Imágenes grabadas por la Cruz Roja de Nepal muestran el agua desbordada atravesando el distrito de Rasuwa, en Nepal, el 26 de agosto, después de que una avalancha de hielo y rocas bloqueara un afluente cerca de la frontera con el Tíbet. La presa natural se rompió después y desató una riada de agua y escombros por el valle del Trishuli.
La catástrofe comenzó en torno a las 8:40, según las autoridades, con una destrucción especialmente grave en los alrededores de Rasuwagadhi, Timure y Syabrubesi. Carreteras, puentes, mercados e instalaciones hidroeléctricas resultaron dañados o arrasados.
Al menos 157 personas murieron y centenares seguían desaparecidas mientras los equipos de rescate continuaban la búsqueda el 27 de agosto. Entre los desaparecidos hay efectivos de seguridad, trabajadores de las plantas hidroeléctricas y turistas extranjeros.
En el vecino distrito de Nuwakot, los equipos de rescate y un perro rastreador peinaban las zonas cubiertas de barro en busca de supervivientes, mientras los vehículos permanecían sepultados en el lodo y las viviendas resultaban dañadas. Al menos 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras quedaron destruidos o gravemente dañados, lo que interrumpió la ruta comercial Katmandú Kerung.
En Katmandú, los familiares de los desaparecidos se congregaron en el hospital Bir con fotografías de sus seres queridos, a la espera de noticias. El Gobierno ha declarado Rasuwa, Nuwakot y Dhading zonas en situación de crisis por desastre y ha desplegado al Ejército, la Policía y helicópteros. El mal tiempo y la inestabilidad de las laderas siguen dificultando las labores de rescate.