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Paloma: fui una niña robada

Paloma: fui una niña robada
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Paloma Pérez Calleja tiene 57 años. El once de febrero de 2004 se entera de que es una niña robada. Su padre, fallecido en 1987, siempre había sido cariñoso y protector con ella, pero a la que llama su “falsa madre” fue muy déspota. El matrimonio, de relaciones turbulentas, había tenido siete abortos. Paloma siempre había intentado justificar el comportamiento de su madre, pero sus dos hijas y vecinas le dicen que hay algo raro. Una de las veces que discute con su madre, el 11 de febrero de 2004, esta le dice que la familia de Paloma eran su marido y sus hijas y que la de ella son su hermana y sus sobrinos. El marido de Paloma llega a afirmar: “yo pongo las manos en el fuego porque esta mujer no es tu madre”. En la partida de nacimiento que extraen del registro civil de la calle Pradillo indica que es que es hija biológica pero debajo pone nacida en casa, no en O’Donell, que es el lugar en el que su falsa madre siempre había dicho que había dado a luz, “el lugar más castizo de Madrid”. Paloma cree que puede ser una errata, pero al hablar con su madre falsa le dice que no se acuerda de donde había nacido la que es su única hija. Además le confirma que no es su hija, que la verdadera había muerto y que una monja le había dicho que si quería otra niña dada a luz por una prostituta.

En la licencia de enterramiento de la hija de su madre falsa indica que esta falleció el día 3 de marzo de 1957. En la partida de nacimiento de Paloma pone que fue dada a luz en casa el diez de marzo de 1957. Es decir, la teórica madre parió dos niñas en una semana. En 1956 sus falsos padres ya habían comprado una niña de la Maternidad de la Concepción que falleció a los tres meses por una bronconeumonía.

Paloma le quita un cepillo de dientes a su madre para hacerse unas pruebas de ADN a finales de 2004. Sale un 0% de compatibilidad en el genoma. En el legajo del nacimiento de Paloma, el médico firma que nació en casa, pero no lo certifica ese mismo día sino a posteriori. Paloma pone la denuncia junto con otros niños robados en enero de 2010 en la Fiscalía General del Estado.

Se archivan todas las denuncias, en el caso de Paloma porque faltaban pruebas y porque la prueba de ADN está hecha sin autorización de su falsa madre. La lucha continúa, pero su falsa madre dice que no iba a hablar. Paloma Intenta buscar la licencia de enterramiento de la niña por la que se la cambio, la auténtica hija de su madre. En 2012 conoce a Juani y consigue la licencia de enterramiento de su falsa hermana. Vuelve a poner una denuncia en los juzgados de Plaza de Castilla.

Llaman a su madre, que corrobora todas las acusaciones, incluso la de la primera niña robada. Le imputan unos delitos de falsedad documental, detención ilegal y simulación de parto. La juez no investiga, porque, según dice, no se puede vulnerar la intimidad de la madre biológica. Además añade que la auténtica madre de Paloma la debería haber reconocido por las reiteradas veces en las que Paloma había aparecido en televisión y que, según se desprende de la información que tiene, lo suyo no es una adopción ilegal sino una adopción irregular. Da dos informaciones diferentes en el mismo auto.

Paloma recurre y cree que la juez Mercedes Pérez Barrios del juzgado de lo penal 24 de Madrid no va a investigar, algo que le reconocen en la secretaria. El 17 de septiembre de 2013 caso queda sobreseído. El 18 de diciembre 2013, con recurso de apelación, el caso pasa a la Audiencia Nacional que el 13 de enero de 2014 resuelve obligando a una reapertura y a una investigación. Según la legislación española, cuando hay más de un delito conexo, siempre hay que investigar el delito más grave, que en este caso es el de detención ilegal. Por ser tan largo en el tiempo, dice el auto de la Audiencia, es peor que un homicidio e impone la búsqueda de las madres que parieron del uno al diez de marzo de 1957 y de las mojas que trabajaban en O’Donell, una información que está en el archivo regional de Madrid. En caso de no encontrarlas, pide buscar en el archivo del médico que firmo la partida de nacimiento. Al estar fallecido, la Audiencia indica que se le pida a los herederos. En este momento se está investigando. Paloma cree que se teme que aparezcan documentos como, por ejemplo, una partida falsa de su defunción.

Carlos Marlasca