En Sumy, los ataques alcanzaron una zona residencial, provocaron incendios que dañaron viviendas y edificios comerciales. Los equipos de emergencia se desplazaron a tres puntos mientras los vecinos evaluaban los daños.
En Odesa, los bomberos combatieron varios incendios tras lo que las autoridades regionales describieron como un ataque a gran escala que se prolongó durante más de siete horas. Entre las estructuras afectadas figuraba un edificio residencial de 16 plantas, además de una vivienda privada, un garaje, instalaciones educativas, vehículos y un silo de grano.
La Fuerza Aérea de Ucrania indicó que sus defensas habían derribado o neutralizado 233 objetivos rusos durante el bombardeo nocturno, entre ellos 258 drones de ataque, dos misiles antibuque Oniks y varios misiles balísticos Iskander-M y KN-23. Según la misma fuente, en torno a un tercio de los drones estaban propulsados por reacción, mientras que el resto incluía aparatos del tipo Shahed, sistemas Gerbera y Banderol, además de señuelos.
Los ataques también causaron daños en las regiones de Kyiv, Dnipropetrovsk, Poltava y Zaporizhzhia. En Kyiv, el alcalde Vitali Klitschko informó de que cuatro personas resultaron heridas, dos de ellas trasladadas al hospital, después de que la caída de restos de drones y varios incendios afectaran a distintos distritos.
Otro ataque diurno, el 27 de agosto, alcanzó un centro comercial Epicentr en el distrito Osnovyanskyi de Járkov. El gobernador regional, Oleh Syniehubov, señaló que un dron ruso Geran-4 Seeker mató a un hombre e hirió al menos a otras cuatro personas.
El presidente Volodímir Zelenski indicó que los equipos de emergencia seguían trabajando en todas las zonas afectadas. Por su parte, responsables de Defensa rusos afirmaron que el bombardeo había tenido como objetivo instalaciones militares e industriales, refinerías de petróleo, centros logísticos e infraestructuras portuarias.