Última hora

Última hora

Portugal a salvo de los populismos

Leyendo ahora:

Portugal a salvo de los populismos

Portugal a salvo de los populismos
Tamaño de texto Aa Aa

Portugal es uno de los alumnos aventajados de la eurozona.

Su presupuesto para el año que viene prevé un déficit del 0,2% con el objetivo de alcanzar el tan preciado déficit cero en 2020. Las cuentas presentadas por el Gobierno progresista portugués en Bruselas contrastan, por ejemplo, con la deriva populista del Ejecutivo italiano, dispuesto a saltarse las reglas comunitarias.

Portugal parece inmune a cuanto sucede con los socios de la Europa Central y del Este. Aunque algunos analistas, como João Tiago Gaspar de la Fundación Francisco Manuel dos Santos, advierten: "No hay ningún partido representado en el Parlamento que tenga este tipo de discurso, pero no estamos exentos de que esto pueda ocurrir, sobretodo porque sabemos que en Portugal hay muchas personas desvinculadas de la política. Apoyan la democracia como sistema ideal pero no confían ni en nuestros partidos, ni necesariamente, en nuestros gobernantes. Esta dosis de desconfianza podría ser, un día, canalizada por alguien que tenga suficiente impacto mediático para hacerlo", señala.

Sin moverse un ápice de la línea de disciplina financiera marcada, Lisboa ha conseguido además revertir las impopulares medidas de austeridad que impuso la troika durante el gobierno de Passos Coelho.

Junto a la crisis económica, la inmigración es otro de temas que marca la agenda europea. Y Portugal, lejos de cerrar sus fronteras, está en pleno proceso de regularización de extranjeros.

Algunos, como Hindi Mesleh, que regenta una tienda de comestibles, han llegado por sus propios medios: "Estar aquí me hace muy feliz. Es cierto que los sueldos no son como en el resto de Europa pero siempre hay que renunciar a algo para conseguir algo mejor. Me refiero a que es seguro, un clima fantástico y la gente, muy acogedora", comenta Hindi.

La demografía y el hecho de que 2,3 millones de los poco más de diez millones de habitantes del país sean inmigrantes que viven en el extranjero, explica la solidaridad portuguesa.

"Confío en que seremos capaces revertir esas tendencias más xenófobas. Asistimos a la emergencia de una cierta ola de resistencia, de no reconocimiento de valores y de derechos humanos básicos, de elementos que están en la base de la propia construcción europea, del proyecto europeo, y Portugal no es de esa clase de países", explica la ministra de Ciudadanía e Igualdad, Rosa Monteiro.

Las elecciones europeas del año que viene serán la gran prueba de fuego de todas estas políticas.