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El novedoso brazalete que detecta droga en las bebidas

El novedoso brazalete que detecta droga en las bebidas
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Reuters / Marcos Brindicci
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El brazalete "Xantus" de Kim Eisenmann y Sven Häuser sólo necesita que se aplique una gota de líquido para saber si contiene rastros de sustancias que se utilizan especialmente para incapacitar una persona.

La revolucionaria invensión, que ya está disponible en la tienda sanitaria alemana dm-drogerie markt, es blanca y se parece a la cinta utilizada para entrar en muchos clubes.

Tiene dos cículos verdes que se vuelven azules al entrar en contacto con una bebida alterada.

El brazalete también tiene como objetivo disuadir a los delincuentes potenciales cuando ven a alguien que lo lleva puesto, además de servir como recordatorio para que el usuario esté atento al crimen.

Xantus nació de la experiencia personal de un amigo de Eisenmann, una víctima de esta práctica ilegal, que después de asistir a una fiesta fue encontrado herido en un parque y no podía recordar nada.

Eisenmann, que asistió a la misma fiesta, decidió desarrollar el brazalete con Häuser cuando se dieron cuenta de que no existía tal producto en el mercado.

Según el sitio web del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, cada año se cree que cientos de personas son víctimas de bebidas alteradas, en las que se añade alcohol o drogas a la bebida de alguien sin que se den cuenta.

Muchos más incidentes ocurren en el extranjero o muchas quedan en el anonimato ya que la víctima no reporta el suceso debido a la vergüenza o a la pérdida de memoria, según la institución británica.

Los fármacos que se han utilizado para el aumento de las bebidas incluyen el gamma-hidroxibutirato (GHB) y la gamma-butirolactona (GBL) -ambos con efectos sedantes y anestésicos-, tranquilizantes como el Valium (diazepam) y el Rohypnol, así como la ketamina.

Sustancias como el GHB son a menudo incoloras e insípidas y actúan rápidamente causando mareos y náuseas, a veces después de sólo 10 minutos, según la organización sin ánimo de lucro Weisser Ring.

Sus efectos son similares a los del alcohol, por lo que a menudo se supone que la víctima está borracha y la mayoría no recuerda lo que pasó.

Alterar bebidas alcohólicas es ilegal en el Reino Unido, con un máximo de 10 años de prisión, y si también se ha producido una agresión, violación o robo, la pena será mayor.