Una dorsal anticiclónica que llega del norte de África mantiene atrapado el aire caliente sobre Europa occidental. Badajoz marca 38ºC por primera vez en mayo en 71 años de registros. Santander encadena récords. Francia ya cuenta muertos. No es una anomalía puntual: es el nuevo patrón.
Mayo empezó fresco. Durante sus primeras semanas, las temperaturas en España se situaron por debajo de lo habitual en casi todo el país. Nada hacía presagiar lo que vendría después. Desde el 19 de mayo, sin embargo, los termómetros han subido de forma sostenida hasta alcanzar valores que corresponden, en condiciones normales, al corazón del verano.
El responsable es un sistema de altas presiones que se extiende desde el norte de África hasta las islas británicas y que los meteorólogos denominan dorsal anticiclónica o, en términos más divulgativos, cúpula de calor.
El mecanismo es sencillo: ese anticiclón actúa como una tapadera que impide la renovación del aire, lo fuerza a descender y, al comprimirse, lo calienta aún más. El resultado es un ambiente sofocante que no da tregua durante días y que, en algunos puntos, supone una anomalía de hasta 15ºC respecto a los valores habituales para esta época del año. Dicho de otro modo: el calor que tocaría tener en julio o agosto ha llegado con dos meses de antelación.
La AEMET ha recordado que en el aeropuerto de Santander, con datos desde 1954, solo se habían superado los 30ºC antes de junio en dos días. Este año ya van seis. En el observatorio de Badajoz-Aeropuerto, 71 años de registros, se han superado los 38ºC en mayo por primera vez en toda la serie histórica.
La anomalía no entiende de geografías: el episodio golpea por igual al suroeste peninsular, al norte cantábrico, al valle del Ebro y a buena parte de Europa occidental.
Dónde aprieta más y qué esperar en los próximos días
Dentro de España, el calor se distribuye de forma desigual pero con pocos rincones a salvo. El cuadrante suroccidental lleva días registrando máximas de entre 37 y 39ºC, y en algunos puntos del sur podrían rozarse los 40ºC durante la segunda mitad de la semana. Badajoz, Sevilla, Córdoba, Jaén, Toledo y Zaragoza figuran entre las provincias más castigadas.
El valle del Ebro, que tiene historia de ser uno de los grandes hornos peninsulares, vuelve a serlo. Pero lo más llamativo en este episodio es lo que está ocurriendo en el norte. Bilbao se acerca a las temperaturas más altas que se han registrado allí en un mes de mayo. Cantabria, Asturias y Galicia interior también están en niveles fuera de lo común.
Las previsiones para lo que resta de semana apuntan a una ligera moderación en el extremo noroeste, pero a una intensificación hacia el este: el viernes podrían alcanzarse 36ºC en Madrid, 38ºC en Sevilla y hasta 39ºC en Lleida y Zaragoza. La tregua, si llega, no será antes del fin de semana. Así es como España despedirá mayo y recibirá junio.
Un factor que los expertos subrayan con insistencia son las noches tropicales, aquellas en que el termómetro no baja de los 20ºC. En provincias como Cádiz, Sevilla o Barcelona, las mínimas rondarán o superarán ese umbral durante varios días consecutivos.
El problema no es solo el bochorno: cuando el cuerpo no logra recuperarse durante el sueño, el estrés térmico se acumula jornada a jornada. Los médicos alertan de que son precisamente esas noches sin alivio, más que los picos diurnos, las que mayor impacto tienen en la salud pública, especialmente entre personas mayores y enfermos crónicos.
Europa en alerta: récords y primeras víctimas
El episodio no tiene fronteras. En el Reino Unido, donde temperaturas así resultan mucho más excepcionales que en el sur de Europa, las temperaturas llegaron a 34,8ºC en Kew Gardens, en Londres, superando el anterior récord de mayo de 32,8ºC establecido en 1922 e igualado en 1944.
Al día siguiente se volvió a superar la marca con 35,1ºC, y el país ha encadenado varios días con noches tropicales, algo prácticamente sin precedentes para el mes.
Francia ha sumado la cara más dura del episodio. El mercurio alcanzó los 35ºC cerca de Londres y podría llegar a 39ºC en algunas zonas de Francia y en España. Las autoridades francesas pusieron en alerta naranja, algo sin precedentes para mayo, a varios departamentos del oeste del país. En Francia han muerto dos personas mientras practicaban deporte, una el domingo en París y otra el lunes en Lyon. En Italia también se están marcando temperaturas máximas en mayo.
La semana del 25 al 31 de mayo de 2026 puede pasar a la historia del clima de Europa por los altos valores alcanzados, que van mucho más allá de los altos valores típicos del verano. Los meteorólogos advierten de que las temperaturas se están disparando entre 12ºC y 16ºC por encima de las normas climatológicas a largo plazo, mientras los gases de efecto invernadero siguen recalentando el planeta.
La pregunta que muchos se hacen es si episodios así eran normales antes. La respuesta tiene matices. Las olas de calor en primavera han existido siempre, pero su intensidad, extensión y duración son ahora distintas.
Los estudios de atribución climática estiman que las olas de calor de junio en Europa son hoy alrededor de diez veces más probables que en condiciones preindustriales, y la misma tendencia empieza a hacerse visible en mayo. Lo que antes eran incursiones breves de calor primaveral se convierte, poco a poco, en el nuevo punto de partida.