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La boda de Enrique de Inglaterra y Meghan Markle rompe tradiciones y protocolos

La boda de Enrique de Inglaterra y Meghan Markle rompe tradiciones y protocolos
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Ben Birchall/Pool via REUTERS
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El príncipe Enrique de Inglaterra y la actriz estadounidense Meghan Markle ya son marido y mujer. Antes de que comenzara el servicio religioso, Enrique le ha susurrado a Meghan: "Qué suerte tengo", y al salir de la iglesia ha querido compartir su felicidad besándola, en medio de las ovaciones.

Concesiones al protocolo

Mestiza, divorciada, estadounidense y actriz, Markle ha llegado a la familia real británica para romper moldes. Así lo ha demostrado la ceremonia en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, que ha mezclado elementos modernos y americanos con el tradicional servicio religioso.

Por tanto, el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, encargado de declararles marido y mujer, ha compartido protagonismo con el predicador estadounidense Michael Curry que pronunció un enérgico sermón en el que comparaba la intensidad del amor con las llamas del fuego: "Ponme como un sello en tu corazón, un sello en tu brazo. Porque el amor es tan fuerte como la muerte. Pasión feroz como la tumba. Sus destellos son destellos de fuego. Una llama furiosa. Muchas aguas no pueden apagar el amor, ni las inundaciones pueden ahogarlo".

En la capilla, que data del siglo XVIII, han resonado las letras de 'Stand by me', interpretadas por un coro góspel, otro toque personal de la pareja.

Además, la torta de bodas - tradicionalmente un pastel de frutas cubierto de glaseado - ha sido reemplazado por un pastel de flores de saúco de limón con crema de mantequilla y decorado con flores frescas.

Los famosos invitados

Reuters
El actor George Clooney y la abogada Amal Clooney a su llegada a la capilla.Reuters

Los Clooney, los Beckham, la tenista Serena Williams, la presentadora Oprah Winfrey, el cantante James Blunt, el músico Elton John...Los invitados comenzaron a llegar a las 10:30 horas (horario central europeo) y con ellos un impresionante despliegue de estrellas internacionales dignos de una glamurosa alfombra roja.

Al no tratarse del heredero directo de la corona, Enrique y Meghan han tenido más libertad a la hora de elegir sus invitados, entre ellos muchos de sus amigos conocidos e incluso la ex novia de Enrique, Cressida Bones.

Ningún político ha figurado en esta selecta lista, pero sí han invitado a unirse a las celebraciones a 1.200 ciudadanos de diferentes orígenes y edades, 200 representantes de organizaciones vinculadas a la pareja, 100 estudiantes de colegios locales y 600 personas de la comunidad del castillo de Windsor.

Los miembros de la familia real fueron los últimos en llegar a la capilla. El protocolo establece que las llegadas se deben escalonar en función de la línea de sucesión. Por lo tanto, la reina Isabel II ha llegado en último lugar, escasos minutos antes de la novia, acompañada de su marido, Felipe de Edimburgo, y luciendo un vestido verde pistacho de dos piezas y una pamela con una pluma morada.

Uniforme militar vs. Givenchy

El príncipe Enrique y su hermano y padrino, el príncipe Guillermo, llegaron a la capilla vestidos igual con el tradicional traje militar en color azul marino de los Blues and Royals. Según el palacio de Kensignton, fue la propia reina Isabel II la que les dio permiso a sus nietos para que lucieran sus uniformes.

Eso sí, Enrique volvió a hacer una concesión al protocolo al no afeitarse. Aunque, como en la actualidad no es militar en activo, puede permitirse ser más flexible con las reglas. El hijo pequeño de Diana de Galés ingresó en el regimiento de caballería de los Blues and Royals en el año 2006, un regimiento del que su abuela es la coronel jefe.

La novia, por su parte, optó por un elegante vestido blanco de líneas suaves y clásicas, larga cola, velo de encaje y un favorecedor cuello de barco. Se trata de un modelo de la aclamada diseñadora británica Clare Waight Keller. El año pasado, Waight Keller se convirtió en la primera directora artística de la histórica casa de moda francesa Givenchy.

El velo estaba sujeto por una tiara 'bandeau' de diamantes y platino, una joya que le perteneció a María de Teck, esposa del rey Jorge V y abuela de la reina Isabel. De hecho, fue la monarca quien se la prestó a Meghan para la ocasión.

La tiara es inglesa y se fabricó en 1932, con un broche que data de 1893.

La novia optó por un recogido sencillo en un moño bajo y un maquillaje natural, que resaltaba su mirada.

Jonathan Brady/Pool via REUTERS
La tiara 'bandeau' de diamantes que perteneció a la reina Mary.Jonathan Brady/Pool via REUTERS

Los nuevos duques de Sussex

El Palacio de Buckingham anunció esta mañana que el príncipe Enrique y Meghan Markle han sido nombrados duque y duquesa de Sussex por la reina Isabel II.

Mientras que Meghan Markle será la primera duquesa de Sussex de la historia, Enrique será el segundo. Su predecesor, el príncipe Augusto Federico (1773-1843), es recordado por su campaña para la abolición de la esclavitud. Además fue el tío favorito de la reina Victoria y el encargado de llevarla hasta el altar.

La ausencia de los Markle

Meghan ha hecho historia bajo la emocionada mirada de su madre, la trabajadora social, Doria Ragland, pero ante la notoria ausencia de los miembros de la familia Markle.

Su padre, Thomas, tenía al principio la intención de llevarla al altar, pero, según anunció su hija, no pudo hacerlo porque, después de someterse a una cirugía a corazón abierto el miércoles, "se está centrando en su salud". Los medio hermanos de Meghan, Thomas Jr. y Samantha, no han sido invitados y han hecho público su malestar en las redes sociales.

Muchas han sido las especulaciones de que Meghan caminaría al altar del brazo de su madre, pero finalmente ha sido su suegro, el príncipe Carlos, el que la ha acompañado.

Andrew Matthews/Pool via REUTERS
La multitud fotografía el primer desfile de Meghan Markle y el príncipe Enrique como marido y mujer en Windsor, Gran Bretaña, el 19 de mayo de 2018.Andrew Matthews/Pool via REUTERS

Una entregada multitud

Una vez concluida la ceremonia, los novios han subido en una calesa y se han echado a las calles para saludar a la entregada multitud que se ha agolpado en las calles de Windsor desde primeras horas de la mañana para ovacionar a la pareja. El tiempo ha acompañado a los recién casados y un sol brillante ha resplandecido regalándoles una inusual jornada primaveral de la que han podido disfrutar tanto los invitados como los curiosos.

Así hemos seguido la boda minuto a minuto