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Regiones en riesgo de desaparecer por el calentamiento global

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Euronews viaja a la Camarga francesa, una región al sur del país famosa por sus paisajes y su vida salvaje, pero también un lugar seriamente amenazado por el cambio climático debido a la subida del nivel del agua. Los científicos están usando satélites para entender mejor qué está ocurriendo en lugares como este, y alrededor de todo el planeta.

Los muros de contención en la costa de Camarga se construyeron en 1980 en un intento fallido de retener el avance del mar Mediterráneo. Por aquel entonces el nivel del mar aumentaba solo unos milímetros al año. Ahora, los satélites han registrado un crecimiento mucho más rápido debido al calentamiento del agua y el derretimiento del hielo.

Terribles consecuencias

Anis Guelmami es investigador, y monitoriza el movimiento de las costas por medio de imágenes enviadas desde satélites: "Las imágenes que tenemos estos últimos años, provienen de satélites que miden el nivel del agua, nos muestran que este aumento es incluso mayor que el de las cifras que teníamos antes. Estamos hablando de unos 4,8 milímetros por año, lo que es muy alarmante en comparación con cifras anteriores, que rondaban los 3,4 milímetros anuales"

Como Anis Guelmami, Jean Jalbert ha dedicado su carrera a estudiar humedales bajos como la Camarga. Los últimos dos años han vivido una sequía prolongada y en los últimos veinte, la temperatura media ha aumentado en un grado. Los cambios que han observado son sutiles, pero significativos: "La Camarga es un delta, así que es una estructura geológica muy joven, de tan solo 10 o 12mil años, constituida por sedimentos finos. Este sedimento comienza a hundirse por su propio peso y la Camarga pierde aproximadamente un milímetro de altura cada año, mientras que el océano aumenta. El nivel del mar puede subir uno o incluso dos metros al final de este siglo, y cuando piensas que la Camarga está aproximadamente a un metro sobre el agua puede imaginar las consecuencias de un aumento como este"

Anis trabaja cuantificando los cambios en la costa del mediterráneo utilizando satélites Sentinel europeos y Landsat de la NASA. Ha descubierto que el mar mediterráneo se ha comido 200 metros de la costa de la Camarga en 30 años:

"Aquí se pueden ver imágenes de la costa en 1988. Es una imagen del Landsat 5. Si comparas esta con las del Sentinel - 2 de 2018, se puede ver como la costa se retrae y el océano avanza en detrimento de hábitats como la playa o las dunas"

Los satélites son ahora la herramienta fundamental de los científicos para estudiar el cambio climático y el medio ambiente. Satélites Sentinels y Earth Explorers monitorizan el hielo, observan la deforestación, el uso de la tierra, la humedad del suelo, además siguen las tendencias en el aumento del nivel del mar, su temperatura y salinidad, e incluso las emisiones de las ciudades.

Los datos se coordinan desde la Agencia de Observación de la Tierra en Roma, Italia. La Agencia Espacial Europea tiene cuatro satélites Earth Explorers y siete Sentinels en órbita, con los Sentinels volando en parejas para maximizar la recopilación de datos.

"Debido a que tenemos a la pareja de Sentinel 2A y 2B volando a la vez, hemos elegido órbitas con las que puedan obtener el mejor resultado. Así que básicamente pueden cubrir toda la superficie de la Tierra en cinco días sin dejar un solo hueco", explica Michael Rast, director de la estrategia de observación de la Tierra. "La frecuencia y la coherencia son muy importantes para la gestión de nuestro medio ambiente y para dar la clave del cambio a los responsables de tomar decisiones y advertirles de las prácticas que la humanidad debe empezar a cambiar", continúa.

Un récord de CO2 en la atmósfera

Los satélites también perciben un aumento del CO2 en la atmósfera, niveles que siempre han variado, pero que ahora están más altos que nunca. Josef Josef Aschbacher es director del Centro de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea: “Lo que podéis ver en el gráfico es la concentración de CO2 en la atmósfera en los últimos 800.000 años. Y se puede ver como estos valores van arriba y abajo en diferentes fases. Las líneas azules indican las eras glaciales, y las líneas naranjas periodos entre estas épocas, o periodos en los que hace más calor. También se puede ver que en los últimos 800.000 años el valor siempre ha estado por debajo de las 300 partes por millón. De repente, desde el siglo pasado, ha aumentado hasta las 400 partes por millón o incluso más. Esto es lo que tenemos hoy, este es el incremento en dióxido de carbono, ha aumentado drásticamente en los últimos 100 años por la acción humana"

Después de hablar con quienes estudian y cuidan esta frágil costa y se enfrentan a la realidad del cambio climático. Anaïs Cherion dirige la reserva natural en el corazón de este parque natural francés: "La naturaleza es resistente, sabe cómo adaptarse, pero sabe hacerlo en un sistema con una evolución, y en un plazo que no es en absoluto el plazo que tenemos hoy aquí".

Ahora la decisión es no construir más muros en el mar para proteger esta área: "En los espacios naturales de la Camarga hemos decidido que no vamos a luchar contra la erosión de la costa, contra los efectos del mar. En vez de eso, hemos decidido retirarnos, vencer un repliegue estratégico y adaptarnos en lugar de luchar contra la erosión costera y el aumento del nivel del mar".

La Camarga es solo un ejemplo de lo que está sucediendo. El aumento del nivel del mar en el mundo ha sido de 25 centímetros desde 1900, y se espera que éstos niveles aumente considerablemente el próximo siglo.

"Lo que sucede aquí es lo mismo que ocurre en todo el planeta. Y tienes que pensar que aquí hay decenas de miles de personas afectadas. En Francia hay cerca de hay cerca de 740.000 hectáreas más de 300.000 edificios, que están a menos de un metro sobre el nivel del mar. A escala planetaria hay más de 370 millones de personas que habitan a menos de cinco metros de altitud. Hay 136 grandes ciudades - Nueva York, Tokyo, Osaka, Lagos- que están justo en el agua. Vamos a enfrentar grandes problemas y no tendremos medios en todas partes para defender esas zonas. Así que tendremos que aprender a resistir en algunas áreas, pero muchas veces retrocediendo o adaptándonos a ese cambio climático y a sus efectos", explica Lambert.

Estos cambios y sus efectos seguirán siendo monitorizados por una flota de satélites a 700 kilómetros sobre nuestras cabezas.

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