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Celia Barquín, siempre preocupándose por los demás

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Celia Barquín, siempre preocupándose por los demás

Celia Barquín, siempre preocupándose por los demás
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Sola, durante un entrenamiento rutinario, sin nadie a quien pedir ayuda. Así murió Celia Barquín. Veintidós años segados de raíz supuestamente por un joven de su edad que dijo a un conocido tener necesidad de violar y asesinar.

"Todo el crimen es inquietante, pero el hecho de que ocurriera a plena luz del día, en medio del circuito, en un lugar que es bastante fácil de ver desde los alrededores... estamos muy sorprendidos de que no tengamos testigos directos en el caso", explicaba un oficial de la policía de Ames, Geoff Haff.

Barquín había emigrado muy joven a Estados Unidos persiguiendo su sueño de competir en los más grandes torneos del deporte, y su progresión había sido constante, aunque a nivel personal también había dejado su impronta.

Su entrenadora, Chritie Martens, la definía así: "Era la mejor... se preocupaba tanto por los otros... era tan competitiva, como una verdadera española y realmente transmitió eso al equipo. No importa que fuera, cualquier cosa, siempre quería competir en todo... y al mismo tiempo se preocupaba tanto... siempre era capaz de decir si a alguien tenía algún problema".

Jamie Pollard, director deportivo de la Universidad de Iowa, se lamentaba, emocionado: "La ironía que la íbamos a homenajear el sábado como la mejor atleta del año. Un premio que se merecía ya estando aquí pero que coronó ganando el Big 12 el año pasado. Yo no estaba allí, pero los que estaban allí dijeron que cuando supo que lo había ganado, rompió a llorar, se sentía impresionada porque la Universidad de Iowa la fuera a homenajear en un campo de fútbol ante 60.000 personas. Era una chica muy especial".