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En Italia, el movimiento de las sardinas quiere poner freno a la ultraderecha de Salvini

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En Italia, el movimiento de las sardinas quiere poner freno a la ultraderecha de Salvini
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En el último episodio de Unreported Europe, seguimos a las "sardinas", un movimiento popular que se ha hecho con las calles de Italia. Queremos quiénes son y qué quieren conseguir.

El 14 de diciembre, miles de personas se congregaron en una de las plazas más grandes de Roma. Detrás de la protesta está el movimiento de las sardinas, que nació hace unas semanas para mostrar su rechazo al partido de La Liga, la formación de extrema derecha italiano liderada por Matteo Salvini. Los impulsores son un grupo de jóvenes de la ciudad de Bolonia, en Emilia Romagna. Mattia Santori, economista e instructor de deporte, es la cara visible del movimiento.

"Hemos vivido décadas de oscurantismo, de miedo y de ira. Este 2020 nos gustaría abrir una nueva década de luz, alegría y deseo de estar juntos. Una década de construcción, solidaridad, con un tejido social más fuerte".

La protesta en Roma impulsó una docena de manifestaciones alrededor del país en ciudades como Módena, Palermo o Florencia. El poder de convocatoria fue tan grande que solo en un mes, más de 300.000 personas se unieron la llamada. Es la "revolución del pescado", como lo llaman sus fundadores. Un movimiento cuyo futuro, sin embargo, es incierto. "Aquí decimos lo de 'Como sardinas en lata'. Así que este movimiento de las sardinas tal vez se ha inspirado en eso. Porque el grupo es muy numeroso y se mueve al compás, y hace todo a la vez. Ya veremos qué pasa. ¿O qué ocurrirá si otra persona sube al poder? ¿Qué harán las sardinas?", se pregunta el pescadero Nicola Rosci.

No se hace política diciendo solo 'los italianos primero', 'todos fuera'
Cristina Cecchetti
agente inmobiliaria

Para las sardinas, lo primordial es ocupar el espacio público. Un gesto político, que sin embargo, no tiene etiqueta, tal y como dicen ellos. "Si los políticos no van a la calle para conocer a la gente, será entonces la calle la que vaya a los políticos", dice Marino Aranci, de profesión bibliotecario. "Hemos despertado, la democracia se reanima (...) Sabemos que no estamos solos y que esto no ha hecho más que comenzar", grita Mattia Santori en una de las protestas.

Muchos italianos de diferentes lugares del país han decidido unirse al movimiento y defender unos valores, que según ellos, están en peligro. "Venimos de Urbino, en el centro de Italia. La tierra de Raphael, La Italia renacentista. Esperamos que este movimiento de las sardinas provoque un renacimiento de las conciencias", expresa Giuliano Melini, abogado. A lo que Donatella Schiavi, profesora de historia y filosofía añade: "Estamos aquí para protestar contra esta deriva nacionalista, populista y racista. También contra el odio. Este no es el mundo que queremos dejarles a nuestros hijos".

Estamos aquí para protestar contra esta deriva nacionalista, populista y racista
Donatella Schiavi
Profesora de Historia y Filosofía

Cristina Cecchetti, agente inmobiliaria, critica el odio que ha "transformado a las personas. "No se hace política diciendo solo, 'los italianos primero', 'todos fuera'. Antes decíamos, 'los italianos son buenas personas', pero luego teníamos la impresión de que esa gente había desaparecido y de hecho, no, ahí están, ahí estamos, la buena gente somos nosotros".

Insultos, amenazas y comentarios racistas

El odio es algo que Stephen Ogongo, originario de Kenia, ha sufrido en primera persona. Es el coordinador del movimiento de las sardinas en Roma.

Este periodista coordina una asociación creada hace un año de lucha por los derechos humanos, contra el racismo y la discriminación. Su última campaña consiguió que Facebook eliminara contenido racista de las redes sociales relacionadas con la Liga. Su acción generó una oleada de represalias en redes contra él.

"Lo más importante es despertar a las personas, para hacerles ver que algo muy serio está pasando en el país. Este odio artificial que alguien está creando, el peligro del populismo, del regreso del fascismo. El movimiento es un toque de atención para recordarnos que son los seres humanos, el respeto por las personas y la dignidad lo que ha de estar en el centro de la política", dice Stephen Ogongo, coordinador nacional de Cara Italia.

¿Cómo materializar un movimiento?

Para Santori, saber hacia dónde se dirigen las sardinas es una pregunta un tanto complicada. "Hasta ahora hemos intentado ver cuánta energía hay en Italia. Ahora que ya lo sabemos, tenemos que pensar cómo emplear esta energía", dice.

Sus fundadores explican que este movimiento ciudadano no pretende convertirse en un partido político. Unidos contra la intolerancia, la xenofobia y la falta de respeto, las sardinas son, sobre todo, un estado de ánimo. "Las sardinas no existen, la política es participación", exclama Santori. "Las sardinas no existen, porque pensar que las sardinas, que yo mismo Mattia Santori, o que un movimiento así puede resolver nuestros problemas, es absolutamente populista. La gente tiene que comprender que son las personas las que hacen la política desde abajo, en sus vidas, y que no es necesaria una protesta de las sardinas para lograr eso".

El día después de la protesta, unos 150 miembros se daban cita en un centro social. ¿El objetivo? Definir los próximos pasos con los que hacer frente a la Liga de Matteo Salvini en las elecciones regionales previstas para finales de enero en Emilia Romaña. Esta región, una de las más importantes del país, es feudo tradicional de la izquierda, pero los próximos comicios serán cruciales para el futuro político del país.

"El principal objetivo de esta reunión es ir lo antes posible a los lugares a los que no ha llegado aún el mensaje de las Sardinas. No hemos hecho nada especial. Solo hemos trabajado con quienes quieren brindar un mensaje alternativo al populismo y al nacionalismo de una manera espontánea y libre", cuenta Santori.

Un mensaje que resuena más allá de Italia, entre aquellos a quienes les preocupa la oleada de populismo que atraviesa Europa. Como este grupo de sardinas españolas a las que conocimos al final de la manifestación en Roma

"Hemos venido aquí porque estamos hartas de esta política vulgar, apática, donde se habla solamente con demagogia, y no se llega de verdad a resolver los problemas. En Italia ocurre esto y desgraciadamente en España está también empezando a ocurrir lo mismo. Y tenemos el deseo de que la sardina italiana nade hasta otra parte de Europa, y llegue a toda Europa y a lo mejor a otras partes del mundo. Nadando, que es lo mejor", señala Clara Berna, profesora de flamenco en Roma.