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Argentina y la inflación irrefrenable

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Argentina y la inflación irrefrenable

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REUTERS/Martin Acosta
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El ente oficial de estadísticas de Argentina informó hoy que el índice de precios al consumidor registró en junio pasado un alza del 3,7 % frente a mayo, un dato que confirma una aceleración de la inflación en el país suramericano.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos reveló en un informe que la inflación creció en junio un 29,5 % en términos interanuales y acumuló en el primer semestre del año un alza del 16 %.

El alza del 3,7 % verificada en junio es la mayor en lo que va del año -el registro más alto había sido hasta ahora el de abril, de 2,7 %- y evidencia una aceleración de los precios.

Inflación impactada por la fuerte depreciación del peso argentino

El dato oficial de la inflación de junio se ve impactado por la fuerte depreciación que ha sufrido el peso argentino desde finales de abril pasado, con una devaluación acumulada desde entonces del 37 %.

Ya la semana pasada, el Banco Central argentino había reconocido en un comunicado que los indicadores mostraban una "aceleración de la inflación" en junio que reflejaba "los efectos directos e indirectos de la reciente inestabilidad cambiaria".

Este diagnóstico llevó al Banco Central a mantener en un 40 % la tasa de referencia de política monetaria, nivel que fijó en mayo pasado, en medio de la turbulencia financiera.

La evolución del índice de precios es clave para el Banco Central, que adoptó una política monetaria en base a metas de inflación tras la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia argentina, a finales de 2015.

Pero esas metas han sido difíciles de cumplir: para 2016, el objetivo de inflación era de un rango de entre el 20 y el 25 %, mientras que el índice de precios al consumidor creció finalmente un 40 % ese año, según datos de consultores privados.

Para 2017, el Banco Central se había fijado una meta de inflación de entre el 12 y el 17 %, pero los precios al consumidor finalmente acumularon el año pasado un alza del 24,8 %, de acuerdo a datos oficiales.

Para 2018, la meta inicialmente fijada era del 10 %, pero a finales del año pasado el Gobierno sorprendió al "recalibrarla" al alza y establecerla en un 15 %, lo que derivó en un relajamiento de la política monetaria, con una consecuente depreciación del peso argentino.

La devaluación se aceleró desde finales de abril y, en medio de la inestabilidad financiera, el Gobierno acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que selló un acuerdo en junio para acceder a créditos por 50.000 millones de dólares durante tres años.

Al anunciar ese acuerdo, las autoridades argentinas dieron por descartada la meta de inflación para este año y anunciaron que el Banco Central apuntaría ahora a tender a la pauta fijada en el pacto con el FMI para 2019, del 17 %.

En su comunicado de la semana pasada, la autoridad monetaria, luego de reconocer la aceleración de precios de junio, aseguró que "los últimos datos disponibles muestran una desaceleración de la inflación a partir de julio".

Sin embargo, las expectativas de inflación de los expertos se mantienen elevadas para este año.

De hecho, los analistas privados que mes a mes consulta el Banco Central para elaborar su informe de expectativas elevaron hace dos semanas las previsiones de inflación para este año al 30 %, 2,9 puntos porcentuales más que lo pronosticado el mes pasado.

Los expertos de referencia del Banco Central calculan que para los próximos doce meses el avance de los precios acumule un aumento del 24,2 %.

Pero incluso hay consultores que incluso ponen en duda estas previsiones.

"Para que se cumplan las estimaciones y la inflación cierre en 30 % interanual en diciembre 2018, se necesita que la inflación mensual de la segunda mitad de 2018 sea similar a la que hubo en el segundo semestre 2017, lo cual luce excesivamente optimista", dijo este lunes en un informe la consultora Economía & Regiones.

Entre otras razones, el informe apunta que en 2017 el tipo de cambio estuvo anclado hasta la segunda mitad de diciembre, mientras que este año hay una "devaluación récord" que reduce la probabilidad de que la inflación en lo que queda de 2018 sea similar a la del año pasado.