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Francia cierra su gran debate sin respuestas a la crisis

Francia cierra su gran debate sin respuestas a la crisis
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REUTERS/Jean-Paul Pelissier
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Dos meses después de que Francia sentara a sus ciudadanos en el diván con un "gran debate" destinado a atajar la crisis social y política en el país, ese ejercicio inédito de participación concluyó este viernes sin despejar las dudas sobre su capacidad para aportar respuestas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, se prestó a ese juego para recuperar el foco mediático que el movimiento contestatario de los "chalecos amarillos" le había arrebatado con manifestaciones semanales de gran violencia y reivindicaciones en favor de un mayor poder adquisitivo.

Transición ecológica, fiscalidad, democracia y organización del Estado y de los servicios públicos fueron los cuatro ejes del debate, en el que los franceses pudieron participar a través de internet o en reuniones locales.

El Ejecutivo no ofrecerá su balance hasta abril, pero ha adelantado que en este tiempo ha habido 1,7 millones de contribuciones en la web y cerca de 10.000 encuentros, algunos con la presencia de Macron, de quien los medios calculan que ha debatido durante un total de 56 horas.

En mangas de camisa en muchas de esas reuniones, tomando apuntes y demostrando un dominio evidente de los temas locales, el mandatario ha vuelto a movilizar a su base electoral: el barómetro de marzo del instituto Elabe le atribuyó una popularidad del 31 %, un avance de ocho puntos en tres meses.

¿Pero ha sido suficiente? "Solo parcialmente, en la medida de que no hay garantías de que vaya aportar de verdad una respuesta", explica a Efe el sociólogo Jean-Michel Fourniau, experto en democracia participativa.

Macron se comprometió a tener en cuenta las propuestas, pero desde el principio dejó claro que su Ejecutivo no iba a cambiar el rumbo.

En esos encuentros directos con alcaldes o ciudadanos, ha evitado además el cara a cara con "chalecos amarillos" y ha movilizado especialmente a un público ya concienciado, jubilado y alejado de quienes se han echado a las calles desde mediados de noviembre.

Por todo ello, según el especialista, más allá del efecto mediático no ha conseguido de momento reparar la fractura social existente.

Este viernes era el último día para organizar reuniones públicas y el 18 se cierra el plazo para inscribir propuestas en la web, pero al presidente le quedan tres encuentros regionales y este fin de semana y el próximo hay diversas "conferencias ciudadanas regionales" con franceses escogidos por sorteo.

Ocho de cada diez personas, según una encuesta del gabinete Odoxa-Dentsu Consulting para el diario "Le Figaro", cree que se debería repetir este formato de grandes debates en el futuro, pero un 64 %, de acuerdo con otro sondeo de la cadena LCI, es escéptico sobre sus resultados.

Ajustar las pensiones a la evolución de la inflación, bajar el IVA en ciertas categorías de productos y subir el salario mínimo son las tres medidas en las que los ciudadanos ven prioritario actuar a partir de ahora.

Que el gran debate no se tradujera en medidas concretas, a juicio del sociólogo, tendría un impacto en la credibilidad de este tipo de ejercicios.

A Macron se le ha recriminado, además, una omnipresencia mediática en la que la oposición ha visto una campaña encubierta de cara a las elecciones europeas de mayo y a las municipales de 2020.

El presidente, exministro de Economía de François Hollande entre agosto de 2014 y de 2016, llegó al Elíseo con un movimiento político creado expresamente para esos comicios sin ningún arraigo territorial, y su particular "Tour de Francia" le ha valido para estrechar el vínculo con las bases locales.

"Sabe que no podrá repetir su irrupción en la vida política de 2017", concluye Fourniau, expectante ante el diagnóstico que las autoridades realicen de este gran debate y el tratamiento que se aplique contra el malestar ciudadano.