Para la mayoría, el monte Fuji es un destino. Para Megumi Ueda ha sido su lugar de trabajo y su hogar durante buena parte de los últimos diecisiete años.
La fotógrafa japonesa Megumi Ueda pasa la temporada de escalada viviendo y trabajando en un santuario sintoísta cerca de la cima de la montaña más alta de Japón. Desde 3.776 metros sobre el nivel del mar, fotografía amaneceres, atardeceres y el tiempo cambiante mientras advierte a los montañeros de las condiciones que pueden encontrar.
Ueda subió por primera vez al monte Fuji con poco más de 30 años, después de que una amiga le recomendara la ascensión. Más tarde pidió trabajo en un santuario de montaña, lo que le permitió pasar más tiempo en la cima y hacer fotografías.
Una vida en la cima
La primera temporada fue difícil. Cuenta que no tenía acceso a un baño y apenas disponía de libertad, mientras por la cima pasaban grandes grupos de escaladores. Pero las vistas la convencieron para volver. "Cuando por fin bajé y me di la vuelta para mirar el monte Fuji, todas esas imágenes regresaron de golpe y empecé a llorar", recuerda.
Desde entonces Ueda ha regresado la mayoría de las temporadas de escalada. Ahora trabaja en el santuario, ayuda a preparar las comidas para el personal y al mismo tiempo fotografía la montaña.
Cada mañana se despierta hacia las 04:00 para captar el amanecer. "Ese paisaje no se puede recrear", afirma. A Ueda le atrae especialmente la experiencia compartida de contemplar el amanecer junto a escaladores de todo el mundo. "Probablemente no haya muchos lugares donde todo el mundo, personas de países muy distintos, mire en la misma dirección y comparta esa sensación de asombro", explica.
Mostrar los riesgos de la montaña
La fotografía de Ueda no se centra solo en las vistas espectaculares del monte Fuji, también documenta su tiempo duro e imprevisible. El cambio climático provocado por el ser humano está afectando de forma grave a los patrones meteorológicos de la montaña.
Las cumbres del monte Fuji suelen recibir una ligera capa de nieve a comienzos de octubre, pero el aumento de las temperaturas hizo que la cima permaneciera sin nieve hasta principios de noviembre en 2024. Fue el periodo más largo sin nieve desde que hay registros, hace unos 130 años.
Cada día Ueda mide la temperatura y la velocidad del viento en la cima y publica la información en internet, acompañada de vídeos que muestran las condiciones. Dice que las pruebas visuales pueden ayudar a la gente a entender los riesgos mejor que las cifras por sí solas. "En la cima, la temperatura es como en pleno invierno en febrero", apunta.
Los vientos fuertes pueden impedir caminar, mientras que la poca visibilidad hace las condiciones especialmente difíciles. "Creo que mucha gente simplemente no espera que el tiempo sea tan extremo", comenta.
Ayudar a que los escaladores estén seguros
Más de 200.000 personas ascienden el monte Fuji durante la temporada oficial de escalada. Ueda ha recibido formación en primeros auxilios en entornos naturales y asegura que ha participado en numerosos rescates cerca de la cima. Se ha encontrado con personas con hipotermia por llegar mal equipadas, así como con escaladores que han sufrido caídas y no podían continuar.
La fotógrafa quiere que sus actualizaciones en tiempo real ofrezcan una imagen más clara de las condiciones en la cumbre. "En la cima no hay cámaras web ni nada parecido, así que quiero ser yo quien cuente cómo están las cosas", señala. "Lo hago porque confío en que ver las condiciones reales ayudará a aumentar la conciencia sobre la seguridad". Los medios japoneses informaron de que al menos seis personas murieron en las laderas del monte Fuji durante la temporada de escalada de este año.
Belleza y peligro
Para Ueda, documentar el monte Fuji significa mostrar las dos caras de la montaña. Sigue fotografiando los amaneceres que la llevaron de nuevo a la cima y, al mismo tiempo, utiliza sus publicaciones en redes sociales para subrayar los peligros a los que pueden enfrentarse los escaladores.
"Quiero seguir pensando en cómo podemos asegurarnos de que todo el mundo disfrute de la ascensión con seguridad y pueda regresar sano y salvo", afirma. La temporada de escalada ha terminado: Ueda planea volver el próximo verano para seguir documentando la vida en la cima y los cambios en las condiciones de la emblemática montaña japonesa.