Pezeshkian afirmó que Teherán se encuentra en una posición de "poder y dignidad" y debe poner fin a la guerra en sus propios términos, mientras Washington se prepara para endurecer unas sanciones económicas que ha calificado como el "Día D económico".
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó este viernes que ha llegado el momento de poner fin a la guerra que desde hace varios meses enfrenta a Irán con Estados Unidos, porque Teherán se encuentra en una posición de fuerza frente a Washington.
"Es mejor que pongamos fin a la guerra ahora, mientras estamos en una posición de poder y dignidad", declaró Pezeshkian. "Todo el mundo reconoce nuestra victoria y subraya que Estados Unidos ha atacado nuestras escuelas, hospitales e infraestructuras violando todas las normas, y es odiado en todo el planeta".
El Ministerio de Exteriores iraní había acusado antes a Estados Unidos de "terrorismo económico" y de "crímenes contra la humanidad" después de que Washington anunciara que reforzará las sanciones para aumentar la presión sobre Teherán.
"Los autores y promotores de estas sanciones merecen ser juzgados y castigados por cometer crímenes tan atroces", señalaba un comunicado difundido por los medios estatales. Otros altos responsables iraníes también criticaron el plan de sanciones de Estados Unidos.
"El llamado 'D-Day económico' es una cortina de humo para tapar la propia crisis de Estados Unidos, una deuda sin precedentes y unos costes de intereses disparados", escribió el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en un mensaje en X.
Las conversaciones entre las dos partes siguen congeladas y ambos bandos en la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero se encuentran en un punto muerto. Teherán mantiene cerrado el estratégico estrecho de Ormuz, mientras Washington sostiene un contrabloqueo naval contra Irán.
Pekín pide 'medidas responsables'
Washington había instado a otros gobiernos, entre ellos el chino, a sumarse a los esfuerzos para aislar la economía iraní. Preguntado por las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, declaró este viernes ante la prensa que "las sanciones y la presión no ayudarán a resolver el problema". "China llama a todas las partes implicadas a adoptar medidas responsables y a resolver el problema por vías políticas y diplomáticas", añadió.
Está previsto que el presidente chino Xi Jinping visite la Casa Blanca el 24 de septiembre, ocasión en la que la cuestión iraní seguramente volverá a salir, como ya ocurrió cuando Trump viajó a Pekín para una cumbre en mayo.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que el plan para intensificar las sanciones económicas contra Irán reduce la probabilidad de que Washington tenga que volver a recurrir a operaciones militares de gran envergadura contra el país. Bessent indicó que ofrecerá más detalles sobre las medidas económicas contra Irán en una rueda de prensa el lunes.
Dolor económico, presión política
Irán lleva años sometido a sanciones occidentales y ha aprendido a sortearlas en parte. Ha ampliado la producción interna, recurrido a redes informales de comercio transfronterizo, comprado bienes restringidos a través de terceros países y utilizado una flota en la sombra para transportar su petróleo.
"La capacidad de resistencia de Irán no solo evita el colapso, también impide que el dolor económico se traduzca en la presión política y en los cambios que espera Estados Unidos", señala Hadi Kahalzadeh, experto en la economía iraní en la Universidad Brandeis.
Sin embargo, se espera que la inflación en Irán aumente cerca del 70% de aquí a final de año, según el Fondo Monetario Internacional, y que la economía del país se contraiga más de un 5%.
Aunque la gasolina se ha mantenido barata gracias a las subvenciones públicas, esa situación podría no durar mucho más a medida que se reducen los suministros. Un asesor presidencial declaró la semana pasada a la televisión estatal iraní que el país consume ya más gasolina al día de la que produce y que Teherán podría verse obligado a subir los precios, algo que en el pasado ha provocado protestas generalizadas.
En medio de las dificultades económicas, Pezeshkian ha expresado que su Gobierno apuesta por poner fin a la guerra mediante una negociación. "Lo que nos preocupa son los medios de vida y la situación económica de la población, y estamos haciendo todo lo que podemos para afrontarlo", afirmó ante los periodistas la semana pasada.
Pero en Irán la fuerza más poderosa sigue siendo la Guardia Revolucionaria, cuerpo paramilitar de élite, que ha salido incluso reforzada tras soportar los bombardeos estadounidenses e israelíes que acabaron con algunos de los máximos dirigentes iraníes en las primeras fases de la guerra.
La Guardia Revolucionaria presiona para lograr mayores concesiones de Estados Unidos, entre ellas el control iraní sobre Ormuz y compensaciones económicas por la guerra. Con las negociaciones para poner fin al conflicto bloqueadas, los sectores más radicales iraníes consideran que su país puede soportar la presión económica durante más tiempo que sus adversarios.
Este mes, el ayatolá Mojtaba Jamenei ha nombrado a un excomandante de la Guardia Revolucionaria al frente del poderoso Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, una señal de que se inclina por la línea dura.