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El VAR y Real Madrid, protagonistas en Ámsterdam

El VAR y Real Madrid, protagonistas en Ámsterdam
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Reuters/David Klein
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Una acción decisiva del incombustible Vinicius y la reivindicación con gol de Marco Asensio, salvaron al campeón de Europa en Amsterdam, un Real Madrid por momentos sometido por un Ajax tan físico como falto de pegada y que se llevó un triunfo con el que acaricia los cuartos de final.

La primera aparición del VAR en la historia de la 'Champions' salvó al Real Madrid de un justo castigo en el primer acto. Superado por la efervescencia local, el impulso de sentir la historia por regresar a octavos años después de un grupo de jóvenes talentosos que dan forma a un Ajax descarado. La presión alta provocó graves errores en salida de balón que pudieron costar caros.

Solo respiró el equipo de Solari cuando tuvo el balón. Fue menos de lo deseado. Achicaba como podía mientras comprobaba que su rival sufría cuando se replegaba. El Ajax defiende mejor en campo contrario y conlleva sus riesgos. Un error de precisión provocaría un contragolpe madridista al ritmo de Bale, en la derecha como novedad, o Vinicius. Los dos probaron la seguridad de un portero como Onana que venía de fallar en su Liga. Faltó precisión.

Los errores defensivos marcaron la actuación del Real Madrid. Desajustes que obligaban a ayudar atrás a los dos extremos. Cuando Vinicius y Bale no lo hicieron, aumentó el sufrimiento. Tadic encaraba rivales y exhibía habilidad. Mazraoui acariciaba el palo en la primera acción de peligro tras perdida de Ramos.

Verticalidad al poder en la casa de Johan Cruyff. Es un lenguaje que expresa a la perfección Vinicius. Hizo diabluras pegado a la banda izquierda. Onana le sacó su disparo que buscaba la escuadra en momentos de respiro madridista. Duraban poco. El tiempo que tocaba el balón sin prisa para intentar meter morfina al duelo. Apareció Reguilón con subidas con criterio que se perdía en el pase final.

Suya fue una nueva perdida en salida de balón que pudo costar cara si no es por el travesaño. Repelió el disparo de Tadic, evitando el castigo a tanta concesión defensiva. Courtois se convertía en el gran protagonista en un minuto en el que pasaba de exhibir virtudes, haciéndose enorme en una salida ante Ziyech, solo y lento para marcar, a un grave error que acabó en gol.

El cabezazo tras córner de Blind no lo blocó Courtois que dejó muerto el rechace para que Tagliafico, con coraje, lo rematase a la red. La locura local se desvaneció con el VAR. Falta por obstrucción en el área chica al portero o fuera de juego. Nadie supo lo que pitaba, pero el tanto no subió al marcador.

La imagen del Real Madrid cambió en la segunda parte. Solo podía mejorar y lo hizo con personalidad. Avisó Benzema con un disparo ajustado al poste raso al que se lucía Onana en la culminación de la primera conexión con calidad de Modric con Carvajal. Era imposible mantener el ritmo de juego del Ajax y añoraba una mejor versión de un De Jong que jugó tocado.

De golpe los papeles cambiaban. Neres perdonaba a la contra y con la posesión la pegada madridista asomaba. De nuevo gracias a Vinicius, explotando su velocidad al espacio, ganando en carrera al pase en profundidad, encarando y recortando rivales antes de asistir a Benzema. El francés define con la precisión que aún le falta al brasileño. Su disparo a la escuadra. El sufrimiento tenía premio a la hora de partido.

Fueron momentos en los que la figura del capitán Ramos creció el día que cumplía 600 partidos con el Real Madrid, en los que el campeón debía anestesiar el duelo pero fue incapaz. Dolberg perdonó nada más salir y Ziyech empató a placer, adelantándose a todos a un pase de la muerte.

El empate no parecía un mal resultado por lo mostrado pero el orgullo madridista le impulsó por más. Los cambios de Solari dieron su resultado. Lucas Vázquez aumentó la lucha, sin precisión en sus disparos, y Marco Asensio fue decisivo. Primero chutó de zurda al lateral de la red, su segundo intento blando y al tercero firmó el tanto del triunfo.

Con el Ajax agotado, la carrera de Carvajal acabó con un pase tenso y medido al segundo poste donde Marco no perdonó. Un gol que necesitaba para recuperar el caché perdido y que deja al Real Madrid a un paso de los cuartos.

Fácil para el Tottenham

No fue bonito, no fue arrollador, pero fue efectivo. Pochettino reinventó al Tottenham y mandó a la lona al Borussia Dortmund (3-0), con goles del coreano Heung-Min Son, del belga Jan Vertonghen y del español Fernando Llorente, que encarrilaron a su favor la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones.

Un tanto del surcoreano en mitad de un encuentro aburrido y pálido abrió las puertas del cruce a los londinenses; el de Jan Vertonghen casi al final del choque amplió la ventaja; y un remate de cabeza de Llorente a continuación deja al Tottenham con un pie en los cuartos de final de la máxima competición continental.

Las bajas trastocaron los planes de ambos equipos. Pochettino, sin la referencia arriba de Harry Kane, prescindió de la figura del 'nueve', priorizó no recibir goles y posicionó una defensa de cinco defensas para ahogar al Dortmund.

Ni siquiera el argumento de Fernando Llorente, titular los últimos partidos, encandiló al argentino y le dejó en el banquillo hasta los últimos diez minutos en favor de Heung-min Son como falso ariete.

Lucien Favre tampoco lo tuvo fácil. En su alineación no aparecían lo nombres de Marco Reus y Paco Alcácer, ambos fuera por lesión, lo que le obligó a jugar con Mario Götze como máxima referencia arriba.

Ambos estaba fuera de su zona de confort y lo pagaron con una primera parte espesa como el chocolate, únicamente endulzada por el placer de ver cabalgar con la pelota al joven Jadon Sancho y animar al pequeño muro amarillo desplazado a las gradas de Wembley.

Y es que sin la entonada e infatigable afición alemana, el parido hubiera sido lo más parecido posible a un amistoso de pretemporada, soso, sin ritmo y sin apenas profundidad.

Un remate de cabeza de Dan-Azek Zagadou, salvado milagrosamente por Hugo Lloris sobre la línea, echó el broche a una primera parte para el olvido y que presionó a un cambio a Pochettino.

Pero el argentino se mantuvo firme, confió en su idea y Son, nada más salir del descanso, cuando aún muchos aficionados se encontraban en los baños de Wembley, adelantó a los 'Spurs'.

Achraf se adornó, intentó sacar el balón tirando un caño y se lo entregó al rival en tres cuartos de cancha. El Tottenham se lanzó al cuello. Jan Vertonghen puso un centro milimétrico que sobrevoló a Zagadou y Son hizo olvidar la anodina primera parte acomodando el balón con el interior a las mallas.

De repente, Pochettino estaba sacando adelante un partido que minutos atrás parecía condenado al ostracismo. Noqueado por el gol, el Dortmund perdió su mejor arma, la capacidad combinativa y se secó en ataque, necesitado de una revolución inexistente en el banquillo.

Apagado Christian Pulisic, flamante fichaje del Chelsea para la próxima temporada, intermitente Mario Götze e intrascendente Axel Witsel. Tres pilares venidos abajo que agudizaron el desarme de un Dortmund más concentrado en las gradas que en el campo. Un equipo que no hizo justicia al fuego desplegado en las tribunas y que tendrá que acudir al Signal Iduna Park, a su muro amarillo para remontar una eliminatoria que se le puso muy de cara a Pochettino gracias a que Son justifica casi cualquier decisión.

Dando prácticamente ambos equipos por bueno el empate, el Tottenham castigó la inexperiencia del Dortmund. Primero fue Vertonghen, rematando solo en el segundo palo un gran envío de Serge Aurier, y más tarde el recién incorporado Llorente, que cabeceó desde dentro del área pequeña un saque de esquina de Christian Eriksen.

Sin un partido brillante, el Tottenham, de la mano del planteamiento de Pochettino, rajó entero al Dortmund y extrajo todo lo que pudo de un encuentro que no pareció de 3-0, pero que sí lo fue. Cosas del fútbol, planteamientos de Pochettino.