Se cree que el fenómeno tiene raíces evolutivas, pero hay formas de asegurarse un buen descanso nocturno incluso en un entorno desconocido.
Los hoteles se esmeran para garantizar que sus huéspedes tengan un buen descanso nocturno, las marcas de lujo invierten en colchones realmente caros y sábanas, e incluso ofrecen cartas de almohadas.
Pero todo eso no evita el impacto de lo que los especialistas del sueño llaman el "efecto de la primera noche". Quienes lo padecen tardan más en dormirse y se despiertan con más frecuencia durante la noche, y puede afectar tanto a los viajeros frecuentes como a quienes apenas se van de vacaciones.
El fenómeno ha sido confirmado por decenas de estudios y se cree que tiene raíces evolutivas, explica Anna Wick, investigadora sénior del sueño en la Universidad de Friburgo, en Suiza.
"Se considera una respuesta de adaptación, el cerebro dormido se mantiene en estado de vigilancia en este entorno desconocido", señaló Wick.
Efecto de la primera noche: por qué lo sufres
Ahmad Mayeli, profesor de psiquiatría e investigador del sueño en la Universidad de Pittsburgh, afirma que la mayoría de las personas lo experimenta y que incluso quienes creen no notarlo probablemente lo sufren, aunque sea de forma leve. De media, la gente duerme entre 20 y 30 minutos menos en un entorno nuevo.
Sus investigaciones han mostrado que el lóbulo frontal, una zona asociada a la fase más profunda del sueño, está más activo, lo que indica un estado de alerta. Es decir, no solo se duerme menos, sino también de forma menos profunda.
"Lo que vienen a decir es que, como ocurre en los delfines, una parte del cerebro permanece despierta mientras duermes", explicó Mayeli. "No es exactamente igual que en los delfines, pero aun así los estudios muestran que una parte del cerebro duerme menos."
Señaló que la edad marca diferencias. El efecto es más acusado en niños, adolescentes y adultos mayores y, por lo general, empeora con el paso del tiempo. Las personas que están en la veintena son las menos afectadas.
Mayeli sospecha que el cerebro podría estar programado para desconfiar de los lugares nuevos porque, históricamente, eran los espacios más peligrosos para descansar.
"No importa que sea un hotel Marriott o la sabana", dijo. "Tu cerebro aún no ha recibido el mensaje de que este lugar es completamente seguro."
Wick señala que los datos apuntan a que el efecto se desvanece tras la primera noche.
Lisa Strauss, psicóloga especializada en tratamiento cognitivo conductual de los trastornos del sueño, explica que, más allá de esa vigilancia con raíces evolutivas, varios factores pueden afectar al sueño en un lugar nuevo.
El propio viaje puede tener un efecto negativo, incluso dentro de la misma franja horaria. También pueden influir factores ambientales, como la luz intermitente de una alarma de humo en la habitación del hotel. La tensión en las relaciones, por ejemplo al visitar a familiares con los que no se tiene mucha confianza, también puede contribuir.
Strauss apunta que algunas personas pueden dormir mejor la primera noche si están cansadas tras una larga jornada de viaje o si el lugar les ofrece una sensación de desconexión de las presiones del día a día. Y quienes tienen problemas para dormir en casa pueden descansar más porque no asocian el nuevo entorno con un historial de dificultad para conciliar el sueño.
Si bien cualquiera puede experimentar el efecto de la primera noche, Strauss indica que quienes son más ansiosos de base son especialmente vulnerables. Acaba convirtiéndose en una profecía autocumplida, la preocupación por si van a poder dormir es precisamente lo que les mantiene despiertos.
Cómo dormir mejor la primera noche
Strauss recomienda seguir pautas generales de higiene del sueño, como acostarse cada noche a la misma hora en una habitación fresca y oscura, mantener una rutina nocturna y apagar las pantallas bastante antes de irse a la cama. Estas medidas resultan especialmente útiles si se empiezan o se retoman en los días o semanas previos a un viaje importante.
Propone que las personas intenten apropiarse del entorno dedicando algo más de tiempo a la nueva cama. Pueden leer o realizar alguna otra actividad tranquila y conocida para que la experiencia resulte menos novedosa. También pueden llevar consigo objetos familiares, como su almohada o su manta favorita.
Para quienes están especialmente ansiosos, Strauss recomienda que se visualicen en un entorno seguro y familiar al aire libre, como una excursión o una playa que les guste especialmente.
Deberían tomar conciencia de la ansiedad que sienten y repetir después frases positivas que les ayuden a reducir esa hipervigilancia. Su propuesta: "Que sepas que estás a salvo. Que sepas que eres querido. Que estés en paz".
Mayeli sostiene que el efecto de la primera noche no es, en realidad, motivo de preocupación y que es fácil recuperar una o dos horas de sueño perdidas en una sola noche. Pero aconseja llegar con un día de antelación para aclimatarse si se tiene una reunión o un acto importante.
"Si el día de mañana importa, llega una noche antes", dijo, "para que duermas como siempre cuando de verdad cuente".