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¿Ciudadano del mundo? Pasa nuestro "examen de ciudadanía" europeo

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¿Ciudadano del mundo? Pasa nuestro "examen de ciudadanía" europeo

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Los exámenes de ciudadanía son un momento emocionante para muchos, a veces estresante... Y no es para menos, a la vista de algunas de las preguntas que se formulan. En otras ocasiones lo más sorprendente son las respuestas que proponen las autoridades.

España considera importante reconocer los taxis y los postres nacionales. El Reino Unido los clásicos de la Cultura, Hungría quiere que sepas cuantos jueces tiene el Tribunal Constitucional, una pregunta que muchos no seríamos capaces de responder sobre nuestro propio país. En Alemania quieren que sepas distinguir las tradiciones navideñas...

Intenta pasar nuestro examen de ciudadanía europeo

¿Sabes de dónde viene la raclette?

Esta es una de las preguntas que el británico David Lewis no supo contestar cuando pasó el examen de ciudadanía de Suiza, su país de adopción. La raclette es un queso del cantón de Valais, pero incluso con un conocimiento enciclopédico de los quesos alpinos, los candidatos a la ciudadanía tienen muy difícil pasar estos duros exámenes. El mes pasado una pareja fue "suspendida" porque rechazó estrechar la mano de los miembros del jurado del sexo opuesto.

Una mujer nacida en Suiza de padres turcos no consiguió pasar el examen suizo a pesar de haber vivido toda la vida en el país: ¿Su pecado? No conocía lo suficiente sobre el reciclaje de aceite en la zona y los comercios locales. En el caso de esta joven los tribunales obligaron al tribunal de Aarau a aceptar su demanda.

El caso de Suiza es extremo porque la obtención de la ciudadan´´ia requiere el acuerdo de la Confedereación, el cantón y la localidad.

¿Cuánto cuesta obtener la nacionalidad?

En Suiza, David Lewis tuvo que pagar 2.810 euros, para luego ver rechazada su petición, lo que demuestra que no se puede compara a las autoridades helvéticas, aunque a veces pequen en el extremo contrario.

Lo mismo no se puede decir de otros países europeos. En septiembre del año pasado Chipre se vio envuelto en un escándalo de venta de pasaportes europeos a "ultra ricos" que invirtieran más de dos millones de euros en el país.

Portugal fue criticado por un sistema similar que requería una inversión mínima de 500.000 euros. Malta también ha sido acusada de abrir sus puertas de forma selectiva para sanear las cuentas públicas.

Sin llegar a estos extremos que bordean la legalidad, en el Reino Unido el proceso puede costar 1.480 euros para los adultos y 1.125 para los niños.

En Francia es mucho más barato: oficialmente cuesta 55 euros, pero las traducciones juradas de documentos pueden llegar a costar unos 500 euros.

En España antes era gratis pero desde hace unos años se cobran unos 300 euros por el proceso (la tasa, 100€, y los exámenes de cultura, 85€, e idioma, 124€).

¿Una cuestión de tiempo?

España considera que los ciudadanos pueden optar a obtener la nacionalidad después de residir 10 años en el país. En el Reino Unido son sólo 5. Otra de las claves de los examenes de ciudadanía en toda Europa es el idioma.

Aunque el factor integración es sin duda el más polémico. Algunos países han optado por publicar las preguntas, para evitar ser acusados de arbitrariedad, como en el caso de la joven suiza que mencionamos, aunque se arriesgan a que la persona demuestre más sus dotes para memorizar que su conocimiento sobre el país adoptivo.

El Gobierno francés ha optado por publicar un documento, el livret citoyen, un repaso general a la cultura, la política y la historia como una guía para el aspirante.

Alemania ha decidido publicar las preguntas... Pero casi todas. Una página web presenta 310 preguntas de las que se seleccionan 33 y se aprueba el examen si se aciertan al menos 17 respuestas. El catálogo completo está disponible en Internet.

En España el cuestionario puede incluir algunas preguntas trampa como "Qué río une Madrid y Barcelona". Respuesta: ninguno.

Una carrera de obstáculos... de fondo

Pero incluso cuando consigues hacer los trámites, inscribirte y aprobar el examen no es el final de la historia. Muchos países imponen un plazo entre el examen y la obtención de un pasaporte.

En Francia por ejemplo, con suerte -mucha suerte- el proceso puede llevar nueve meses. Pues bien, con el flujo de demandas post-brexit el proceso puede llegar a alargarse entre dos y tres años.

¡Suerte!