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Europa se enfrenta al envejecimiento de sus infrastructuras

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Europa se enfrenta al envejecimiento de sus infrastructuras

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REUTERS/Stefano Rellandini/File Photo
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La fragilidad de Europa pasa también por sus infraestructuras.

Tomemos como ejemplo el puente de Leverkusen, en el oeste de Alemania. Desde 2015, la circulación de camiones de más de diez toneladas está prohibida, por razones de seguridad. Durante una inspección se habían detectado cientos de fisuras en el acero de su estructura.

"El cierre de este puente fue una señal de alarma para los políticos", explica Marcus Hover, director de la asociación profesional que representa al sector de la logística. "Desde entonces están estudiando la forma de refinanciar y reconstruir los puentes. Tenemos fondos suficientes, pero llegan tarde porque tenemos muchos tramos en obras y eso provoca todavía más congestión en las carreteras".

Actualmente se trabaja en la construcción de un nuevo puente que debería ser inaugurado en 2020. Pero el cierre está afectando a numerosos sectores económicos. "Antes podía tomar la autopista directamente", dice un camionero. "Pero ahora tengo que tomar un desvío muy largo y a menudo encuentro mucho tráfico".

Muchas de las estructuras que se construyeron en Europa entre los años 60 y 70 presentan problemas de seguridad. A la falta de mantenimiento, se suma la apertura de fronteras de los 90 que provocó un aumento del tráfico en infrastructuras que no habían sido diseñadas para soportar tanto peso.

Otra causa del desgate hay que buscarla en las técnicas utilizadas durante el auge de la construcción de la posguerra. "Se construyó mucho en todos los países europeos y los controles de calidad no eran tan exigente como ahora. Es posible que se utilizara cemento de calidad inferior", explica Guido De Roeck, profesor del departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Lovaina.

Hoy en día, existen nuevas tecnologías que permiten controlar el estado de las infraestructuras. El satélite Leonardo puede medir las oscilaciones y los cambios gracias a los sensores que se instalan en los puentes. "En una situación ideal, podemos instalar los sensores en el momento en que se construyen las nuevas estructuras", explica De Roeck. "Pero para el resto de puentes, carecemos de información sobre sus características iniciales, aunque eso sí, podemos seguir su evolución a partir de este momento".

Ha transcurrido un mes desde el colapso del puente de Génova y los expertos invitan a los gobiernos a invertir en el mantenimiento de las viejas infraestructuras, pero también en la construcción de nuevas obras.