Los residentes se habían reunido para su distribución semanal de ayuda humanitaria cuando al menos nueve bombas FAB-3000, cada una con un peso de unas tres toneladas, impactaron en el lugar. Las imágenes muestran un enorme cráter, restos esparcidos por la zona y cuerpos recuperados entre los escombros. Cuatro agentes de policía y dos miembros de los equipos de rescate figuran entre los fallecidos, mientras que alrededor de 50 personas siguen desaparecidas. Voluntarios se sumaron a las labores de búsqueda pese a las repetidas interrupciones provocadas por drones rusos.
En un hospital de Zaporizhia, los médicos han atendido a cuatro supervivientes por quemaduras, fracturas y heridas de metralla. Entre ellos se encontraba una mujer de 22 años con quemaduras que afectan a alrededor del 81% de su cuerpo y un miembro de los servicios de rescate que fue operado de una mandíbula rota y de lesiones en el brazo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, describió el ataque como "uno de los mayores asesinatos masivos rusos de esta guerra", mientras que las autoridades regionales han declarado tres días de luto.