Uzbekistán ha mejorado el acceso al agua potable gracias a la modernización de las plantas de tratamiento, la ampliación de las redes de distribución y el aumento de las conexiones a los hogares, aunque persisten las desigualdades entre las zonas urbanas y rurales.
Uzbekistán ha ampliado de forma considerable su red de agua potable en la última década. Sin embargo, pese al aumento de la inversión y las nuevas infraestructuras, el acceso a los suministros centralizados sigue siendo desigual, sobre todo fuera de los grandes núcleos urbanos.
Según las cifras del Gobierno publicadas en julio de 2026, la cobertura nacional ha pasado del 63% en 2017 al 83%, y en ese periodo se han construido o reconstruido unos 39.000 kilómetros de redes de agua.
Las cifras reflejan un programa nacional de inversión más amplio que combina recursos públicos con financiación de instituciones internacionales. Una de esas iniciativas está en marcha en Karakalpakstán, una república autónoma en el noroeste de Uzbekistán que incluye parte de la región del mar de Aral.
El Banco Asiático de Desarrollo (ADB) aporta un préstamo de 145 millones de dólares (aproximadamente 129,5 millones de euros) para un proyecto que cubre seis distritos de la región. Con una contribución adicional de 27,3 millones de dólares (unos 24,4 millones de euros) por parte de Uzbekistán, en gran medida mediante exenciones fiscales y aduaneras, el coste total estimado del programa asciende a 172,3 millones de dólares (aproximadamente 153,9 millones de euros).
De los grifos comunitarios al suministro de agua en los hogares
Para Muslima Erimbetova, una de las residentes entrevistadas en la región, el cambio es práctico. Su hogar recibe ahora agua a través de la red de suministro.
"Antes cargábamos el agua con un palo al hombro y recipientes. La recogíamos de los vecinos y de los grifos públicos. Ahora, gracias a Dios, tenemos agua", dijo.
Su experiencia procede del distrito de Nukus, donde las obras apoyadas por el ADB incluyen mejoras en las instalaciones de distribución de agua, las tuberías y la supervisión local de la calidad del agua.
Según la empresa pública de agua de la región, más de 31.000 residentes se han beneficiado de las obras, mientras que la proporción de la población del distrito cubierta por la red de agua potable ha aumentado del 68% al 90%.
Las mejoras incluyen un laboratorio local de análisis de agua, lo que reduce la necesidad de transportar muestras hasta la capital regional para su evaluación.
Capacidad de tratamiento y límites del acceso al agua
Se ha puesto en marcha una nueva planta de tratamiento en Mang‘it, que capta agua del río Amu Daria. Según el ADB, actualmente suministra en torno a 20 millones de litros de agua al día, aunque fue diseñada para gestionar una cantidad considerablemente mayor.
Sohib Akramov, coordinador del proyecto de agua potable del ADB en Uzbekistán, explicó: "La capacidad de 40.000 metros cúbicos se calculó en función del crecimiento previsto de la población, la expansión empresarial y el desarrollo industrial hasta 2040".
La diferencia entre la capacidad de producción y las conexiones de los hogares es importante. Los responsables locales señalaron que, antes de las últimas mejoras, solo alrededor de la mitad de la población del distrito circundante de Amudaryo tenía acceso a la red de agua potable.
Está en marcha un proyecto independiente que incluye aproximadamente 355 kilómetros de tuberías, con el objetivo de elevar la cobertura al 80% una vez que se completen las obras previstas.
El ADB también está negociando con el Gobierno uzbeko un proyecto propuesto de 200 millones de dólares (aproximadamente 178,6 millones de euros). Según Akramov, unos 70 millones de dólares (alrededor de 62,5 millones de euros) se destinarían a Karakalpakstán, e incluirían planes para reconstruir la planta de tratamiento de agua de Tuyamuyun.