por qué los refugios climáticos ganan terreno en España

España reforzó sus esfuerzos en refugios climáticos tras el verano de récord del año pasado, en el que una ola de calor de 16 días en agosto disparó los termómetros hasta unos letales 45ºC.

El país registró en 2025 más de 150.000 muertes relacionadas con el calor, la segunda cifra más alta desde que hay datos. Más de 10.000 de esas muertes se vincularon a una exposición prolongada a temperaturas moderadamente altas, que tienen "efectos que se acumulan incluso en ausencia de alertas por calor", advierten los expertos.

La muerte de Montse Aguilar, una barrendera de 51 años de Barcelona, fue una de las muchas tragedias que llegaron a los titulares. Aguilar se desplomó en la calle tras soportar un extenuante turno a 35ºC, mientras la ciudad se encontraba en alerta por altas temperaturas, y falleció poco después por causas relacionadas con el calor.

Las protestas no tardaron en llegar y cientos de compañeros y ciudadanos preocupados salieron a la calle para exigir al Gobierno más protección para quienes trabajan al aire libre.

¿Invertirá el resto de Europa en refugios climáticos?

Las muertes asociadas al calor no son un problema exclusivo de España. Europa es uno de los continentes que más rápido se calienta del planeta y las temperaturas extremas alcanzan ya incluso a los países más septentrionales, tradicionalmente de clima fresco.

El año pasado, por ejemplo, Finlandia soportó tres semanas consecutivas con temperaturas de 30ºC, lo que puso bajo presión a los hospitales y llevó a que una pista de hielo en el norte se transformara temporalmente en refugio climático. Olas de calor azotaron Italia, Francia, Portugal e incluso el Reino Unido, mientras Europa sufría el tercer año más caluroso desde que hay registros.

Según el informe "Lancet Countdown Europe", en 2024 se registraron en Europa unas 62.000 muertes relacionadas con el calor.

"Es el riesgo ambiental más mortífero, con aumentos en prácticamente todas las regiones europeas analizadas", explica a Euronews Earth Elvira Jiménez, doctoranda en el Centro de Investigación en Transformación Digital y Gobernanza (UOC-DIGIT (fuente en inglés)) de la Universitat Oberta de Catalunya.

"Los países del sur de Europa como España, Italia, Grecia, Francia, Croacia, Chipre, Eslovenia, Malta y Serbia son los que registran los mayores aumentos de mortalidad, lo que pone de relieve la necesidad urgente de medidas de adaptación como los refugios climáticos."

Jiménez, que aboga por una red global para hacer frente al aumento del calor extremo, advierte de que la mortalidad asociada al calor también crece, a un "ritmo más lento pero constante", en países centrales u orientales como Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Estonia o Lituania.

"En conjunto, el calor extremo es un problema de salud pública que afecta a todos los países europeos en mayor o menor medida", añade la experta. "Incluso quienes afrontan menos urgencia deberían aprovechar la oportunidad para planificar mejor."

Para quién son los refugios climáticos y qué retos afrontan

Aunque los refugios climáticos son de acceso gratuito para cualquier persona, los expertos subrayan la necesidad de garantizar que sean accesibles para las poblaciones más vulnerables. Según el sistema español de vigilancia diaria de la mortalidad (MoMo), la mayoría de las 21.700 personas que murieron por causas relacionadas con el calor entre 2015 y 2023 tenían más de 65 años.

"La vulnerabilidad se deriva de una combinación de factores, desde la edad y las patologías previas hasta la calidad de la vivienda, las condiciones laborales o la renta, y por tanto se distribuye de manera desigual", explica Jiménez.

La experta sostiene que los ayuntamientos deberían cartografiar no solo la exposición al calor, sino también estos indicadores más amplios de vulnerabilidad, combinando datos para identificar las zonas prioritarias y ubicar los refugios donde más se necesiten.

Garantizar que los refugios climáticos estén abiertos en los momentos de mayor demanda, mantener unos estándares básicos de confort y comunicar su existencia de forma "inclusiva" son otros retos que deben tenerse en cuenta. Para lograrlo, no basta con la actuación de las administraciones.

"Si bien las autoridades son clave para identificar necesidades, escoger ubicaciones, asignar recursos y gestionar la operativa, una gobernanza eficaz también depende de la colaboración con asociaciones vecinales, ONG y empresas locales, con el fin de ampliar horarios de apertura, mejorar la difusión y fomentar una resiliencia duradera y arraigada en el territorio", señala Jiménez.

"El gran reto de fondo es transformar los refugios climáticos, de medidas de emergencia a corto plazo, en espacios urbanos permanentes, inclusivos y multifuncionales que protejan a la población del calor extremo y mejoren al mismo tiempo el bienestar cotidiano."

‘Transformar los espacios públicos’

A medida que se multiplican los episodios de calor extremo, los refugios climáticos pueden convertirse en algo habitual en toda Europa. Sin ir más lejos, el mes pasado el Consejo General de Bucarest, en Rumanía, aprobó la creación de una red de refugios climáticos para proteger a la población tanto de las olas de calor como de las temperaturas extremadamente bajas.

Jiménez afirma que estas medidas de adaptación, especialmente en entornos urbanos, se han vuelto "cada vez más necesarias". Sin embargo, los gobiernos municipales disponen de recursos limitados para garantizar un acceso equitativo y cercano a los refugios climáticos, lo que a menudo les obliga a recurrir a espacios privados, como centros comerciales, para atender a la ciudadanía que lo necesita.

"Una red puede implantarse con relativa facilidad a corto plazo aprovechando equipamientos públicos ya existentes, pero eso no aborda los cambios más profundos que necesitan las ciudades ante los múltiples impactos climáticos", añade la investigadora.

"Hace falta una estrategia de adaptación integral, centrada en transformar el espacio público para reducir la exposición a las altas temperaturas y a otros fenómenos extremos, al tiempo que se mejora el bienestar colectivo y se reducen las desigualdades en los impactos del cambio climático.

"Esto implica invertir en infraestructuras verdes y azules, introducir cambios en la movilidad urbana y desplegar medidas sociales que respondan a las necesidades de las poblaciones más vulnerables."

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