Teherán rechazó una propuesta de Omán para dividir el estrecho y afirmó que Ormuz "nunca volverá a su situación previa a la guerra", horas antes de que la Guardia Revolucionaria lanzara misiles contra fuerzas de EE.UU. en Jordania, en lo que el Mando Central calificó intento de ataque sorpresa.
Irán ha rechazado una propuesta omaní para dividir el estrecho de Ormuz en dos vías de navegación iguales, ha declarado que la ruta marítima "nunca volverá a su situación anterior a la guerra" y ha lanzado un ataque sorpresa con misiles balísticos contra fuerzas estadounidenses en Jordania, la escalada más grave desde que el acuerdo provisional entre ambos se hundió a principios de este mes.
El viceministro de Exteriores Kazem Gharibabadi dijo en una entrevista con la televisión estatal iraní que Omán había propuesto dividir el estrecho en dos rutas, cada una con el 50% del tráfico marítimo.
Teherán rechazó el plan y presentó una contrapropuesta de arreglo temporal según la cual los buques transitarían exclusivamente por aguas territoriales iraníes. "La política de Irán es que el estrecho no vuelva nunca a su situación anterior a la guerra", afirmó Gharibabadi. El contraalmirante Habibollah Sayyari, número dos del Ejército, despejó cualquier ambigüedad sobre la posición de Teherán.
"No habrá ningún movimiento en el estrecho de Ormuz sin el permiso de Irán", dijo. "La Armada iraní tiene pleno control de la parte oriental del estrecho de Ormuz, del norte del océano Índico y del golfo de Omán".
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) dijo que habían detenido y abordado tres petroleros en el estrecho y reiteraron que mantienen el control total de la ruta marítima. Esas declaraciones sobre Ormuz se produjeron pocas horas antes de que la IRGC lanzara varios misiles balísticos contra fuerzas estadounidenses en Jordania, en lo que el mando central estadounidense, Centcom, describió como un intento de ataque sorpresa.
"Hoy, a las 17:45 ET, fuerzas de la IRGC lanzaron múltiples misiles balísticos desde Irán en un intento de ataque sorpresa contra fuerzas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio", indicó Centcom. "Todos los misiles iraníes fueron interceptados con éxito". El Ejército jordano confirmó por separado que había interceptado cinco misiles iraníes.
La IRGC dijo que el ataque formaba parte de la operación Nasr 2 y que tenía como objetivo una base aérea y el cuartel general de Centcom en Jordania. Según el presidente estadounidense, Donald Trump, las fuerzas estadounidenses dispusieron de solo unos minutos para interceptar los misiles entrantes. En declaraciones a 'Fox News', Trump no rebajó el tono. "Les vamos a golpear con fuerza. Van a recibir una paliza", dijo, y añadió que Washington dará "una dura lección" a Irán. Los mercados petroleros reaccionaron de inmediato y los precios subieron un 5% por el temor a interrupciones en el suministro.
Teherán: escalada por delegación
Horas después de interceptar los misiles iraníes en Jordania, cazas estadounidenses y saudíes atacaron varios puntos logísticos y depósitos de armas pertenecientes a grupos vinculados a Irán en el este de Irak, en respuesta a lo que Centcom calificó de más de 30 ataques con drones dirigidos por la IRGC en las últimas 72 horas.
Arabia Saudí aseguró que sus fuerzas habían interceptado drones dirigidos contra instalaciones petroleras y responsabilizó a grupos radicados en Irak aliados con Teherán. La Hashd al Shaabi, las Fuerzas de Movilización Popular, paraguas paramilitar integrado en el Estado creado en 2014 y que incluye ahora brigadas apoyadas por Irán que actúan con frecuencia de forma independiente, afirmó que al menos 20 de sus miembros murieron en siete provincias, entre ellas Bagdad.
Denunció "una peligrosa escalada" contra lo que describió como "una institución de seguridad oficial". Trump afirmó que los bombardeos se habían coordinado de antemano con Bagdad. No obstante, la Presidencia iraquí los condenó como "un ataque inaceptable y una flagrante violación de la soberanía de Irak", sin mencionar a Estados Unidos ni a Arabia Saudí.
Los grupos alineados con Teherán reaccionaron con más dureza, Saraya Awliya al Dam pidió la expulsión del embajador saudí y la ruptura de las relaciones diplomáticas, mientras que Harakat al Nujaba advirtió de que Washington y Riad "pagarán un precio elevado".
El Ministerio de Exteriores iraní acusó a ambos países de violar la soberanía iraquí. Se pospuso una visita prevista del primer ministro Ali al Zaidi a Arabia Saudí. La Resistencia Islámica en Irak, paraguas de las facciones pro Teherán más activas del país, se ha atribuido cientos de ataques contra bases estadounidenses en toda la región desde el inicio de la guerra, pero no ha reivindicado públicamente ninguna acción desde que los combates se reanudaron a principios de este mes.
"Teherán está utilizando ahora su red de grupos aliados para mantener capacidad de presión mientras la vía diplomática acapara la atención internacional", señaló el analista saudí Hesham Alghannam. "La guerra delegada es la continuación de la guerra directa por otros medios y se está conduciendo con una notable coherencia estratégica".
Mientras tanto, Israel acusó a Hezbolá de haber lanzado un dron explosivo contra un vehículo de ingenieros israelí dentro del territorio libanés, calificándolo de "flagrante violación del alto el fuego".
Israel combatió junto a Estados Unidos durante las primeras semanas de la guerra contra Irán, pero no se ha sumado a la última tanda de ataques. En Yemen, un ministro del Gobierno reconocido internacionalmente acusó a los hutíes respaldados por Teherán de actuar bajo orientación iraní para instaurar un sistema de tasas para los barcos que transitan por el mar Rojo y el estrecho de Bab al Mandeb.
Hasta ahora, los hutíes han asegurado que su bloqueo se aplica únicamente a los puertos y buques saudíes, pero su campaña durante la guerra entre Israel y Hamás en Gaza demostró que pueden hacer el mar Rojo intransitable para el tráfico marítimo comercial.