El avión de pasajeros chino C919, desarrollado en el país, ha cruzado por primera vez sus fronteras con un vuelo regular internacional entre Pekín y Mongolia.
El avión C919 de China ha abandonado oficialmente por primera vez el territorio nacional, al realizar su primer vuelo internacional de pasajeros programado entre Pekín y Mongolia.
Este hito supone un importante avance para la respuesta desarrollada en el país a China a Boeing y Airbus, aunque el aparato todavía tiene mucho que demostrar antes de poder desafiar seriamente a los gigantes de la aviación en el extranjero.
Según el rastreador de vuelos FlightRadar24, el vuelo, operado por Air China, despegó del Aeropuerto Internacional de Pekín Capital y aterrizó unas dos horas después en Ulán Bator, Mongolia.
El vuelo constituye el último paso en el plan de China para consolidar la estatal Commercial Aircraft Corporation of China, conocida como COMAC.
Con ella aspira a competir directamente en un mercado mundial actualmente dominado por Boeing, con sede en Estados Unidos, y por la europea Airbus.
Por ahora, sin embargo, el C919 sigue utilizando componentes extranjeros y tampoco ha logrado obtener la certificación de los principales reguladores aeronáuticos de Europa y Estados Unidos, lo que limita mucho su capacidad para atraer clientes.
COMAC se había fijado inicialmente el objetivo de que sus aviones se fabricaran íntegramente en China para 2025 y de alcanzar el diez por ciento del mercado nacional, pero esos objetivos ya han quedado atrás.
La aerolínea confía en que el servicio entre Pekín y Ulán Bator acabe operando a diario y lleva tiempo mostrando sus aviones al sector, sobre todo en el salón aeronáutico de Dubái celebrado el pasado noviembre.
Las propuestas de COMAC, ¿son rivales reales para los aviones actuales?
El C919 puede transportar hasta 174 pasajeros y es un avión de fuselaje estrecho de pasillo único, similar al Boeing 737 MAX y al Airbus A320neo.
Por el momento, las aerolíneas chinas que operan dentro del país siguen dependiendo de aviones de Boeing y Airbus y, en mayo, el país encargó 200 aparatos del primero, además de piezas de repuesto y motores, lo que evidencia que la tecnología occidental sigue siendo necesaria mientras COMAC se prepara para despegar.
Según CNBC (fuente en inglés), COMAC había entregado 32 C919 hasta finales del año pasado y otros ocho en la primera mitad de 2026.
Se trata de una cifra muy reducida frente a los cerca de 100 aviones de fuselaje estrecho de Airbus entregados a China solo en 2025, y queda también muy lejos del objetivo de COMAC de fabricar 200 aparatos al año de aquí a 2029.
Además, construir el avión es solo la mitad del desafío, COMAC tiene que demostrar también que puede producir suficientes C919 y mantenerlos en servicio de forma fiable una vez que están en el aire.
Eso implica reforzar su cadena de suministro, aumentar la producción y garantizar que todo, desde los motores hasta los componentes más pequeños, esté disponible sin problemas. Incluso la falta de una pieza mínima puede paralizar la fabricación.
Por ahora, al C919 le queda todavía un largo camino antes de poder competir con Boeing y Airbus a escala mundial. Pero su primer vuelo comercial internacional representa un avance importante para la industria aeronáutica china y podría marcar el inicio de un desafío mucho mayor para los dos mayores fabricantes de aviones del mundo.