El BER sigue por detrás de los grandes aeropuertos de las capitales europeas, aunque mantiene una amplia red de conexiones directas, con destinos cercanos y vuelos que aún pueden encontrarse a precios competitivos.
En los 16 estados federados de Alemania hay actualmente vacaciones de verano y muchas familias optan por viajar al extranjero. Sin embargo, para muchos las vacaciones empiezan ya en el vuelo, con costes más elevados.
Según informó a mediados de julio el organismo estadístico federal Destatis, los vuelos internacionales se encarecieron en el primer semestre de 2026 un 8,5% en comparación con el año anterior. En clase turista (Economy Class), los vuelos a ciudades europeas fueron incluso un 11,5% más caros.
El estudio más reciente del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) muestra además que la demanda de vuelos baratos sigue siendo elevada, pero que Alemania pierde cuota de mercado frente a otros países europeos.
Al mismo tiempo, incluso los vuelos de bajo coste se han encarecido. Los billetes sencillos, sin equipaje facturado, costaron en la primavera de 2026, según el estudio, entre 81 € y 141 € de media.
Según el Bundesverband der Deutschen Luftverkehrswirtschaft (BDL), una de las razones es la reducción de la oferta. Las aerolíneas de bajo coste solo alcanzan en Alemania el 82% del volumen que tenían antes de la pandemia de coronavirus, mientras que en el resto de Europa continúan creciendo con fuerza.
El BER como ejemplo paradigmático
El aeropuerto de Berlín Brandeburgo (BER) debería haberse consolidado como un gran aeropuerto internacional tras 14 años de obras. En cambio, se ha convertido en símbolo del potencial desaprovechado. El año pasado, incluso cinco años después de su inauguración, el BER seguía sin alcanzar la estabilidad económica. La sociedad gestora del aeropuerto continuaba acumulando pérdidas y el número de pasajeros seguía por debajo de lo previsto.
Con todo, también hay noticias positivas. El aeropuerto ha mejorado su oferta con el programa de vuelos de verano de 2026. Desde finales de marzo, unas 80 aerolíneas vuelan a 155 destinos en 55 países, entre ellos una nueva conexión directa con Montreal y ampliaciones de las rutas de Eurowings a Londres, Lisboa y Sarajevo.
En comparación con Fráncfort, la brecha sigue siendo considerable. Desde allí se puede volar sin escalas a unos 280 destinos en más de 90 países, con más de 80 aerolíneas operando. Múnich le sigue con unas 220 conexiones en 68 países.
Así, Berlín solo ocupa el cuarto puesto a nivel nacional, según un análisis de la empresa de tecnología de viajes AirHelp. Al menos el BER puede presumir de un dato: con 89 aerolíneas operando, se sitúa incluso por delante de Múnich y Fráncfort, aunque esto refleja más la fragmentación de la oferta que una verdadera fortaleza como aeropuerto de conexión.
El BER, por detrás de otros aeropuertos de capitales europeas
Si se compara el BER no solo con aeropuertos alemanes, sino también con los de otras capitales europeas, el retraso resulta aún más evidente. Londres-Heathrow ofrece 223 destinos directos en 85 países, mientras que París-Charles de Gaulle alcanza incluso los 285 destinos en 111 países, según datos del portal FlightConnections.
Ambas ciudades se benefician de fuertes aerolíneas nacionales, como British Airways y Air France, que desarrollan de forma sistemática sus aeropuertos base como grandes centros de conexiones intercontinentales.
Lufthansa, en cambio, prefiere invertir en Fráncfort y Múnich. El representante de Lufthansa para Berlín, Thrasivoulos Malliaras, calificó ante diputados del Parlamento regional los impuestos sobre las salidas desde Berlín, más del doble que en Bruselas, como el "principal freno al crecimiento", según informó 'The Berliner'.
Por qué las aerolíneas se van
La retirada de las aerolíneas de bajo coste viene de lejos. Ya en 2022, easyJet redujo su flota en el BER de 18 a 11 aviones y suprimió 275 puestos de trabajo, alegando las elevadas tasas aeroportuarias. Ryanair anunció en 2024 un recorte del 20% de su oferta y, pese a la reciente rebaja de impuestos, mantiene el plan de cerrar por completo su base de Berlín con la temporada de invierno de 2026.
Eurowings y Wizz Air cubren al menos parte del vacío generado. Está por ver si será suficiente, máxime cuando la pugna entre los inversores Castlelake y Apollo por easyJet añade todavía más incertidumbre.
Sylt en una hora, Pekín en nueve
Pero también hay movimientos en sentido contrario. Desde el 2 de julio de 2026, la start-up Air Uniqon vuela dos veces por semana a Sylt en solo 60 minutos. Según el operador aeroportuario, se trata de la conexión regular directa más corta que ofrece el BER.
En el otro extremo de la red de rutas sin escalas se encuentra Pekín. Hainan Airlines opera esta conexión en unas nueve horas, con billetes que, en algunos casos, parten de los 600€. La conexión con Sylt, sin embargo, promete suscitar debate.
Desde el punto de vista climático, los vuelos de corta distancia se consideran especialmente problemáticos, ya que el despegue y la fase de ascenso concentran una parte desproporcionadamente alta de las emisiones, explica la Agencia Federal de Medio Ambiente.
Desde Berlín: vuelos directos de menos de tres horas
Quien planee una escapada corta sigue encontrando desde el BER varios destinos atractivos y por lo general baratos:
- Londres (unas dos horas, varios aeropuertos) con British Airways, easyJet o Ryanair
- Copenhague y Estocolmo (menos de dos horas) con Eurowings o SAS
- Zagreb (una hora y 25 minutos) con Eurowings
- Split, Zadar y Pula (menos de dos horas) con diversas aerolíneas
- Sofía (dos horas y 10 minutos), por lo general barata con Wizz Air
- Atenas, Salónica y Corfú (menos de tres horas) con Ryanair o Aegean
- Tuzla en Bosnia (una hora y 45 minutos) con Wizz Air, a menudo especialmente económica
- Bratislava y Timișoara, nuevas desde 2026, con Wizz Air
- Roma, Milán y Bolonia (unas dos horas) con Ryanair, EasyJet o Eurowings
- Nápoles y Bari (unas dos horas y 15 minutos) con Ryanair o Eurowings
En el caso de Wizz Air, Ryanair y Eurowings, reservar con antelación compensa especialmente, ya que los billetes de última hora en estas rutas se encarecen rápidamente y de forma notable.
El momento de la reserva y la flexibilidad marcan la diferencia
Quien mantenga cierta flexibilidad en el día de viaje y el tiempo de antelación puede encontrar todavía vuelos directos baratos desde Berlín, tanto para una escapada a Copenhague como para el gran salto a Pekín.
Que los precios de los billetes se estabilicen o que Berlín siga perdiendo posiciones frente a otros aeropuertos de capitales europeas dependerá sobre todo de los costes de ubicación y de si aerolíneas como Ryanair y easyJet deciden implicarse de nuevo a largo plazo en el BER.