Las calles de Pamplona se llenaron de gente el 10 de julio, uno de los días de mayor afluencia de las fiestas de San Fermín, con miles de personas congregadas para el cuarto encierro y un completo programa de celebraciones que se prolongó hasta la noche.
El encierro del día comenzó a las 8:00, reuniendo a corredores de todo el mundo en las estrechas calles de la ciudad. El incidente más grave se produjo en la curva pronunciada de entrada a la calle Estafeta, donde varios toros resbalaron y cayeron, arrollando a algunos participantes. Según el Hospital Universitario de Navarra, nueve personas resultaron heridas, cinco de ellas fueron trasladadas al hospital para recibir atención médica.
La curva de Estafeta está considerada uno de los tramos más peligrosos del recorrido, donde la combinación de velocidad, adoquines y el giro brusco provoca con frecuencia que toros y corredores pierdan el equilibrio.
Al margen del encierro matutino, la fiesta continuó con actividades infantiles, espectáculos callejeros, música en directo y la tradicional ofrenda infantil a San Fermín, antes de la corrida de toros de la tarde. Fuegos artificiales, conciertos y propuestas nocturnas cerraron otra jornada festiva en la ciudad del norte de España.