Desde adaptar el hotel para el bebé hasta mantener a los niños entretenidos durante el vuelo, esto es lo que los padres deben tener en cuenta antes de reservar ese viaje.
Viajar con bebés y niños pequeños puede resultar abrumador para los padres. Las dudas sobre los viajes en avión, qué meter en la maleta y la seguridad suelen estar muy presentes, sobre todo en los vuelos de larga distancia y los viajes internacionales.
"Viajar con niños es todo un mundo nuevo", explica la pediatra Shannon Thompson, del Cleveland Clinic Children's, que añade que es importante "disfrutar de tu pequeño durante el viaje tanto como puedas".
A continuación, algunos consejos y trucos para que los padres viajen con seguridad con niños pequeños y, además, se diviertan con ellos.
Revise que haya cunas y tronas antes de reservar
Antes de decidir dónde alojarse, conviene valorar cómo adaptar el espacio al bebé.
Compruebe si el alojamiento ofrece a los huéspedes elementos como parques de viaje portátiles, cunas y tronas. Si va a hospedarse en un lugar con escaleras, balcón o piscina, pregunte si disponen de barreras para bebés; si no las proporcionan, vea si se pueden alquilar cerca o plantéese llevar barreras de malla plegables fáciles de transportar.
Meta en la maleta tapas para enchufes y toallitas para limpiar las superficies sucias que su pequeño pueda tocar.
Para los bebés, incluso en vacaciones el descanso seguro sigue siendo esencial. Según la Academia Estadounidense de Pediatría, los niños menores de un año deben dormir boca arriba sobre una superficie plana y firme, como un colchón en un moisés, cuna o parque, sin más ropa de cama que una sábana ajustable.
La organización también recomienda que los bebés duerman en la habitación de los padres, pero no en su cama, al menos durante los primeros seis meses.
También conviene pensar cómo llegará a su alojamiento. Volará y alquilará un coche o tomará un taxi, o usará el transporte público desde el aeropuerto. Pasará la mayor parte del tiempo en coche o caminando.
Para los padres, estos factores pueden determinar si les compensa llevar carrito y silla infantil para el coche, ambos se pueden facturar en la puerta de embarque sin coste adicional al volar, o si prefieren utilizar un fular o un portabebés.
Planificar tentempiés y cambios de pañal en el avión
"Volar con niños es una de esas cosas que imponen mucho respeto", afirma Thompson. "Creo que lo más importante es pensar siempre en la seguridad y, por supuesto, en su comodidad".
Aunque los niños menores de dos años pueden viajar sentados en el regazo de sus padres, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea recomienda sentarlos en su propio sistema de retención, como una silla infantil para coche homologada para su uso en aviones. Esto implica comprar un asiento específico para el niño.
En los vuelos de larga distancia o internacionales, pregunte a la aerolínea si dispone de cunas para bebés.
Los alimentos infantiles como la leche de fórmula, los purés en bolsita y la leche materna no están sujetos a la norma de los 100 mililitros en el control de seguridad, pero solo para consumo durante el viaje (por lo que no se pueden llevar cantidades excesivas) y es posible que le pidan comprobar su autenticidad.
Además de la comida, no olvide llevar en el equipaje de mano pañales, toallitas, un cambiador portátil y bolsas de plástico con cierre para tirar los residuos. Lleve ropa extra para abrigar por capas o cambiar al niño en caso de accidentes o derrames.
Tragar y masticar ayuda a compensar la presión en los oídos, así que dar el pecho a los más pequeños o ofrecerles un biberón o un chupete puede aliviar las molestias durante el despegue y el aterrizaje.
Hable antes con su pediatra si su hijo tiene tendencia a sufrir infecciones de oído y, si viaja al extranjero, pregúntele también qué vacunas pueden estar recomendadas.
Mantener a los niños entretenidos dentro y fuera del avión
Para los vuelos con niños pequeños, Christy Slavik, propietaria de la agencia Mom Approved Travel, recomienda "llevar pequeñas sorpresas con las que distraerles", como manteles adhesivos para plastilina de viaje, juguetes con ventosa y otros juegos pequeños y ligeros de transportar.
Si van a hacer turismo en el destino, piense en cómo hacer las actividades más divertidas e interactivas. En los museos de arte, por ejemplo, puede llevar cuadernos para que los niños dibujen o pedirles que busquen qué animales encuentran en los cuadros, sugiere Slavik.
"Los niños necesitan una misión, necesitan juegos", señala. "A veces hay que echarle imaginación cuando se viaja".
Exponer a los niños a otras culturas, comidas e idiomas también puede ser muy enriquecedor. A algunos puede gustarles elegir tentempiés en los mercados, por ejemplo, o aprender palabras en otros idiomas para sus platos y actividades favoritos.
Existen opciones de alojamiento pensadas para familias, con servicios como piscinas o juegos. Para quienes viajan al extranjero con un presupuesto ajustado, muchos albergues ofrecen habitaciones privadas para familias, de modo que no tengan que compartir un dormitorio con literas. Hoteles y albergues ofrecen la posibilidad de conocer a otros viajeros, incluidos otros niños que pueden convertirse en compañeros de juegos.
Las ventajas de viajar con la familia ampliada
Ayudar a las madres a disfrutar de verdad de sus vacaciones y relajarse en medio del estrés que puede suponer organizar y viajar es uno de los objetivos centrales de la agencia de Slavik.
Una forma de que los padres puedan descansar es planificar viajes con los abuelos u otros familiares.
Esto ayuda a repartir las tareas de cuidado, al tiempo que permite a los seres queridos disfrutar de momentos especiales con los pequeños. Solo hay que asegurarse de que ellos también tengan sus ratos de descanso y no acaben agotados, apunta Slavik.
"Cuando llevas a los abuelos de vacaciones, les das la oportunidad de vivir esos momentos juntos", dice.