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El coste del "salario ciudadano"

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El coste del "salario ciudadano"

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Fuera de la oficina de empleo en un barrio pobre de Nápoles, en el sur de Italia, Emanuele Varriale rellena un formulario que certifica que busca trabajo. Pero no tiene ninguna esperanza.

Dentro de la oficina polvorienta, decenas de personas rellenan el mismo formulario con la ayuda de cinco empleados y unos cuantos ordenadores.

"Sólo he venido por el certificado", dice la joven de 26 años.

Varriale perdió su trabajo en una frutería: "Mi padre lleva inscrito 30 años y nunca le han ofrecido nada".

El certificado garantiza a Emanuele una magra prestación de desempleo. Pero las cosas podrían cambiar pronto; la nueva política de bienestar del Gobierno, diseñada para sacar de la pobreza a cinco millones de italianos, podría traducirse en un subsidio mensual de hasta 780 euros.

El "salario ciudadano", defendido por el populista 5-Estrellas costará 10.000 millones de euros, la partida más cara de un presupuesto que ha rechazado Bruselas, que teme que abone el terreno a una crisis financiera.

Las 550 oficinas estatales de empleo que hay en el país se encargarán de verificar que los beneficiarios de la nueva prestación cumplen con un requisito importante: la búsqueda activa de trabajo.

El problema es que las oficinas de empleo no están a la altura; la tecnología está obsoleta y el personal es insuficiente y poco cualificado. Muchos italianos creen que será imposible verificar que quienes reciben ayudas están realmente buscando trabajo, lo que animará a los tramposos.

Otra preocupación, y no la menor, es que, sencillamente, no sean capaces de asumir su tarea principal, es decir, anunciar las oportunidades de empleo, lo que aumenta el riesgo de que incluso la gente trabajadora siga engrosando las listas de paro porque no se les informó adecuadamente de los trabajos disponibles.

El nuevo Gobierno populista planea gastar 1.000 millones de euros modernizar los centros: el 10% del coste total de la medida el primer año. Desde algunos sectores se considera que es insuficiente y que el salario recompensará a la gente por no hacer nada. Para contrarrestar esas críticas, el Movimiento 5 Estrellas ha impuesto algunas condiciones. A diferencia de un modelo que se intentó y posteriormente abandonó en Finlandia, Italia exige que los beneficiarios sean solicitantes de empleo, excepción hecha de jubilados e inválidos.

El "salario ciudadano" acercaría a Italia a la media alta de las prestaciones por desempleo en la UE. Las comparaciones son siempre complicadas, pero por ejemplo, en el Reino Unido una persona soltera sin otros ingresos percibe unos 412 euros, la mitad que en Italia.

EXPERIENCIA HUMILLANTE

Para los expertos, las oficinas de empleo son los eslabones débiles del plan. El ministro de Trabajo Luigi Di Maio, Líder del Moviemiento 5 Estrellas, reconoce que pasar por esos centros es una "experiencia humillante" para los desempleados, pero apuesta por transformarlos en redes de alta tecnología que puede ayudar a la gente a encontrar trabajo y mejorar las competencias de los solicitantes con cursos de formación.

Pero si sus planes fallan, la medida podría volverse contra 5 estrellas, además de suponer un revés importante para el nuevo Gobierno y erosionar un pilar central del presupuesto.

A unos 700 km al norte de Nápoles una empresa vidriera cerca de Venecia dice que cuando necesita empleados, al último lugar que acude es a la oficina local de empleo.

"Las pocas veces que lo intentamos, fue una experiencia terrible", asegura Alessandro Zanchetta, jefe de recursos humanos de Somec. Los 400 trabajadores fabrican láminas de vidrio para barcos y rascacielos.

Los candidatos enviados por los centros siempre carecían de las competencias necesarias. Zanchetta recurre a caza talentos.

LAS CIFRAS DISUASORIAS DE LAS OFICINAS DE PARO EN ITALIA

En Italia, sólo el 3 por ciento de los desempleados encuentran trabajo a través de las oficinas públicas de empleo, frente al 20 por ciento en Francia y el Alemania, según la oficina de estadísticas de la UE, Eurostat.

Los centros italianos dan empleo a 8.000 personas, frente a las 100.000 de Alemania y 45.000 en Francia.

Para recibir el "salario ciudadano", los beneficiarios deben hacer ocho horas semanales de servicio a la comunidad y aceptar una de los tres primeras ofertas de trabajo que reciban.

"Queremos utilizar un mismo software capaz de cotejar las bases de datos en todas las oficinas de empleo", afirma Di Maio, líder de 5 estrellas.

"De esta manera sabremos quién está recibiendo ingresos, qué formación le están dando, cómo se comporta y si cobrará de nuevo".

Di Maio también ha abierto un concurso público para dotar a las oficinas de empleo de nuevo diseño y de otro logotipo.

TEMORES DE UN "TSUNAMI

Expertos laborales y algunos empleados del centro son escépticos sobre los plazos. Muchos consideran que los 1.000 millones de euros presupuestados para actualizar las oficinas de aquí a mayo, fecha en la que entrará en vigor el "salario ciudadano" no serán suficientes.

"No está claro cómo podemos llevar a cabo esta revolución en un tiempo tan corto", dice Sonia Palmeri, jefa de empleo en la región de Campania alrededor de Nápoles.

"Necesitamos contratar a gente joven y capacitada, de lo contrario nos veremos abrumados con las solicitudes, como un tsunami."

Michele Tiraboschi, profesor de derecho laboral en la Universidad Módena, se muestra aún más pesimista.

"Va a ser un fracaso total", dijo. "En Italia, las oficinas de empleo nunca han funcionado, ni siquiera después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Estado tenía el monopolio del mercado laboral".

La edad media de los empleados de las oficinas de empleo es de 50 años, y sólo el 26% tienen título universitario, según una encuesta realizada por la agencia nacional italiana para las políticas del mercado laboral. El 50% de los empleados entrevistados aseguran que el sistema informático es completamente inadecuado. La situación es aún más grave en el sur del país, donde s´olo el 17% del personal de las oficinas de empleo tiene estudios universitarios.

En Nápoles, donde el desempleo es más alto, algunos han intentado cobrar ya el "salario Ciudadano"

"Vine por el salario de los ciudadanos, pero me dijeron que volviera en 2019", cuenta afligido Cuono Orto, constructor desempleado de 54 años de edad.