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Cuenta atrás del barco de rescate Aita Mari: "No saber que va a ocurrir, va a ser nuestra dinámica"

Cuenta atrás del barco de rescate Aita Mari: "No saber que va a ocurrir, va a ser nuestra dinámica"
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Javi Julio para Euronews
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Tras el informe positivo a la reforma por parte del Ministerio de Fomento de España, el Aita Mari, un antiguo atunero reconvertido en barco de rescate, zarpará a las costas de Libia a comienzos de la semana que viene con pabellón español.

Según lo previsto por Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), la ONG propietaria del barco, el martes día 15 soltarán amarras desde el Puerto de Pasajes, en el Pais Vasco, para tras una breve parada de un día en Bilbao, para poner rumbo hacia el Mediterráneo Central.

“Aunque aún estamos sin puerto base definitivo, elegiremos uno en Cataluña o las Islas Baleares”, anuncia Iñigo Gutierrez, vicepresidente de la ONG. A pesar que durante el año pasado SMH tuvo un barco con base en Malta con el que realizó labores de rescate junto a otras organizaciones, esta isla ha quedado descartada.

No consideramos Malta como una opción, ya que todos los barcos que han atracado en La Valeta han sido bloqueados durante meses por trabas administrativos”, en lo que Gutierrez denuncia como “una manera de impedir su labor mediante la burocracia”.

El Lifeline, barco con el que anteriormente trabajaba SMH junto a otras ONG, se encuentra retenido en este puerto desde el 28 de junio, cuando tras varios días frente a la isla y con 230 personas a bordo tras realizar varios rescates, consiguió permiso para atracar en puerto.

Lee | Un pesquero vasco reconvertido en barco de rescate de migrantes en el Mediterráneo

Futuro incierto tras el rescate

“No sabemos que es lo que nos ocurrirá una vez llevemos a cabo un rescate” señala Gutierrez, haciendo referencia a los casos del Sea Watch3 o del Sea Eye, que actualmente se encuentran frente a las costas de Malta, con 49 personas a bordo en total, dos niños y un bebe entre ellos, y que tras realizar varios rescates hace ya un par de semanas, aún están a la espera de una autorización para poner desembarcar a las personas rescatadas.

Cuando un barco hace un rescate, éste debe ponerse en contacto con el Centro de Operaciones de Roma, quien establece comunicación con los países más próximos en espera de un puerto seguro para desembarcar a las personas rescatadas. Es entonces cuando comienza la incertidumbre.

El no saber que va a ocurrir, va a ser nuestra dinámica de trabajo”

Pero esta forma de actuar no afecta solo a los barcos operados por las ONGs. Existen otros ejemplos recientes, como el de Nuestra Señora de Loreto, un barco pesquero alicantino que se encontraba faenando por la zona y que rescató a 11 inmigrantes de una barcaza que a la deriva en medio del mar.

Las instrucciones en este caso fueron desembarcar a las personas en Libia. El capitán del pesquero se negó a devolverlos a Libia, de donde habían partido la barcaza, por no considerarlo puerto seguro. Tras 10 días en el mar y frente a la negativa del Gobierno español de acogerlos, decidió desobedecer la orden, y poner rumbo a Santa Pola, su puerto base en España. Fue entonces cuando el Gobierno español le autorizó para atracar en Malta.

Javi Julio para Euronews
Iñigo Gutierrez realizando ejercicios de entrenamiento a bordo del Aita Mari.Javi Julio para Euronews

“Nos estamos encontrando con que cada vez que hay un rescate en el mar, Europa actúa de una manera diferente”, afirma Marco Martinez, capitán del Aita Mari. “Tenemos que llevar a estas personas a un puerto seguro. Nos asiste la ley.”

Natural de Cambrils, tanto el capitán como parte de la tripulación tienen ya experiencia en tareas de rescate, ya que durante el año pasado, estuvieron navegando con otras ONG. “Es vergonzosa la actitud de la Unión Europea frente a los naúfragos que rescatamos”.

“Con la externalización de fronteras de la Unión Europea, nuestra labor se esta poniendo cada vez más complicada"

"Veo un futuro oscuro con los barcos varados y sin poder hacer nada para evitar esas muertes en el mar”, afirma Gutierrez.

“Hasta ahora la respuesta a la crisis de los refugiados ha sido por parte de organizaciones civiles, con el apoyo de instituciones locales en nuestro caso. Nosotros sentimos un respaldo popular. Sentimos que el Aita Mari es un barco de la gente".