El informe concluye que algunas tecnologías climáticas podrían, en realidad, agravar la exposición a este tipo de productos en implantes, diversos juguetes o en la pintura.
Los microplásticos pueden entrar en nuestro organismo a través de diversas y sorprendentes fuentes cotidianas, según revela un nuevo informe. Heather Leslie, la científica pionera que descubrió por primera vez microplásticos en el torrente sanguíneo humano, describe la situación como una "tormenta de microplásticos" impulsada por vías de exposición poco conocidas.
El estudio concluye que el material sanitario para bebés prematuros, los juguetes infantiles y la pintura suponen riesgos potenciales. 'Exploring Everyday Microplastic Exposures', financiado por Plastic Soup Foundation y The Flotilla Foundation y elaborado por Leslie, destaca la enorme magnitud de la exposición a los microplásticos en la vida diaria. Estas partículas ponen en riesgo la salud al acumularse en órganos y aumentar la probabilidad de inflamación, daños celulares, cáncer y problemas cardiovasculares.
A partir de más de 350 estudios revisados por pares, el informe cartografía la liberación de microplásticos en cinco categorías de la vida cotidiana: las fuentes al aire libre, los entornos interiores, los productos infantiles, la atención y el cuidado personal y los alimentos y bebidas.
En los hospitales, la investigación señala que las partículas de plástico pueden introducirse en el cuerpo a través de dispositivos y tratamientos, con un depósito de microplástico en los quirófanos de hasta 9.258 partículas por metro cuadrado durante un solo turno.
Catéteres cardiacos, implantes mamarios de silicona, implantes ortopédicos o sueros intravenosos figuran entre las fuentes con potencial de administrar de forma inadvertida microplásticos a los pacientes. Resulta especialmente llamativo que los bebés prematuros alimentados por vía intravenosa en las unidades neonatales reciban, según las estimaciones, hasta 115 partículas de microplástico durante un periodo de alimentación de 72 horas solo a partir de los propios circuitos de infusión.
Juguetes infantiles y pintura: los microplásticos en el hogar
Los productos infantiles también generan una gran preocupación, ya que los bloques de construcción, las colchonetas de juego para bebés y otros artículos para niños pueden liberar PET, polipropileno, polietileno y PVC en el entorno doméstico del niño.
Como los niños ingieren de forma natural más polvo depositado mientras juegan y respiran más aire por kilogramo de peso corporal, su exposición es proporcionalmente mayor que la de los adultos. El consumo de leche de fórmula también expone a los bebés a microplásticos a niveles de entre menos de una y 17 partículas de microplástico por gramo a través del envasado.
Otra vía inesperada de exposición en interiores es la pintura. El plástico es el componente principal de muchos productos de pintura, de modo que la pintura emite microplásticos cuando se degrada o cuando se raspan las capas antiguas. Se estima que una sola capa aplicada sobre 100 metros cuadrados puede contener entre 17 y 68 cuatrillones de partículas poliméricas.
Las tecnologías climáticas pueden agravar la exposición a los microplásticos
Entre las conclusiones más llamativas del informe figura la evidencia de que las nuevas intervenciones climáticas podrían empeorar de forma significativa la exposición a los microplásticos. Por ejemplo, la inyección de aerosoles estratosféricos, una forma de geoingeniería solar que están impulsando países como el Reino Unido y Estados Unidos, consiste en dispersar grandes cantidades de partículas a gran altura en la atmósfera.
Ya existen varias patentes que describen la liberación de partículas, incluidas partículas poliméricas de tamaño micrométrico a altitudes de hasta 20 km en la atmósfera, lo que crearía una posible fuente de microplásticos en suspensión y de deposición a escala 'tera'. La investigación constata que la lluvia ya contiene microplásticos procedentes del desgaste de los neumáticos de los coches, los tejidos sintéticos y la ropa.
El plástico debe dejar de ser 'la respuesta a todas las preguntas de diseño'
El informe pretende dar herramientas a la población para reducir su propia exposición mediante acciones tanto individuales como colectivas. "La exposición se produce constantemente, no solo por productos que identificamos, sino también por sistemas y procesos en los que la mayoría de la gente nunca pensaría", afirma Leslie. "No se trata solo de residuos o de contaminación ambiental, sino de los materiales que los fabricantes han incorporado a nuestro mundo y de las partículas que liberan de forma continua en los espacios en los que vivimos".
El informe insta a los responsables políticos a aplicar el principio de precaución, acelerar la investigación sobre los efectos en la salud y dar prioridad a las medidas de mitigación frente a la 'parálisis por el análisis'. "Cuando el plástico deje de ser la respuesta a casi todas las preguntas de diseño, desde las bolsitas de té hasta las toallas, los juguetes y mucho más, la humanidad podrá acabar reduciendo con éxito la tormenta de microplásticos", añade Leslie.