En 2017, Alemania ha batido el récord de trabajadores en activo: 44.300.000, la cifra más alta desde la reunificación del país, en 1990. Un 1,5% más que en el año anterior.
Alemania saca pecho. Su cifra de trabajadores activos durante 2017 ha sido de 44.300.000 personas, la más alta desde la reunificación del país, en 1990, según datos de la Oficina Federal de Estadística.
El empleo en la vigorosa primera economía europea lleva doce años de crecimiento ininterrumpido. El del año pasado, del 1,5%, es decir, 638.000 trabajadores, es el mayor desde 2007.
El sector más beneficiado en números absolutos ha sido el de servicios, al que se dedica tres cuartas partes de la población activa, seguido de la industria manufacturera y de la construcción.
La Oficina Federal de Empleo calcula que en 2018 se crearán otros 400.000 nuevos puestos de trabajo.
La llegada masiva de inmigrantes de los últimos años compensa, en algunos ámbitos, el envejecimiento de la población, que jubilará a dos millones y medio de trabajadores de aquí a 2025.
Pero ni siquiera el gigante de la eurozona se libra de la precarización. Unos tres millones de alemanes necesitan más de un empleo para llegar a fin de mes.