Hasta cuatro especies invasoras de culebras, inofensivas para el ser humano, amenazan la biodiversidad de las islas mediterráneas. Una de ellas ha aprendido a nadar para alcanzar los islotes aledaños y seguir alimentándose de la fauna local, provocando que una especie esté en peligro de extinción.
La expansión de la culebra de herradura en Baleares se ha convertido en una de las mayores amenazas para la biodiversidad de las islas. Introducida accidentalmente desde la Península junto a olivos ornamentales, esta serpiente invasora ha colonizado gran parte de Ibiza y Formentera y está provocando el declive de poblaciones de lagartijas autóctonas, algunas exclusivas del archipiélago.
Los expertos advierten de que la especie actúa como un superdepredador en un ecosistema donde apenas encuentra competidores naturales. Su avance ha sido tan rápido que ya se han documentado extinciones locales de la lagartija pitiusa en varios islotes y ejemplares capaces de nadar entre islas en busca de nuevas presas.
Sin embargo, la llegada de la culebra de herradura a Baleares no fue fruto del azar. Su historia comenzó hace más de dos décadas y, según diversos estudios, está estrechamente ligada al comercio de grandes olivos ornamentales procedentes de la Península.
Una invasión silenciosa
Todo comenzó en el año 2003, con el avistamiento de la primera culebra de herradura ('Hemorrhois hippocrepis') en la isla de Ibiza y en el conjunto de las Baleares, hasta entonces solamente presente en el Magreb, la Península Ibérica y algunas partes de Cerdeña.
Pero el Gobierno balear no se tomó en serio esta amenaza ecológica hasta siete años más tarde, cuando se publicaron los primeros estudios que certificaron la extensión de esta serpiente en buena parte de la mayor de las islas Pitiusas. En uno de estos estudios, cuando el ofidio invasor ya había conseguido llegar hasta Mallorca en 2006 y a Formentera en 2010, la dirección de Biodiversidad de las islas ya señalaba un culpable plausible:
"Los vecinos de Capdepera (localidad en el extremo oriental de Mallorca) asocian la llegada de estos olivos ibéricos a la introducción de las culebras, una posibilidad que resulta factible, ya que las tres especies son comunes en la zona de origen de los olivos (...) En los últimos 20 años se ha producido un considerable aumento en la llegada de ejemplares de gran porte destinados a la jardinería", reza su propio estudio.
Es decir, en lugar de plantar olivos locales y esperar a su crecimiento, los propietarios de las fincas -y las empresas de ornamentación a su servicio- optaron por transportar árboles ya crecidos desde la Península con los reptiles a bordo.
Esto no es una suposición: el Gobierno regional apunta directamente en el estudio a una empresa de jardinería de Sant Llorenç de Balàfìa (Ibiza), con registros de culebras de herradura documentados entre sus exportaciones en hasta dos ocasiones. No obstante, algunas asociaciones ecologistas también denuncian los intentos del propio Ejecutivo insular para repoblar algunas zonas con especies arbóreas importadas.
Desde entonces esta especie, que no debe confundirse con la asustadiza serpiente de garriga ('Macroprotodon mauritanicus'), la cual sí es endémica de las islas, ha conseguido varios hitos en su conquista insular.
El 90% de Ibiza ya está colonizado por las herraduras, que no son peligrosas para el ser humano pero se consideran un superdepredador para otras especies, al no tener competencia en la cadena trófica balear. Se alimentan de pequeños mamíferos, otras serpientes pero particularmente de las lagartijas de las Pitiusas, una especie catalogada como 'vulnerable' que solamente vive en Ibiza, Formentera y los islotes de alrededor.
Y es que, efectictivamente, en 2024 se graba por primera vez a una culebra de herradura nadar a través del mar Balear en búsqueda de más alimento. Según los científicos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), ya se ha constatado la extinción de la 'Podarcis pityusensis' en una decena de islotes, entre ellos, el de Santa Eulària, el lugar donde documentaron a la serpiente desplazarse a nado. Cada uno contiene, además, una subespecie con colores diferenciados.
Además, las conocidas como sargantanas desempeñan funciones esenciales para el equilibrio ecológico de las islas al controlar la superpoblación de determinados insectos, diseminar semillas e incluso polinizar.
Las medidas aprobadas hace tres años por el Gobierno regional para limitar determinadas importaciones de árboles en las épocas del año que coinciden con la eclosión de huevos de ofidios llega demasiado tarde; los esfuerzos por cazarlas (desde 2016 se han capturado unas 12.000 serpientes, según datos oficiales) resultan así mismo futiles ante la extensión de una especie que parece haber llegado para quedarse en este rincón del Mediterráneo, ya de por sí acostumbrado a las invasiones turísticas.
La culebra de herradura no es la única serpiente introducida en las islas mediterráneas: entre sus costas y sierras conviven también la culebra de escalera ('Zamenis scalaris'), la viperina ('Natrix maura') y la bastarda ('Malpolon monspessulanus'). No obstante, las únicas especies venenosas para el ser humano en Espáña -la víbora áspid,la hocicuda y la cantábrica- aún no han conseguido llegar a las costas baleares.