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El incierto futuro de los 'hijos de Dáesh'

El incierto futuro de los 'hijos de Dáesh'
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Sobre el papel, los menores atrapados en conflictos están protegidos por disposiciones especiales del derecho internacional que reconoce su vulnerabilidad y sus necesidades. Pero en la práctica, son las principales víctimas de guerras que dejan cicatrices indelebles.

Cuando Moath llegó a Baghouz al Estado Islámico Tenía cuatro años. Forma parte de un grupo de niñas y niños atrapados en el noreste de Siria. Aunque han sufrido en sus carnes el terror de Dáesh, muchos de ellos están estigmatizados, como señala Sherin Murad Ismael, oficial de protección de la infancia de UNICEF: "No tienen culpa de haber nacido en familias asociadas con Dáesh ni en ciudades controladas por los terroristas. Son sencillamente víctimas".

Actualmente hay cerca de 40.000 menores atrapados en campamentos en el noreste de Siria; más de 8.000 son extranjeros. Entre ellos están los dos hijos de Ilham que podrían reclamar los pasaportes holandés y belga pero que corren el riesgo de convertirse en apátridas.

Ilham, que nos ha pedido que no mostremos su rostro, dice que sabe que sus dos hijos están aquí por una decisión suya, pero ve injusto que ellos paguen por su error.

Cuando nuestra reportera le pregunta si se arrepiente de haberse ido de Holanda para unirse a Dáesh, su respuesta es contundente: "Sí. Tenía 19 años. Fue una decisión errónea. Pero es tan fácil entrar y tan difícil salir..."

Ilham no tiene ningún mensaje para los gobiernos europeos, pero se pregunta qué pensarán esos niños cuando crezcan: "Hay muchos niños, afirma, y cuando sean mayores se plantearán por qué siguen en Siria y por qué nadie les ayudó a salir de esta situación".

Por ahora, los niños no saben explicar exactamente por lo que han pasado, lo que han visto o lo que les han obligado a hacer. Lo único que está claro es que siguen en peligro. Sherin Murad Ismael cree que el principal riesgo es que sufran abusos, que les exploten laboral o sexualmente.

Naciones Unidas ha pedido a los Gobiernos extranjeros que repatríen a los menores de 18 años del noreste de Siria y que se les incluya en programas especializados de protección de la infancia que garanticen su plena reintegración en la sociedad.

Pero por ahora, muchos Gobiernos se muestran reacios. Y mientras las autoridades reflexionan, las familias desesperan. Es el caso de Pascale Deschamps, madre de una detenida francesa. En muchas ocasiones sueña con un reencuentro que sigue sin producirse. Su hija se fue a Siria con sus 3 nietos hace ya 4 años. Ahora se cree que está en uno de los campos del noreste del país.

Pascale pide que no se sacrifique a esas mujeres ni a sus hijos. En su opinión, deben ser repatriados y juzgados en un proceso justo. "Es dramático para una madre, para una abuela...Sobrevivimos mientras esperamos encontrarlos, Todos somos víctimas de Daesh. Es un problema social".

Un problema que según las familias de los detenidos solo los diferentes Gobiernos pueden resolver.

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