Este destino de moda ya ha limitado el tamaño de los grupos turísticos y ha prohibido a los guías usar megáfonos y paraguas para reducir las molestias a otros visitantes y vecinos.
Cuando se visita un destino muy turístico, es habitual verse asediado por ofertas y propuestas de camareros de restaurantes, operadores turísticos y vendedores de entradas en la calle.
Puede resultar incómodo y frustrante, hasta el punto de llegar a sentirse como un acoso.
Ahora, la isla italiana de Capri ha decidido endurecer el control sobre este comportamiento para que la experiencia de los viajeros sea más agradable.
Este destino chic ya ha limitado el tamaño de los grupos turísticos y ha prohibido a los guías usar megáfonos y paraguas para reducir las molestias al resto de visitantes y residentes.
Capri recibe hasta 50.000 visitantes diarios en temporada alta, una cifra que supera con creces a la población residente, de unos 13.000 a 15.000 habitantes.
Capri prohíbe que los negocios capten turistas en la calle
Los turistas en Capri se ven a menudo abordados por empresarios que ofrecen servicios como recorridos por la isla, excursiones en barco y menús con descuento en restaurantes y bares.
El alcalde Paolo Falco, defensor desde hace años de una mejor gestión del turismo, afirma que esto tiene "un efecto perjudicial en la percepción de la isla".
"Sé que hay turistas que, desde el momento en que desembarcan del barco hasta que llegan a la entrada del funicular [que conecta el puerto con la parte alta del pueblo], han sido detenidos en más de cinco ocasiones con ofertas de excursiones y restaurantes", declaró a los medios italianos. "Esa insistencia provoca una sensación desagradable".
Una nueva ordenanza de las autoridades, actualizada respecto a la del año pasado, aborda ahora esta práctica.
El texto establece que "se prohíbe de forma absoluta a los operadores comerciales, a los propietarios de agencias de servicios turísticos y a sus empleados realizar actividades de captación de clientes mediante métodos intrusivos e insistentes en suelo público o de uso público".
Falco añadió: "Entendemos la necesidad de transmitir un mensaje promocional, pero no estamos dispuestos a renunciar a que se haga con la gracia y la elegancia que corresponden a Capri".
La nueva normativa subraya que los turistas en la isla deben poder desplazarse con tranquilidad, sin "ser continuamente abordados y detenidos por operadores económicos dedicados a cualquier forma de intermediación o promoción de bienes y servicios en la vía pública, incluida la publicidad callejera no solicitada y el uso de folletos, octavillas y mapas con este fin".
Los propietarios de negocios que incumplan la nueva norma se enfrentan a multas administrativas de entre 25€ y 500€.