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Reparto de dinero en efectivo en Madagascar para evitar la hambruna

Reparto de dinero en efectivo en Madagascar para evitar la hambruna
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Cinco años de sequía extrema en el sur de Madagascar han intensificado una crisis alimentaria crónica.

Actualmente 1.300.000 personas son víctimas de inseguridad alimentaria severa. Algunas están a solo un paso de la hambruna.

Más de 20.000 niños menores de cinco años sufren malnutrición intensa.

Dinero en efectivo financiado por la Ayuda Humanitaria de la UE

Las regiones secas del sur de Madagascar han vuelto a ser todo lo verdes que la naturaleza les permite. Viajando hacia Belúa, uno de los distritos más afectados por la sequía, comprobamos que esta ha sido la primera estación de lluvias consistente de los últimos cinco años.

A pesar de ello, la comunidad de granjeros sigue padeciendo los efectos de la falta de agua. Sin nada que comer, esperan ansiosos la próxima cosecha. La distribución de dinero en efectivo se ha convertido en la forma más práctica de ayuda hasta ese momento.

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"Uso este dinero para comprar comida para mis hijos", comenta una mujer.

"Durante la estación seca mis hijos y yo solo comemos cactus rojos para desayunar, comer y cenar", se lamenta esta otra.

17 euros al mes pueden marcar la diferencia

El Programa Mundial de Alimentos, financiado por la Ayuda Humanitaria de la Unión Europea, respalda a cientos de miles de personas de dos distritos. Cada familia recibe 70.000 ariarys al mes, unos 17 euros, durante cinco meses. La Agencia de Naciones Unidas ha unido fuerzas con el sistema nacional de protección social para llegar a más gente de forma más efectiva.

"El Programa Mundial de Alimentos se ha propuesto apoyar a unos 846.000 beneficiarios, un 80% de la población afectada por la sequía", asegura Maman Bachir Zacuba, del PMA. "Ahora con los medios de los que disponemos llegamos hasta medio millón de personas".

El dinero que reciben las familias está pensado para que puedan adquirir la mitad de la comida que necesitarán por mes, considerando que sus miembros serán capaces de conseguir la otra parte. Para Delina esta es la única forma de poder comprar arroz y carne para sus cinco hijos con mayor regularidad. Uno de ellos sufre malnutrición.

"Con este dinero mi familia comienza a recuperarse"

"Nos vimos forzados a vender parte de nuestro terreno", recuerda Delina Bernadette. "Empecé a vender ropa, herramientas. He seguido así hasta que me quitaron todo, incluso la ropa. Lo que llevo ahora me lo han prestado. Con el dinero que estoy recibiendo mi familia ha empezado a recuperarse".

La Unión Europea comenzó a financiar el Programa Mundial de Alimenos en 2016, tras la sequía y la crisis alimentaria provocada por El Niño. Estableció un sistema de transferencia de efectivo que puede ponerse en marcha de forma rápida en caso de emergencia.

"El pasado octubre, cuando comprendimos la extensión y severidad de la crisis, la Unión Europea desbloqueó dos millones de euros, lo que ha permitido al Programa Mundial de Alimentos organizar directamente una transferencia en diciembre y otra en enero para las poblaciones más pobres de los distritos más afectados", cuenta Anouk Delafortrie, de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea.

¿Es posible que esta crisis alimentaria deje de ser crónica?

"Las crisis son recurrentes en Madgascar", responde Delafortrie. Hay medios para prevenirlas. Es necesario relacionar al sector humanitario que atiende las emergencias con el de especialistas en desarrollo para que ellos también puedan proporcionar a la población los medios para hacerla más resiliente a estos riesgos climáticos".

Miles de niños con malnutrición

La consecuencia directa de la sequía sobre una población con escasez severa de alimentos es el elevado número de niños con malnutrición. El centro de salud de Nikoli es uno de los 200 establecimientos apoyados por UNICEF con fondos europeos.

Aquí hay decenas de pacientes como Jean Aimé, bebé de 17 meses y solo cinco kilos, la mitad del peso normal para un niño de su edad.

"Vamos a hacerle un seguimiento durante ocho semanas, dice Dieudonne' Tsida, jefe de enfermeros. "Si no mejora, lo enviaremos al centro de recuperación nutricional intensiva".

El año pasado la producción de cultivos básicos se redujo en un sesenta por ciento, lo que tiene efectos duraderos sobre la población. La tasa de niños con retrasos en el crecimiento en Madagascar es una de las más altas del mundo.