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Lucas Murillo, el niño de Cúcuta que le pidió a De la Espriella un trasplante de corazón

Abelardo de la Espriella realiza el saludo militar
Abelardo de la Espriella realiza el saludo militar Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
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Por Cristian Caraballo
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Lucas Murillo es un niño de Cúcuta con una grave cardiopatía congénita que le pidió al presidente de Colombia Abelardo de la Espriella un trasplante de corazón. La Nueva Entidad Promotora de Salud respondió en horas tras más de un año de espera y trámites sin resolver.

"Solamente tengo medio corazón". Con esas palabras, el pequeño Lucas Murillo, de 7 años, resumió en un vídeo viral la cardiopatía congénita que lo acompaña desde que nació.

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En la grabación pidió ayuda directa al presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, para conseguir lo que su familia llevaba más de un año persiguiendo sin éxito: que la Nueva EPS (Nueva Entidad Promotora de Salud) autorizara los exámenes necesarios para incluirlo en la lista de trasplante de corazón. El caso ha conmovido al país y ha vuelto a poner sobre la mesa las fallas de un sistema de salud señalado por pacientes, médicos y organismos de control.

Quién es Lucas Murillo y qué cardiopatía padece

Lucas Francesco Murillo García vive en Cúcuta, capital de Norte de Santander, y nació con el síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, una malformación congénita que impide que ese lado del corazón se desarrolle con normalidad.

Ha pasado por tres cirugías a corazón abierto, entre ellas una operación de Glenn, que conecta la vena cava superior con la arteria pulmonar, y depende de oxígeno de forma permanente.

Actualmente presenta cianosis, la coloración azulada de la piel por falta de oxígeno, junto con hipertensión pulmonar. Pese a su condición, Lucas es un niño futbolero: juega de portero, aunque él mismo reconoce que su corazón no le permite correr como a cualquier compañero de su edad.

Desde hacía más de un año, su madre, Andrea García, intentó que la Nueva EPS autorizara un cateterismo y varios exámenes en una clínica de cuarto nivel, paso previo para valorar si Lucas podía entrar en lista de trasplantes. Ante la falta de respuesta, la familia optó por hacer pública su historia.

El 29 de agosto, el presidente reaccionó al vídeo y ordenó a la ministra de Salud, Ana María Vesga, ponerse al frente del caso. La Nueva EPS confirmó en menos de tres horas el traslado del menor a Bucaramanga para ser atendido en la Fundación Cardiovascular de Colombia.

La respuesta, que probablemente le ha salvado la vida al niño, tampoco ha estado exenta de un componente de puesta en escena: De la Espriella habló por teléfono con Lucas y compartió la llamada en redes, en la que el pequeño terminó repitiendo, tímidamente, el eslogan de campaña del mandatario: "Firme por la patria".

Un vuelo medicalizado hasta Bucaramanga

El lunes, 31 de agosto, Lucas voló desde Cúcuta hasta Bucaramanga en un avión ambulancia de la propia Fundación, que prefirió evitar un vuelo comercial por el riesgo de que el niño sufriera una descompresión durante el trayecto dada su cianosis profunda.

A su llegada, decenas de personas y el personal del centro lo recibieron con aplausos. Su madre explicó que el niño viajó tranquilo y durmió buena parte del vuelo, acompañado también por su padre, Luis Murillo.

El equipo médico de la Fundación, que acumula más de 300 trasplantes de corazón en dos décadas y es una de las pocas instituciones latinoamericanas que hace trasplantes cardíacos pediátricos, sometió a Lucas a radiografías, un ecocardiograma y un cateterismo.

Con esos resultados, una junta médica deberá decidir entre dos posibles caminos: una cirugía de Fontán o la inclusión del niño en lista de trasplante cardíaco; algunos medios locales también han mencionado la posibilidad de un corazón artificial como alternativa. Por ahora, la Fundación ha evitado adelantar expectativas sobre cuál será la ruta definitiva. Andrea García, por su parte, ha celebrado el giro que ha dado el caso de su hijo tras meses de trámites sin respuesta.

Una crisis del sistema de salud que va más allá de Lucas Murillo

La reacción del Gobierno ante el caso de Lucas contrasta con lo ocurrido con Kevin Acosta, otro niño de 7 años con hemofilia que murió en febrero después de que el sistema sanitario dejara de suministrarle la medicación que necesitaba, pese a que su historia también tuvo repercusión mediática.

El trasfondo de esta historia es una crisis estructural. Según un estudio de abril de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, las deudas de la EPS superan los 25,7 billones de pesos, unos 6.900 millones de euros.

Esa situación ha provocado el cierre de centros de salud, la suspensión de servicios y retrasos en citas, cirugías y entrega de medicamentos, con consecuencias que en algunos casos han sido mortales. La Defensoría del Pueblo ha documentado un aumento sostenido de quejas por estas demoras, algo que tanto De la Espriella como su ministra de Salud se han comprometido a corregir.

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