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Críticas contra el Gobierno francés por su repliegue ante la crisis

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Críticas contra el Gobierno francés por su repliegue ante la crisis

Críticas contra el Gobierno francés por su repliegue ante la crisis
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REUTERS/Pascal Rossignol
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"Demasiado poco y demasiado tarde" claman prensa y oposición después de que el Gobierno francés haya anunciado una moratoria en las tasas sobre los carburantes para tratar de salir de la crisis de los chalecos amarillos y evitar un nuevo estallido de violencia como el del pasado sábado.

"Si la mayoría política no consigue convencer a los franceses es que yo, nosotros tenemos que cambiar algunas cosas -reconoció el primer ministro Edouard Philippe-. Esa cólera habría que estar sordo o ciego para no verla y oirla. Ninguna tasa merece la pena si pone en peligro la unidad de la nación".

REUTERS/Gonzalo Fuentes
El presidente Macron ha dejado en manos del primer ministro la gestión de la crisisREUTERS/Gonzalo Fuentes

Paquete de medidas para acallar las protestas

Ante una Asamblea Nacional hostil, el primer ministro trató de explicar las medidas frente a la crisis: quedará en suspenso durante seis meses la nueva la tasa sobre los carburantes, no habrá subida este invierno del gas ni la electricidad y tampoco se endurecerán, como estaba previsto, los controles anticontaminación de los vehículos.

"Señor primer ministro, si su única respuesta consiste en posponer las tasas Macron sobre los carburantes, eso significa que usted no ha comprendido aún la gravedad de la situación -le reprochó el diputado Damien Abad, del partido conservador Los Republicanos-. El anuncio de hoy condena a los franceses a unos meses de libertad condicional, pero lo que le piden no es una suspensión sino la anulación de las tasas sobre el carburante. Señor primer ministro, muy poco y muy tarde".

Los franceses quieren que cesen las protestas

Según un sondeo, siete de cada diez franceses creen los chalecos amarillos deberían ahora suspender la movilización, pero muchos anuncian su intención de continuar la lucha.

"Mi padre fue minero, siempre trabajó duro, estuvo en mayo del 68 y no me avergüenzo -dice una mujer con chaleco amarillo en un punto de bloqueo-. Gracias a mayo del 68, obtuvimos un 30 %, y ahora Macron tiene que escuchar al pueblo, porque usted no escucha al pueblo, porque en Francia hay miseria".

En las redes sociales los llamamientos se multiplican para seguir con la protesta y convocan una nueva manifestación de la ira el próximo sábado en París.

Los estudiantes, furiosos por la reforma de la educación secundaria, también agitan las calles. Y es que la crisis de los chalecos amarillos ha servido para cristalizar un malestar más profundo entre los franceses.