Se cree que la moringa ya era utilizada por los antiguos egipcios para purificar el agua y eliminar bacterias.
Una técnica de purificación milenaria podría ser la solución para el agua potable de Europa, cada vez más plagada de microplásticos.
En un estudio reciente, se ha comprobado que las semillas del llamado árbol milagroso moringa igualan o incluso superan a su equivalente químico a la hora de filtrar microplásticos envejecidos de PVC, uno de los tipos de plástico más perjudiciales para la salud humana. Estos resultados podrían abrir la puerta a una alternativa más ecológica para las plantas de tratamiento.
Partículas plásticas diminutas, liberadas por los neumáticos de los coches, la pintura, los tejidos y los envases de plástico degradados, se han ido acumulando en los sistemas hídricos de todo el mundo durante décadas, creando un riesgo para la salud silencioso pero cada vez mayor.
En 2024, la UE reforzó los protocolos de control de microplásticos en el agua potable. Pero el año pasado, varios investigadores advirtieron de que las partículas más pequeñas, con más probabilidades de atravesar el intestino y llegar a la sangre y a los órganos, podrían estar escapando a los sistemas de control.
El uso de la moringa para la depuración es tan antiguo como innovador: se cree que los antiguos egipcios la utilizaban para eliminar bacterias y reducir la turbidez del agua.
Con su rápido crecimiento, resistencia a la sequía y escasas necesidades de agua, este cultivo perenne apenas requiere insumos y, además, actúa como sumidero de carbono, prospera en suelos áridos y degradados y favorece la biodiversidad.
La amplia gama de usos de la moringa, desde el tratamiento de la desnutrición y diversas enfermedades hasta la purificación del agua y los productos antienvejecimiento, le ha valido el apodo de 'árbol milagroso'.
Por qué los microplásticos y sus métodos de filtración son peligrosos
Más allá de los efectos inmediatos de los microplásticos sobre la salud, que podrían estar relacionados con el cáncer, los infartos y los problemas reproductivos, estas diminutas partículas de plástico, de menos de cinco milímetros de longitud, pueden absorber y transportar otros contaminantes peligrosos a través de los ecosistemas e introducirlos en la cadena alimentaria.
Actualmente, los países europeos emplean métodos tanto físicos como químicos para eliminar los microplásticos de las aguas residuales.
El sulfato de aluminio, conocido habitualmente como alumbre, es una sal inorgánica que se utiliza como coagulante en el tratamiento del agua para separar los microplásticos y otros contaminantes y poder retirarlos.
Aunque es eficaz para la depuración, un uso inadecuado puede elevar los niveles de aluminio en el agua, algo que se ha relacionado con posibles trastornos neurológicos, entre ellos la enfermedad de Alzhéimer.
El alumbre también genera grandes volúmenes de lodos durante el proceso de coagulación, difíciles de gestionar y eliminar, que suelen acabar en vertederos, donde pueden liberar toxinas que se filtran al suelo y a las masas de agua.
La producción de alumbre también resulta perjudicial, ya que exige la explotación a cielo abierto de bauxita en regiones tropicales como Australia, Brasil, Guinea, Guyana o Jamaica, lo que puede provocar deforestación y pérdida de hábitats. El refinado y procesado de las materias primas hasta obtener el producto final requiere una gran cantidad de energía térmica y libera emisiones que calientan el planeta.
La semilla del 'árbol milagroso' puede eliminar el 98% de los microplásticos
El estudio, dirigido por Gabrielle Batista en la Universidad Estatal Paulista (UNESP), en Brasil, y publicado en la revista científica 'ACS Omega', demuestra el potencial de la moringa, el llamado 'árbol milagroso', como alternativa vegetal y no tóxica.
El trabajo compara el alumbre con un extracto salino elaborado a partir de moringa. Ambos coagulantes actúan neutralizando la carga eléctrica negativa que hace que las partículas de microplástico se repelan entre sí y esquiven los filtros. Una vez neutralizadas, las partículas se agrupan en agregados de mayor tamaño, los llamados flóculos, que pueden retenerse en un filtro de arena.
El alumbre y su equivalente de moringa eliminaron con éxito más del 98% de las partículas de PVC presentes en el agua, y la moringa resultó ser más estable y fiable en un rango de pH más amplio. Las partículas tenían un tamaño de unos 15 micrómetros, lo bastante pequeño como para atravesar los filtros estándar.
Se comprobó que la moringa es igual de eficaz en la filtración en línea que en la filtración directa, lo que significa que podría eliminar la necesidad del costoso y energéticamente intenso proceso de floculación, encargado de unir las partículas coaguladas.
Uno de los inconvenientes que, según los investigadores, requiere un análisis más detallado es la liberación de carbono orgánico disuelto durante el proceso, algo que podría complicar las etapas posteriores de tratamiento. La moringa también debe probarse a gran escala para confirmar su eficacia.