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La esclavitud en las fábricas de ladrillo camboyanas

La esclavitud en las fábricas de ladrillo camboyanas
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El trabajo es duro, a pleno calor, enfrente del horno de ladrillos que luego tendrá que cargar. Este trabajador es uno de los miles de prisioneros camboyanos en las fábricas de ladrillos del país. Impulsados a dejar el campo, se encuentran endeudados a merced de los jefes a quienes les deben dinero. Una suma que intentan pagar mientras trabajan, sin éxito.

"Primero, pedimos prestados 800$ al propietario, pero cuando me enfermé, pedí más. tomé prestados otros 500$ cuando tuve que someterme a una cirugía. Me operaron tres veces así que en total son 1500$, por lo que la deuda aumenta", cuenta una trabajora de la fábrica.

Aquí, el trabajador trabaja hasta 60 horas a la semana. Salario promedio, 7 dólares y medio por 10.000 ladrillos transportados.

"Si pudiéramos ganar más dinero, podríamos pagar poco a poco la deuda, pero como no la podemos pagar, nos tenemos que quedar y trabajamos poco a poco hasta que podamos liquidar la deuda", dice otro trabajador.

Muchos de estos trabajadores han abandonado sus granjas debido a las reiteradas sequías. Los llamados refugiados del clima, una bendición para los jefes sin escrúpulos.

"Es una reminiscencia de la esclavitud en África y otros episodios de la historia, cuando los hombres solo eran considerados productos básicos en lugar de personas con derecho", cuenta Naly Pilorge, directora de la ONG LICADHO.

Oficialmente, las autoridades de están tratando de luchar contra el fenómeno. Pero según las ONG, esto ha estado ocurriendo durante años. Hoy en día, 40 millones de seres humanos aún están esclavizados en todo el mundo.