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El caso Meng Hongwei, una historia de película sin un desenlace claro

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El caso Meng Hongwei, una historia de película sin un desenlace claro

El caso Meng Hongwei, una historia de película sin un desenlace claro
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La increíble pero cierta historia de la desaparición del ya antiguo jefe de Interpol Meng Hongwei, que actualmente se enfrenta a un proceso por corrupción en China, supone un duro mazazo para la imagen de este país y para sus ambiciones internacionales. Pekín busca consolidar su presencia en las grandes organizaciones mundiales, pero el caso Meng, digno de una novela de Le Carré o de una película de James Bond, podría según los expertos dificultar seriamente las intenciones chinas. Analizamos los elementos de esta historia de best seller.

De héroe a villano

Y eso que el propio Meng había facilitado mucho los propósitos del Gobierno de Xi Jinping. Su elección en 2016 como jefe de Interpol supuso todo un triunfo para China, que llegó incluso a acoger la Asamblea General Anual de esta organización en 2017. Xi Jinping pronunció entonces un solemne discurso. Meng Hongwei era un ejemplo para el pueblo. Todos estaban contentos. O eso parecía.

Pero la desaparición a finales de septiembre de Meng tras viajar a China y el posterior anuncio de su detención ha vuelto a poner al país asiático bajo el foco de la opinión internacional. ¿Por qué no informó Pekín de la detención de Meng hasta después de que su mujer denunciara su desaparición? ¿Por qué no informó a las autoridades francesas, en cuyo país tiene su sede Interpol? ¿Respeta China las normas básicas de un Estado de derecho?.

Muchos cabos sueltos

"Meng Hongwei es sospechoso de violar la ley y actualmente se encuentra bajo la supervisión de la Comisión de Supervisión del Estado", reza la nota del Partido Comunista de China, sin especificar nada más. Se sabe que se le acusa de aceptar sobornos, pero no se aclara si lo hizo mientras era presidente de Interpol o antes, cuando ostentaba el cargo de viceministro de seguridad pública del Gobierno chino.

Desde Lyon, sede central de Interpol, la esposa de Meng alerta de que su esposo "está en peligro". Euronews pudo hablar con ella y fue testigo de un nueva vuelta de tuerca en esta rocambolesca historia: el último mensaje de Meng a su esposa, un emoticono de un cuchillo. Después de aquello su mujer no volvió a saber de él.

La posición del antagonista

Independientemente de cuál sea es el siguiente capítulo de este increíble caso, los expertos auguran malos tiempos para China en su posición internacional, la cual ya está seriamente comprometida en la actualidad. China es el país más poblado del mundo, pero su presencia en las grandes organizaciones en comparación con otras potencias deja mucho que desear, y no encabeza una institución importante desde la jubilación de Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud de 2007 a 2017.

Para colmo, hoy en día y más que nunca Pekín cuenta con el peor enemigo diplomático posible, Estados Unidos, con el que está enfrascado en una guerra comercial. Washington viene acusando a Xi Jinping de no comportarse como un país democrático, y los últimos acontecimientos refuerzan para muchos esta teoría.

Desenlace incierto

Mientras tanto, el futuro de Meng es realmente incierto. La Comisión Nacional de Supervisión que investiga su caso tiene potestad para mantener incomunicado a un sospechoso durante seis meses, sin comunicar nada a su familia ni permitirle derecho a un abogado. No en vano, este organismo es el principal encargado de aplicar la campaña anticorrupción lanzada por el presidente Xi Jinping en 2012, la cual ha castigado según un informe a más de un millón y medio de ejecutivos.

Algunas voces apuntan a una posible falta de lealtad del expresidente de Interpol hacia la línea política del gobierno de Xi. "O tal vez ha comprometido la seguridad nacional", decía este martes al Global Times Su Wei, profesora de una escuela ejecutiva del Partido Comunista. Nadie, salvo probablemente la cúpula del Partido, lo sabe. Pero lo cierto es que no sólo el gobierno chino queda bajo la lupa, sino también la propia Interpol, cuya posición y capacidades quedan en entredicho. Una historia muy real cuyo final aún no se ha escrito. Continuará.